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LA PAZ DE JUANPA

La paz, palabra muy virtual, bien utilizada estratégicamente, fue la artillería más poderosa que demagógicamente acompañada de las extranjeras ordenes de las medidas cautelares a favor de Petro, más el derroche de dineros del Estado a disposición de la campaña de reelección presidencial, le dio el triunfo a Juanpa para continuar cuatro años más en el poder, tiempo que será disfrutado también por los insignes turistas de la comisión oficial encabezada por De La Calle y los no menos egregios terroristas de la FARC, residenciados en La Habana (Cuba), quienes haciendo cuentas seguirán disfrutando de la connivencia de Juanpa para la ejecución desenfrenada de sus malvados, crueles y terroristas actos contra quienes se les antoje, incluso no se les escapa el patrimonio ni las estructuras estatales. Ellos saben que desde que no toquen ni atenten contra ninguno de los grandes, de las altas elites, esas del mismo nivel del señor Presidente, todo lo demás está permitido. Es triste y duele decirlo, pero este es el precio que tenemos que pagar por la paz de Juanpa. La realidad y evidencia que estamos viviendo, no dicen otra cosa, tampoco señalan la más mínima esperanza de luz, al menos que no sea la compasión y ojos de piedad con que el Señor nos mire y meta sus manos como decimos los de abajo. Porque hay enlaces escondidos, que no conocemos. El señor Juanpa no nos dijo cómo ni cuál paz nos daría.

Aquí quisiera terminar, pero en verdad no puedo, debo continuar el recorrido de este camino tan largo, como largos son los sesenta y más años que llevamos postrados ante los pies de los inicialmente chusmeros, luego guerrilleros y ahora poderosamente narcoterroristas.

Sabemos que el señor Presidente de la República, es el jefe de las Fuerzas Armadas del país, pero él no es infalible, no es dueño de Colombia, tampoco gobernante omnipotente para darse el lujo de permitir y auspiciar tantos vejámenes, atropellos, derramamiento de sangre inocente diaria, sin castigo para sus autores.

Si este gobernante hasta ahora muy permisivo y tolerante, no asume una actitud más vigorosa, más respetable, de estadista y gobernante justo, que con los generales no descalificados aún y los que ya lo están, en honor a sus dignidades y soles, con él comprometidos en su juramento ante Dios de defender los derechos humanos, constitucionales y legales de los colombianos, conocedores como ellos de que no cumplir dicho juramento, es traición a la Patria, por ello sin más preámbulos, prebendas desventajosas de entregas humillantes, conscientes del peligro, de la realidad y evidencia que estamos viviendo, deben tomar el camino que les señala el deber, la dignidad, las jerarquías de sus cargos con la potestad del Señor.

Nuestros narcoterroristas son muy inteligentes, suspicaces, tienen mucho poder o definitivamente saben que sus propuestas o condiciones siempre son aceptadas por nuestro Gobierno Nacional, según se puede entrever por su última propuesta. Me refiero al Cese Bilateral del Fuego, que tantas opiniones ha suscitado, algunas de muchas esperanzas, muy respetables como la de la doctora Ana María Ferrer, directora de El Pilón y el respetable columnista, señor Gustavo Cotes Medina, ante quienes me quito el sombrero por sus niveles y autoridad periodística, pues soy del criterio de que el cese es lo mismo que las anteriores treguas, que siempre les han servido a las FARC para rearmarse, retomar fuerzas, ingeniarse estrategias de mayores efectos, resultados y logros para su causa. EL PODER.

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