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Forjando nuevas dinastías

Más de 100 niños del Cesar, son hoy por hoy los próximos actores del folclor vallenato. Entre acordeones, cajas y guacharacas, niños con y sin discapacidad cognitiva se capacitan gratis en la ejecución de estos instrumentos históricos del vallenato. Los encargados de esta buena nueva para el folclor son la dinastía Romero, conocidos por su gran talento en el acordeón.
El director de la academia Dinastía Romero, José Fernando ‘Morre’ Romero, explicó que esto es un trabajo desde la Gobernación y la Alcaldía Municipal. “Esta iniciativa comenzó desde hace varios años, y se fortaleció con el matrimonio institucional que se presenta en el Cesar, entre la gobernación y la administración ‘Valledupar avanza’. Capacitamos a niños especiales y a poblaciones vulnerables, logrando con esto fortalecer sus conocimientos y enriquecer la cultura vallenata a través de las nuevas generaciones”.
La iniciativa denominada proceso de educación musical ‘Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial del Vallenato Autóctono’, tiene encantado a los niños con capacidades especiales, puesto que los fortalecimientos de estos dones los realizan entre risas, paseo, puya, merengue y el son, todas las mañanas en jornadas de cuatro horas, donde además reciben atención integral en motricidad y desarrollo cognitivo.

La nueva dinastía del folclor

La Academia Musical Dinastía Romero, está trabajando incansablemente por estos niños, que han desarrollado grandes talentos. Entre miradas dan a conocer sus conocimientos y amor por los instrumentos.
Serios y concentrados, los acordeoneros tocan un paseo y apenas levantan la mirada para ‘hablarle’ con los ojos a sus compañeros. Los, cómplices, que le siguen el pase con su caja. Los guacharaqueros se ponen de pie y enérgicos, se suman con la guacharaca. Son más de 20 jóvenes con síndrome de Down, que convierten su escenario en una sola parranda, que invita a todos a disfrutar sin condición alguna, como cualquier fiesta vallenata.
El alcalde Augusto Ramírez, enfatizó que esto es un proceso pedagógico que cumplirá todas las etapas de aprendizaje, no solo en lo musical sino de principios morales.
“No solo saldrán buenos músicos, con experticia en la interpretación de un instrumento, sino buenos ciudadanos. Son niños de la periferia de la ciudad que hoy abrazan un acordeón y nunca tocarán un arma”, dijo el mandatario.
La madre de uno de los niños asistente a las clases, Adelina Torregrosa Moreno, manifestó que esto ha sido la mejor oportunidad para el desarrollo de estos jóvenes. “Mi hija cambió desde que entró a estas actividades, le encanta Diomedes Díaz, todo el tiempo quiere estar practicando con las canciones que más le gustan del cacique. Las mejorías son grandísimas y se ven en todos los campos”, dijo.
Las oficinas de cultura de la Gobernación y de la Alcaldía, son los principales veedores de las nuevas generaciones de vallenato. A los cuales los niños y jóvenes les presentaron sus avances con la icónica canción la Cañaguatera de Alfredo Gutiérrez, mostrando con esto su amor por el género y su compromiso con la academia, la cual les suministra cada instrumento y robustece las nuevas generaciones del folclor vallenato, que hoy es patrimonio inmaterial de la Unesco.

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