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Asamblea del Cesar: la bitácora de la vergüenza

Decir que la Asamblea Departamental no hizo nada a lo largo de su gestión sería un señalamiento tan fuerte como atrevido, considerando que la sola ocupación de una de las sillas de dicho recinto trae consigo una avalancha de responsabilidades y tareas. A pesar de ello y frente a los resultados de tales gestiones, poco o nada es lo que hay por decir.

Las causas que pudiesen dar luces sobre tan menguadas gestiones son tan variables como imprecisas. Un pequeño sector de la ciudad atribuye este rezago a una limitación en las funciones de los diputados y que se reducen a las tendencias de sus partidos políticos o a los intereses de la administración de turno. Dicho fenómeno es conocido popularmente como ‘los arrodillados’.

“Los que están a favor de la administración departamental reciben muchas dádivas del gobierno, según lo que se dice, para aprobar las iniciativas del Gobernador. A estos les va bien. Los que están en oposición la tienen dura porque el diputado no va a tener una respuesta al elector ante la petición de, por ejemplo, un cargo, una ayuda o alguna opción de trabajo. Mientras que el que está a favor del gobierno si puede recibir estas dádivas y estos diputados si pueden ofrecer cargos, etc”, manifestó un ex funcionario público y quién prefirió ocultar su identidad.

Otra de las perspectivas que trata de explicar el rezago de los diputados, es la falta de poder político que respalde la gestión de algunos. “Para ser diputado hay que aspirar a unos 8 mil votos, más o menos, para tener la seguridad de salir. Y eso, si está en un partido donde no está con una competencia fuerte y donde ese partido tenga la capacidad de tener una lista fuerte, que tenga acceso a varios cupos, lo mismo para el concejo. Hay diputados que llegan con mucha ilusión a la asamblea pero se decepcionan al ver que su trabajo no tiene trascendencia por estar en la oposición y no recibir respaldo. Ahora bien, no creo que este sea el caso de nuestros diputados cesarenses con el gobierno Monsalvo, pero es demasiado apresurado hacer aseveraciones”, agregó el ex funcionario público.

Pero, alejándonos un poco de las posibles explicaciones del menguado proceder de los diputados del Cesar durante su período 2012 – 2015, vale la pena revisar las gestiones hechas y ver así en qué terminó tanto debate.

Regalías

El asunto de los dineros procedentes de las regalías formó parte de los temas de mayor prioridad para la Asamblea Departamental. Aunque el tema fue debatido desde finales de marzo del 2014 a raíz de la aprobación del acto legislativo que reformó el sistema de distribución de regalías a nivel nacional. Hasta la fecha no ha habido resultado alguno. Contrario a lo que se esperaba, la Corte Constitucional le dio luz verde al acto legislativo regulatorio que reformó el sistema de distribución de regalías a nivel nacional, hecho que se traduce en el recorte gradual de las regalías directas.

Dicho de otro modo, al departamento del Cesar le fueron reducidos aproximadamente el 50% de dichos recursos al momento de la aprobación del acto legislativo y con tendencia a la baja, pues según los cálculos este año el departamento recibió el 30% de lo que recibía en el 2012. Así fue pactado. Los líderes del debate fueron Celso Vides y Eduardo Esquivel.

Medio Ambiente

Zulema Correa, Omar Benjumea, Jorge Barros y Celso Vides fueron quienes lideraron debates frente al impacto negativo de la contaminación del río Cesar. Con fuertes cuestionamientos y evidencias fotográficas, los diputados pusieron la lupa sobre el tema y debatieron posibles soluciones. Por su lado, Camilo Lacotoure y Omar Benjumea expusieron las afectaciones que el fenómeno del niño estaba dejando al agro departamental.

Tal parece ser que las enérgicas ponencias y dilucidaciones de los diputados respecto al tema quedaron en sus memorias, pues Corpocesar realizó un convenio con el Ministerio de Ambiente y la Universidad del Atlántico para el desarrollo de investigaciones científicas que determinaran el nivel de contaminación real del río Cesar, hecho que ayudó a establecer las bases para declarar la emergencia ambiental, sanitaria y ecológica.

Respecto a los pozos que servirían para mitigar el impacto del verano que azota a parte del país por estos días, con el anuncio de la prolongación del Fenómeno del Niño hasta el mes de Octubre, la medida pasa a ser un ‘paño de agua tibia’ ante la agudeza de la problemática que tiene afectado el sector agropecuario y ganadero de la región.

En este punto, la comunidad vallenata cuestiona y juzga: ¿A dónde van a parar los debates de la Asamblea? ¿Será que los acalorados debates son solo sendas pantomimas distractoras? ¿Cuál es el verdadero trabajo de un diputado?

Inseguridad

Ni el pliego de exigencias hechas por los honorables diputados durante dos sesiones reservadas con los mandos militares, tanto de Policía y Fiscalía, sirvieron para atenuar la oleada de inseguridad que azota a la capital vallenata y el departamento del Cesar.

