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Cuatro años sin ‘El negro grande del Cañaguate’

Polivalente, servicial, grande, enamorado de Valledupar, de su cultura y de su río Guatapurí, son parte de las referencias que pueden describir a quien fue Aníbal Martínez Zuleta, un valduparense que soñó con el país vallenato y que pudo dejar en alto el nombre de la ciudad. Sus capacidades intelectuales le permitieron lograr grandes escaños en el campo político, fue Juez en Cundinamarca, Juez del Circuito y Juez Superior de Bogotá, Magistrado y miembro de la Comisión Nacional de Instrucción Criminal, también diputado y Representante a la Cámara por el Magdalena Grande, además de Concejal y alcalde de Valledupar y Representante a la Cámara por el Cesar. Igualmente fue elegido en dos periodos consecutivos como Contralor General de la República, en 1975 y 1982. Se desempeñó como Director del Instituto Latinoamericano de Ciencias Fiscales, Auditor Externo de la ONU y presidente de los Organismos de Control Fiscal en el mundo.
Logros que alcanzó gracias a su inteligencia, según cuenta el historiador Tomás Darío Gutiérrez, otra de las referencias de este valuarte fue su lumbrera para el estudio, “según cuentan los mayores, Aníbal Martínez fue un estudiante de derecho brillante, que se convirtió en orgullo de su familia, de su barrio Cañaguate y de su gente, ‘El negro grande del Cañaguate’ como se conocía… fue sobresaliente, lleno de iniciativas y de amor por su tierra; fue una particularidad de él, que fue lo que lo hizo querer tanto por la gente; eso no era un invento de nadie, él amaba entrañablemente a Valledupar”.
De este ícono hay mucho por decir , el espacio se quedaría corto y es que ‘El negro grande del Cañaguate’ dejó una historia que quizás nadie podrá superar. Cuando fue alcalde de Valledupar convirtió su eslogan ‘en realidad “su sueño era que Valledupar se convirtiera en un núcleo regional, ‘Valledupar sorpresa caribe’ fue el slogan de su gestión de gobierno y lo logró… Valledupar es otro, desde que Aníbal Martínez empezó esos dos años de gobierno dejando impregnado en sus electores el agradecimiento, la admiración y el respeto por este importante ciudadano del Magdalena Grande”, expresó el presidente de la Cámara de Comercio de Valledupar, José Luis Urón.
Otro de los sueños de Aníbal Martínez era ‘El país vallenato’, tenía la visión de una gran región en la que el centro fuera Valledupar, esto no lo logró. Según cuenta Urón, quien fue parte de la lista a aspirantes al concejo en una de las oportunidades en que Martínez aspiró a la alcaldía y fue derrotado por el exalcalde Elías Ochoa, ‘El negro grande del cañaguate’ añoraba con una población culta, unos profesionales dignos que pudieran compartir en el orden nacional, en pro de ese sueño respaldó desde su cargo como Contralor General de la República a varios valduparenses que pudieron explotar su experiencia profesional en Bogotá”, dijo.
De los cargos políticos que le faltó por ocupar a Aníbal Martínez Zuleta fue el de ser presidente de la República, pese a que su nombre estuvo en el tintero para esta aspiración su descendencia costeña se lo impidió, “ya era precandidato, quisieron destruirlo antes que saliera de la Contraloría, solo que la grandeza de él se interpuso y reemergió a lanzarse a la alcaldía de su ciudad, haciendo una serie de cosas que él soñaba y eso se lo agradecemos”, manifestó el historiador y jefe de la Oficina de Cultura de Valledupar, Tomás Darío Gutiérrez.

Lo que era sagrado

Los tres amores de este líder vallenato eran sus hijos, su esposa, y el Río Guatapurí, según describe Gutiérrez a Aníbal se le veía todos los días a las 6:00 de la mañana bañándose en las frías aguas del balneario Hurtado, “eso lo aprovechaba él, no solamente para disfrutar las exquisitas aguas del Guatapurí, sino para hablar con sus amigos de cosas que le gustaban”, contó el historiador Tomás Darío Gutierrez.
El amor que este líder le tenía al río Guatapurí lo llevó a abrir un nuevo camino hacia este reconocido lugar turístico de la ciudad, por lo que la carrera cuarta que finalizaba en el barrio Novalito, la atravesó por detrás del cerro en cuatro carriles e hizo una avenida que hoy conduce hasta el balneario. También sembró cientos de árboles en este camino, “cada vez que veo los más de 500 árboles de mamón que hay desde el barrio Novalito hasta lo que será el Parque de la Provincia lo recuerdo porque fueron sembrados por él.
Otra de las anécdotas que cuenta este historiador demuestran que para Aníbal Martínez los amigos tenían valor, sin importar su condición, “para la fiesta de su cumpleaños tenía que estar ‘Chu’ Triana, un señor que manejaba un carromula, pero era su amigo y él era feliz escuchando las décimas de ‘Chu’, y ese día tenía que cantarle las décimas del pasado de Valledupar” cuenta Gutiérrez.

