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¡CASTRACIÓN QUÍMICA PARA DEPREDADORES SEXUALES!

os violadores seriales van en aumento, la opinión pública está indignada y piden justicia, demandan pena de muerte cosa que en Colombia jamás se dará, cadena perpetua, castración  quirúrgica eliminando físicamente el miembro viril a los delincuentes sexuales. Pero también está sonando fuertemente otra opción probada en algunos países y es la castración química donde no se ocasiona un cambio en el órgano sexual del perpetrador, tampoco es una esterilización para hacer infecundo o estéril al violador, lo que menos se quiere es un método anticonceptivo quirúrgico irreversible para abusadores.

Lo que se busca con la castración química, es sofocar la conducta sexual del depredador por medio de la reducción de los niveles de testosterona, al disminuir los niveles de andrógenos en el torrente sanguíneo para así reducir las fantasías sexuales.

La justicia Norte Americana da un gran ejemplo de firmeza al condenar a Larry Nassar aunque no fue castración química si le dieron 175 años de prisión por abusar sexualmente de 156 niñas gimnastas, prácticamente un año de condena por niña abusada. Mientras tanto la justicia colombiana luego de arrestar y encarcelar a Juan Carlos Sánchez Latorre alias “El Lobo Feroz” o “Peter Pan”, en el 2008 por acceso carnal abusivo y acto sexual con menor de 14 años se les dio por soltarlo, para finales del 2017 fue atrapado en Venezuela sindicado de violar aproximadamente 500 niños la mayoría de ellos en la ciudad de Barranquilla; una de sus últimas víctimas fue una bebé de 14 meses de nacida. Estamos hablando del mayor violador serial del mundo, el mayor pederasta y psicópata conocido en la historia reciente. Las autoridades ya lo tenían en la mira desde 2005 cuando violó 50 menores en la capital del Atlántico.

La pregunta es: ¿Qué hace un hombre de estos en la calle?, Un productor de pornografía infantil al cual se le encontraron videos y fotos con 276 menores,  abusados brutalmente  en un lapso de tres años (2008 – 2011), no le importó los alaridos, los lamentos y los ruegos de sus indefensas víctimas. Apoyado por una red de pederastas internacional, al estilo catálogo previamente mostraba sus potenciales víctimas a sus clientes para que estos escogieran a quien violaría,   los cuales pagaban por la prueba documentada audiovisualmente; le llamaban el juego del lobo feroz y caperucita.  Sánchez vivía al acecho en centros comerciales o en locales de video juegos frecuentados por menores. Sánchez superó a Luis Alfredo Garavito alias “la Bestia” que violó y asesinó a más de 170 menores de edad y que hoy está preso en la cárcel de máxima seguridad de Valledupar donde comparte patio con el recién atrapado violador serial Levith Aldemar Rúa Rodríguez alias ‘El monstruo del matadero’.

Los actores armados superan a estos depredadores sexuales.

Sí, las cifras anteriores aterrorizan, pero las de los actores armados son superiores, aunque ninguno reconoce el uso de la violencia sexual como método de intimidación y poderío militar la Red de Mujeres, el Observatorio de Memoria y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) da algunos números en su informe 2017 titulado ‘La guerra inscrita en el cuerpo’:

  • 15.076 personas víctimas de delitos contra la libertad y la integridad sexual en el marco del conflicto armado. De estas, el 91.6% han sido niñas, adolescentes y mujeres adultas.
  • 4.837 casos son responsabilidad de los Paramilitares con el 32.2%.
  • 4.722 casos son responsabilidad de las guerrillas 31.5 %.
  • 206 casos registrados son responsabilidad de Agentes del Estado.
  • 950 casos son responsabilidad de los grupos Armados Pos Desmovilización (GAPD).
  • 3.973 casos en los que no se ha establecido el responsable.

Lo que si nos queda claro es que en un solo caso como el de Larry Nassar, Estado Unidos nos muestra su firmeza contra el abuso y violación de menores.

Mientras Colombia nos revela:

  • Una sociedad que silencia a las víctimas.
  • Un Estado incapaz de hacer justicia.
  • Familias y comunidades débiles y tolerantes a las violencias de género.
  • Y lo peor un manto de señalamiento, vergüenza y culpa que impide que se reconozca la verdad sobre lo sucedido.

El gran problema al capturar a estos engendros, es el temor de sus víctimas al No denunciar, ni comparecer en el juicio, el sentido de responsabilidad social debe superar el miedo, ya que si no hay testigos, no hay condenas.

¿Cree usted que se necesita una solución más radical para frenar a los depredadores sexuales?

¿Será que en Colombia se puede implementar la castración química?

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