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El infierno de las drogas del que salió Julián Rojas

Tres meses estuvo interno el Rey Vallenato 1991, Julián Rojas en la Fundación Hombres de Bien en Valledupar, tras haber recaído en las drogas. Luego de ese proceso de que considera lo rescató Jesucristo, salió triunfante y reinventado; para la muestra fue el reciente premio ganado en el Festival de Acordeoneros y Compositores de Chinú.

 

Semanario La Calle: Julián, ¿cómo fue la experiencia de salir del Centro de Rehabilitación a una tarima?

Julián Rojas: yo tengo unas herramientas que me permiten desenvolverme en el mundo exterior que es donde realmente comienza el tratamiento definitivo de por vida, porque uno tiene que entender que todo va ceñido al sentir y al pensar; hice un tratamiento de mucha calidad y me dije “me voy para el Festival de Chinú.” Es una terapia de choque para mí, una terapia de fuego; porque yo sé que lo que rueda en los festivales es la cerveza, whisky, aguardiente, los licores, la droga… todo, porque estamos en el mundo exterior, sin embargo, yo dije “yo voy, porque la vida mía hace parte de todo esto”, lo único es que yo no debo estar presto para factores de riesgo, no dar papaya.

 

SLC: Usted habla de ayuda familiar, psicológica y espiritual; hablemos de esta última.

JR: estoy ceñido a la bendición de Dios, mantengo en constante oración; no soy fanático de ninguna religión, soy cristiano porque amo a Cristo como hijo de Dios, pero si mantengo ceñido todo el tiempo a la mano poderosa y santísima de nuestro creador; en todo tiempo estoy alerta, me he convertido en un centinela de mi vida, de mi bienestar, de mi sobriedad y de mis propósitos de avanzar. Aprendí a caminar en medio de los espineros sin herirme y en medio de las brasas, sin quemarme.

 

SLC: Cuándo llegó a Chinú, ¿cómo fue el recibimiento de las personas?, teniendo en cuenta que venía saliendo de un proceso de rehabilitación.

JR: parece increíble, pero la gente ha cambiado, se ha humanizado, el hecho que yo estuviera en Hombres de Bien, que dirige mi amigo Jairo Hernández, aquí en Valledupar, para quien tengo un agradecimiento muy grande, me ayudó.

Realmente nunca he sentido rechazo de personas, incluso hasta en mis redes sociales, me han brindado apoyo impresionante, ayuda, consejos… he recibido mucho cariño y eso es un alimento espiritual para mí.

 

SLC: ¿Cómo fue ese reencuentro con el maestro Jorge Oñate, cuando este lo visitó en el centro de rehabilitación?.

JR: Oñate me estuvo visitando para el día de mi cumpleaños, con respecto a lo ocurrido en Zambrano, Bolívar, hace ya dos años, nunca he guardado rencor.

 

SLC: ¿Cómo recibió el regalo de la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata?

JR: La Fundación estuvo allí me dio este acordeón, dos coronas, ellos me lo van a cambiar por unas tres coronas… es decir para un profesional, para un rey. Rodolfo Molina se comprometió conmigo en cambiármelo cuando yo cumpliera mi tratamiento, estoy atento a ese acontecimiento.

 

SLC: ¿En qué radica la decisión de entrar al mundo de las drogas?

JR: eso es de carácter espiritual, son espíritus diabólicos que reprendemos en el nombre de nuestro señor Jesucristo, todo eso es un veneno, uno renuncia a comer, a la familia porque se despreocupa, no le importa nada, lo único que importa es el consumo; se está autodestruyendo uno mismo… es un suicidio lentamente y no se puede hacer.

 

SLC: ¿En qué momento tocó fondo Julián Rojas?

JR: llegó el momento en que me vi entre la espada y la pared, me di cuenta que necesitaba ayuda, a gritos lo necesitaba, estaba en un estado de desesperación y de tristeza tremenda, y parece mentira, pero cuando uno está así, no abunda la ayuda… las personas se retiran, señalan al ser humano. Me rendí, pedí auxilio… dije, “S.O.S. no puedo más.”

 

SLC: Usted dice que Dios le habló, ¿qué le dijo?

JR: tuve un sueño donde escuché la voz poderosa de Dios y sabía que era él porque fue una voz que se escuchaba como un trueno, durísimo; donde me dijo que quería un cd de alabanzas, yo le dije, señor no tengo dinero para eso, él me dijo que no me estaba diciendo si tenía o no los recursos, me estaba diciendo que lo hiciera; y todo me salió gratis.

 

SLC: ¿Quién rescató a Julián Rojas, además de Jesucristo?

JR: Yo diría que mi familia fue muy importante, el llanto de mis hijas, el dolor de ellos y sin duda alguna la ayuda del ‘Coco’ Zuleta que fue a buscarme junto con Jairo Hernández, Crispín Villazón, Jesús Ramírez, yo estaba en un lugar inadecuado, llamaron a Iván Villazón, hablé con ellos… al maestro Poncho Zuleta también le doy mis agradecimientos. También le doy un agradecimiento muy especial al maestro Alfredo Gutiérrez con su esposa Chila, que en todo momento estuvieron pendiente de mí.

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