Miércoles , septiembre 20 2017
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La inseguridad de Valledupar no puede ser ‘caballito de batalla’ de los contradictores

La inseguridad en Valledupar se ha vuelto un caballito de batalla de los político, una estrategia que muchos quieren hacer ver, para ver desmeritar la gestión del actual alcalde de Valledupar. Hay que revisarle varios puntos. Sí, es cierto que la delincuencia ha venido aumentado en el municipio y decir que no es cierto es tapar el sol con un solo dedo, pero hay que ver realmente a qué obedece este incremento.
El primero, lo hemos hablado muchas veces en el Semanario, es la centralización de los recursos del gobierno nacional, donde este, la mayoría de las obras y los contratos los hicieron desde el gobierno nacional y eso empobreció a los territorios y a los contratistas de la Región y por tal motivo las fuentes de empleo fueron mermando. Obviamente, la gente al no tener empleo, hablando de estratos 1 y 2, sale a ver qué hacen y, muchas veces, les toca salir a robar lamentablemente.
En segundo lugar, somos una ciudad fronteriza, Valledupar está a escasas horas de la frontera con Venezuela y si ustedes se dan cuenta que para entrar o salir de Valledupar o Colombia por la frontera de la Guajira no es que requiera de mayor documentación; lo que hace esto, un pasadizo para los extranjeros y para colombianos que vivían en Venezuela que se están viniendo, no solamente, a ser delincuentes, si no a trabajar en peluquerías, servicio doméstico, fincas, se han inundado porque la situación en Venezuela para nadie es un secreto que está bastante difícil. Entonces, esto también apunta directamente a los índices de delincuencia.
Por último, el crecimiento de la ciudad, que obedece también a un respaldo de la policía, la cual debió aumentar el pie de fuerza desde hace muchos años y que solo lo aumenta en épocas de Festival. Ahora bien, según la Constitución, el alcalde tendría responsabilidad por ser autoridad principal de la policía en esta ciudad, pero hay que revisar con lupa qué está haciendo el alcalde y qué está haciendo la policía.
Respecto a lo anterior, el alcalde sí le exige al policía que trabaje, pero es un jefe protocolario, como el de las reinas de belleza, que se puede pronunciar mucho y hacer de todo, pero al final el que dirige la policía es la misma policía, porque el alcalde no puede cambiarlos, ni botarlos, ni organizar estratégicamente los puestos, ni los cargos dentro de la policía, no nombra, ni suspende, ni puede decirle a un policía que va a montar los retenes estratégicamente en tal lugar, entonces es como un jefe que no es jefe, porque entendemos nosotros como jefe aquel que paga, que puede despedir, que puede hacer memorandos y el alcalde de la ciudad de Valledupar no puede hacer esto con la policía.
Ahora, el pie de fuerza hay que evaluarlo y hacerlo con un coronel realmente de puertas abiertas, porque también nos hemos dado cuenta que el nuevo coronel se ha encerrado en el comando y no ha abierto la comandancia como lo hacía el anterior coronel de la policía, quien visitaba los medios de comunicación, que denunciaba, que lo hacía público, pero que no estaba persiguiendo a los periodistas porque creía que le estaban dando una mala imagen, por el contrario, se apoyaba en los periodistas para fortalecer las estrategias policivas y para que la comunidad las conociera y de ese modo poder articular las funciones de la policía con la de la comunidad.
Realmente hay que exigirle más a la policía, porque el Ministro de Defensa vino y ofreció más policías, pero ¿dónde están?, que se necesitan más recursos, sí, pero el gobierno nacional tiene que darse cuenta de la importancia de esta ciudad y que no está pasando solo en Valledupar, porque si revisamos los índices delictivos están aumentando en todo el país y es por una mala política nacional en el tema de seguridad.
La seguridad en Colombia se ha descuidado por este gobierno, el cual ha sido permisivo con respecto a los delincuentes y los que extorsionan a la ciudad. Las Farc se ha vuelto aquellas inocentes palomas que no van a pagar por sus delitos y, como lo dijimos también en un editorial, todo aquel que delinque y públicamente es eximido le queda la oportunidad para delinquir nuevamente y saber que puede ser eximido.
Ahora, pueden crearse 10 mil guerrillas más, que más adelante van a querer firmar la paz con el gobierno de turno y esa fue la brecha que abrió el gobierno colombiano que no lo abren gobiernos como los Estados Unidos porque no negocian con terroristas porque si tú violaste la Ley, la violaste, y no hay poder en el mundo que pueda hacer que tú negocies esa ruptura de la Ley, a menos que entregues algo más grande que lo que hiciste. Entonces hay que revisar las leyes en Colombia, porque hoy estamos viendo permeado por la política el sistema judicial colombiano, donde varios magistrados están involucrados en escándalos.
El poder legislativo, obviamente, tiene una mala imagen en este país, pero cuando nos vamos a la fuerzas policivas no es que estén muy bien vistos por la mayoría de la comunidad, , porque hay policía buenos, pero sí una minoría que se dedica a extorsionar al trabajador que sale en su moto a buscar su sustento y que saben realmente cuales son los delincuentes en la ciudad.
Ahora, hay que decir algo claro, se ha cambiado la cúpula de la policía, el coronel, los comandantes, pero hay que hacer un revuelo en la base de la policía, que ya tienen arraigos en Valledupar y que no actúan de manera pertinente porque tienen miedo que se metan con su familiares, porque ya los tienen ubicados en esta ciudad; y la filosofía de una policía nacional es esa rotación que le permite no tener arraigos dentro de la ciudad actuar de manera diligente y no con compadrazgos, o amigazos , y poder ayudar a cualquier vecino o amigo que tiene a la vuelta de la esquina.

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