Aspectos como el aumento del pie de fuerza en las zonas de mayor riesgo en Valledupar, así como la celeridad en el proceso de obtención de equipos técnicos como cámaras de seguridad, fueron tocados en la reunión. Pero aunque las gestiones estaban siendo orientadas por las esferas departamentales, el gobierno municipal terminó firmando el convenio con el Ministerio del Interior para la instalación y puesta en funcionamiento de 290 cámaras de seguridad.

Aunque la visibilidad de la Policía ha crecido en los barrios de Valledupar, la opinión de la ciudadanía sigue afirmada en que las oleadas de hurtos a mano armada, robos a apartamentos, extorsiones, vandalismo y riñas callejeras siguen siendo parte del panorama.

Situación carcelaria

Preocupados, los miembros de la Asamblea dieron a conocer al nuevo director de la Cárcel Judicial de Valledupar sus más profundos pesares de cara al hacinamiento de los presidiarios y las condiciones infrahumanas en que estos se encuentran.

Hasta la fecha, la sobrepoblación en el establecimiento carcelario es de aproximadamente el 400%, pues en un lugar que fue pensado para cerca de 250 reclusos, hoy alberga a más de mil. Dicho fenómeno ha generado que los jueces determinen la prisión domiciliaria al momento de la imputación de condenas. Ni el gobierno nacional y mucho menos el departamental se ha pronunciado en relación al tema.

Ruta del Sol

La mega obra, aunque necesaria, ha dejado hasta el momento serias pérdidas para la comunidad de empresarios y comerciantes formales en el tramo que atraviesa el sur y centro del Cesar, eso sin mencionar las consecuencias ambientales.

La petición de la Asamblea del Cesar al Gobierno Nacional fue la de hacer cumplir un plan de amortiguamiento del impacto negativo socioeconómico de la zona, a través del incremento en el número de proyectos productivos.

El silencio de los gobiernos concernientes en el tema sigue latente. Entre tanto, el municipio de San Alberto lucha para que el paso a su pueblo sea desbloqueado, el corregimiento de Minas tiene un flujo parcializado y en un solo sentido, y finalmente en el corregimiento de El Líbano la comunidad recogió firmas para evitar que les bloqueen la entrada al pueblo. Los comerciantes y empresarios continúan a la espera de soluciones.

Obras inconclusas

El debate de este tema logró trascender hasta convertirse en tendencia de la opinión pública de Valledupar y el Cesar. Aunque varias obras fueron retomadas gracias a la presión de varios sectores de la ciudad, aún quedarían por ser atendidos los más de 20 elefantes blancos que hay, solo contando a Valledupar. ¿Qué queda para el resto de municipios?
Aunque en este punto se habla de que no existen obras inconclusas sino atrasadas –pues se habla de inconclusas cuando una obra no es terminada por la administración responsable ni las subsiguientes-lo cierto es que el estancamiento en el desarrollo infraestructural del municipio y el departamento es visible. Los pocos adelantos han tenido un avance lento.

¡Y hay muchos que quieren atornillarse!

De la actual lista de parlamentarios que ocupan curules en la Asamblea del Cesar, los únicos quienes no aspirarán nuevamente al cargo son Zulema Correa Ortega, Luz Helena Salazar y Celso Vides Córdoba.

Lo que dice la opinión pública y varios sectores socioeconómicos de la ciudad en cuanto a las aspiraciones de perpetuarse en el cargo de los demás asambleístas del Cesar, es ‘que entre el diablo y escoja’. Aunque algunas gestiones fueron más visibles que otras, el compendio general señala que la Asamblea Departamental se ‘rajó’ durante su período.

Existen algunos casos donde el dinamismo en los debates de control político e iniciativas se hizo más visible, caso concreto del diputado Eduardo Esquivel, Camilo Lacouture, Jorge Barros y Daniel Rocha, que a pesar de sus dinámicas actuaciones solo les alcanzó para ser los ‘menos peores’. Omar Benjumea, por su parte, tuvo buenas ideas, no obstante su papel en la asamblea fue tímido, no se hizo sentir, y su paso fue calificado como ‘timorato’.

De allí en adelante, Zulema Correa, Luz Helena Salazar y Celso Vides, pasaron sin pena ni gloria por las sillas de la asamblea.

Finalmente, las malas lenguas de Valledupar calificaron las actuaciones de Manuel Mejía como ‘el hombre que no sabe por dónde va la tabla’, y quién también vuelve a aspirar a la asamblea, a pesar de los contratiempos que tuvo por posesionar a Lía Arzuaga como secretaria general de la asamblea existiendo una relación contractual con la administración departamental. Sin embargo, frente a este caso, la inhabilidad le fue revocada por la Procuraduría Segunda y actualmente no tiene impedimentos.

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