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Alcira Corzo de Díaz

EL TREN DE LA VIDA

Por: Alcira Corzo de Díaz

Hace tiempo leí un libro, que comparaba la vida con un viaje en tren. Una lectura muy interesante cuando es bien interpretada; y quiero compartirla con todos los lectores del Semanario La Calle.

La vida no es más que un viaje por tren: repletos de embarques y desembarques, salpicado de inmensas alegrías, inesperados accidentes, sorpresas agradables, profundas tristezas y más…

Al nacer, nos subimos al tren, allí están para recibirnos con todo su amor, nuestros padres, su profundo cariño, su inigualable compañía, son tan especiales, que quisiéramos tenerlos durante todo el viaje. Unas veces así sucede, pero otra ocurre que ellos tienen que bajarse en alguna estación, dejándonos un gran vacío por la falta de su presencia, pero siempre nos acompañarán en el corazón. Aun así, esto no impide que se suban otras personas que serán muy especiales. Llegan nuestros hermanos, nuestros familiares, nuestros amigos y más adelante nuestros maravillosos amores.

De las personas que toman este tren, hay unos que lo harán como simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje y habrá otros que recorriendo el tren estarán                                                  siempre listos, para ayudar a quien lo necesite. Muchos al bajar dejan un recuerdo permanente; otros pasan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

Es curioso darnos cuenta que algunos pasajeros, que son tan queridos para nosotros viajan en vagones distintos al nuestro; así que debemos hacer el trayecto, separado de ellos, pero esto no impide que, durante el viaje, podamos llegar hacia ellos en algunas ocasiones. El viaje siempre se hace así; lleno de desafíos, sueños, fantasías, y despedidas…pero jamás regresos.

Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible; tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor que tengan. El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás cuándo, ni en que estación nos bajaremos, mucho menos donde se bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado a nuestro lado; por eso debemos vivir de la mejor manera, amar, perdonar, ofrecer lo mejor de nosotros.

A veces pienso en el momento en que me toque bajarme del tren. ¿Sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia…?  Claro que sí.

Separarme de mis hijos, de mi familia, y toda la gente que me acompañaron durante el viaje, será doloroso. Pero tengo la seguridad y la esperanza de que en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje. Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré para que ellos crecieran y se hicieran valiosos en este tren hasta la estación final.

Por ahora seguiré haciendo que mi estadía en este tren de la vida sea maravillosa para cuando llegue el momento de desembarcar, mi asiento vacío, deje lindos recuerdos. (Anónimo)

Muchas veces a lo largo de la vida, el ser humano se detiene para meditar que tantos logros ha alcanzado. Todo lo que tenemos que hacer es dar lo mejor de nosotros, vivir en armonía, hagamos este viaje de la mejor manera posible, que cuando llegue el momento de nuestro destino, nuestros hijos, familiares y amigos nos recuerden con mucho cariño.

 

Les deseo UN FELIZ VIAJE y que el viaje en su tren sea mejor cada día, cosechando éxitos y dando mucho Amor y Paz.

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