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En la entrega de avales no quedó títere con cabeza

Varios nombres que sonaban para aspirar a cargos públicos de elección popular sufrieron el despiadado dinamismo de la política, que deja de lado convicciones, ideales, tradicionalismo y hasta la fidelidad de años en una u otra colectividad, así lo vivieron en carne propia candidatos a la Gobernación del departamento del Cesar y a la Alcaldía de Valledupar.

Le pintaron pajaritos en el aire

Al primero que el partido le hizo el feo, fue al ex candidato a la Gobernación del departamento del Cesar, Jorge Eliécer Salazar, quien ‘se la sudó’ durante varios años, en el Partido de la U, con el fin de cosechar para recoger, sin embargo habría sembrado en tierra mala, pues después de jugársela con todo por la Casa Gnecco, primero trabajando para ayudar a montar al actual gobernador del departamento del Cesar, Luis Alberto Monsalvo y luego se la jugó en montar una alianza entre los cuatro candidatos a la Cámara de Representantes del Cesar y la Casa Gnecco, para que llegaran los que llegaron.

Sin embargo eso no pareció ser trabajo suficiente, pues cuando ya tenía todo montado y su nombre sonaba como el más fuerte para llegar a la Gobernación con el apoyo de los Gnecco, se fue de rever su candidatura, y un ex Cambio Radical, Francisco ‘Franco’ Ovalle, quien al principio sonaba para la Alcaldía de Valledupar destronó a Jorge Eliécer Salazar y en una reunión clandestina en la ciudad de Bogotá, entre la torcida liderada por el senador, José Alfredo Gnecco le entregaron el aval a Ovalle y dejaron viendo ‘un chispero’ a Salazar.

La ‘torcida roja’ también dio de que hablar

Pero no solo el Partido de la U fue el que mostró las garras a la hora de dar los avales a los candidatos, pues el Partido Liberal armó una alharaca, y mientras unos hacían pininos para conseguir sus objetivos otros trabajaban por debajo de cuerda, para conseguir el aval de la ‘tolda roja’.

El primero en meterse en la rosca fue Luis Fabián Fernández, quien era el director del Comité de Acción Liberal del Cesar, y que según habría llegado al cargo para conseguir desde esa posición, el aval de su hijo Andrés Arturo Fernández, para la Alcaldía de Valledupar, sin embargo a cinco meses de los comicios y cuando quedaban escasos dos meses para definir los avales, descabezaron del cargo a Luis Fabián Fernández y le tocó declinar a Andrés Arturo de conseguir el apoyo de la bancada roja.

Fue así como de la tormenta que se armó entre los liberales, salió usufructuando, Robert Romero Ramírez, quien al parecer se mantuvo al margen de la pelea en la que estaba inmersa su antiguo jefe, Luis Fabián Fernández, pero andaba como el comején, por debajo, para conseguir que la tolda roja respaldara su candidatura, quedando hoy por hoy como candidato único de los rojos.

Al que no le respetaron ni los bigotes ni la credencial

Pero las cosas fueron cambiando de tono, y a medida que la hora cero se acercaba para otorgar los avales, el panorama se fue poniendo camaleónico, pues los colores comenzaron a desteñir, y los cambios marcaron la pauta.

Fue así como al popular y controversial Representante a la Cámara, Eloy ‘Chichí’ Quintero, ‘lo dejaron viendo un chispero’, pues por encima de su cabeza, que es el dueño de la credencial del partido cambio radical, le pusieron un candidato con el que él poco simpatizaba.

‘Chichí’ Quintero, por las diferencia en la que había incurrido con el alcalde Fredys Socarrás y los candidatos que él había planteado, decidió coavalar la candidatura de Augusto Ramirez Uhía, y mientras él se tomaba la respectiva foto, otro era el tramoyo que armaban Alfonso Mattos Barrero ex amigo de ‘chichí’ Quintero y a quien al parecer le pesa el nombre en Bogotá, pues dejó a ‘Chichí’ como un cero a la izquierda.

Dos días después de ‘Chichí’ haberle otorgado el coaval a Ramírez Uhía, Mattos dijo que eso se iba de revocada y que el aval era para Jaime González, el candidato del Alcalde, lo que hizo que ‘Chichí’ se tragara sus palabras de ser el jefe único del partido Cambio Radical por ser el dueño de la credencial, pues un nombre sin credencial posó para la foto y dio el aval que vale, para la Alcaldía de Valledupar al pupilo del Alcalde y los Araujo.

A los que también les bailaron el indio

A otros que dejaron ‘con los crespos hechos’ fueron a los reconocidos políticos y empresarios de la región, Fernando de la Peña, actual Representante a la Cámara por el Cesar, Benjamín Calderón, y a los Cruz, pues aunque ellos no tenían candidato para la Alcaldía de Valledupar como en otros años, estaban a la espera hasta última hora para ver con quién se iban, sin embargo apareció un personaje desconocido en el Cesar, pero reconocido en las esferas política de Santander, se trata de Luis Alberto “El Tuerto” Gil.

“El Tuerto” Gil, quien fuera Senador de la República, estuvo inmerso en líos por parapolítica y la Corte Suprema de Justicia lo condenó a siete años de prisión por concierto para delinquir, dicho personaje hacia parte del partido PIN, hoy Opción Ciudadana, fue el artífice de que ‘por encima de la cabeza’ de los chanceros le hayan dado el aval a Andrés Arturo Fernández, quien como el camaleón se destiñó y cambió de color rojo al tutifruti del partido Opción Ciudadana.

La jugada de Luis Alberto ‘El Tuerto’ Gil, sería una estrategia política para demostrar su poderío en dicha colectividad, pues estaría detrás de la gobernación de Santander, con el apoyo de su esposa la Senadora Doris Vega.

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