Aníbal Martínez y el palo de mango

Una de sus gandes cualidades fue la escritura, fue el autor de varios libros, entre esos ‘Monólogos y Diálogos Virtuales Ecológicos’ en este plasmó una situación que Zuleta vivía y que resulta peculiar, el gran hombre político hablaba con el palo de mango de la Plaza Alfonso López, su último encuentro con este popular árbol lo llamó el ‘Dialogo virtual ‘a calzón quitao’ en esta amena conversación Aníbal Martínez habló de todo, vallenato, política y hasta de las obras que le dejó a Valledupar.
En uno de los apartes, el palo de mango le pregunta cuál era el mejor orador de su época a lo que el exalcalde a la hora de hablar del departamento respondió, “claro que el Cesar ha tenido y tienen muy buenos oradores como Crispín Villazón, José Antonio Murgas, Manuel Germán Cuello, Alfonso Campo Soto, Jaime Calderón Brugés, Milciades Cantillo Costa, José Luis Urón, Consuelo Araújo, María Cleofe Martínez.”
Así como está, las conversaciones eran un intercambio de opiniones que a él le significaban mucho, razón por la que las dejó plasmadas.

La voz de Cañaguate

La mejor descripción hecha a Aníbal Martínez Zuleta es la de polifacético, parte de sus últimos años los dedicó al periodismo, en la emisora La Voz del Cañaguate, creada por él y que es icono en la ciudad como de los medios más representativos, realizaba un programa junto al también importante hombre del departamento, Alfonso Araújo Cotes. “Tras su derrota a la alcaldía de Valledupar, Aníbal se dedicó a la academia, a su emisora, a contarle a la región sucesos importantes, la radio, el periodismo fue otra obsesión de Aníbal Martínez”, relata Urón Márquez.
De esta emisora el presidente de la Cámara de Comercio de Valledupar también recuerda el atentado del que fue protagonista dicho medio de comunicación, según los archivos noticiosos se dieron el miércoles santo del año 2011 y consistió en el daño de los transmisores. “Cuando se dio este atentado vil, de inmediato se dio la solidaridad de los medios de comunicación, recuerdo a Andrés Alfredo Molina que llegó a las instalaciones de La Voz del Cañaguate y le dijo ‘doctor Aníbal cuente usted con los equipos, canales e instalaciones de radio Guatapurí para que usted continúe con su obra de llevarle el mensaje a los vallenatos’” dijo Urón.
Asimismo, remembra como el popular ‘Panao’ llegó y sembró en la puerta de la emisora un árbol de cañaguate como mensaje de fortaleza. Esta parte de la historia la corroboró Nahul Ramírez Luque (Panao), “trataron de acabar la emisora ese día y le dije al doctor Aníbal que era solidario con él y plantamos el árbol de cañaguate en símbolo de renacimiento con más fuerza de la emisora La voz de cañaguate” cuenta.
El pasado 4 de octubre se cumplieron cuatro años de su sentido fallecimiento, fecha en la que los cesarenses recuerdan lo que fue Aníbal Martínez Zuleta para la capital del departamento y lo que logró hacer desde la esfera nacional. Sin embargo, pese a los años van transcurriendo, la huella que dejó jamás podrá ser borrada… a sus familiares, este homenaje.
“Lo quisimos mucho, no lo olvidamos y deseamos que de la gente que se está formando hoy, haya personas con ese talante, que no sea la política para el beneficio personal, sino la política como forma de servirle a la comunidad; ese es el verdadero sentido, darlo todo por el pueblo, por el país y en el doctor Aníbal Martínez Zuleta, siempre hubo una alta dosis de eso”, acotó Tomás Darío Gutiérrez.
“Lo recuerdo en pantaloneta metido en la orilla del río Guatapurí, esa es la mejor imagen que tengo de él, amante y poseedor del río, en el alma porque todos los días lo disfrutaba. El señor Aníbal representa el ser vallenato y dejó ese amor por nuestro bello Valle”, dice Nahul Ramírez Luque (Panao).
“Aníbal amaba intrañablemente al Cesar en el cual participó en su creación al lado del gestor de esta gran obra que fue José Antonio Murgas, Alfonso Araújo Cotes, Crispín Villazón y otros importantes dirigentes políticos del caribe”, manifestó José Luis Urón.

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