Jueves , noviembre 23 2017
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La politiquería está acabando con la UPC

La Universidad Popular del Cesar, el alma mater del Departamento, la casa admirada y querida por muchos, pero hace muchos años que vemos que esta universidad se ha vuelto una casa de ‘ratas’, ‘ratas’ que se pelean por el último bocado de queso, llamado recursos, llamado burocracia, llamado fortín político, llamado enriquecimiento.
La Universidad Popular del Cesar, comenzó hace muchos años atrás creando una de las mejores escuelas de derecho que existía, hoy vemos una universidad deteriorada desde el punto de vista académico de donde lo analicen. Vemos una universidad con muy poco nivel competitivo a nivel nacional, una universidad que no cuenta con todas las credenciales y las certificaciones para toda la oferta académica que hoy está brindando.
Una universidad que no tiene maestrías en curso propios, ni una buena gama de especializaciones, que ha dejado perder un departamento de investigación donde vemos que no salen publicaciones, no salen investigaciones y que no capitaliza las principales investigaciones de la Región en Derecho, en municipios, en Gobierno y se ha venido quedando a pesar de que varios de los dirigentes que hoy participan en el departamento salieron de esa universidad.
Lo de Carlos Oñate estaba cantado, se le dijo que no lo podían elegir, deberían de ir presos los que votaron por Carlos Oñate, porque desobedecieron un mandato. Hoy destituido, ¿quién pierde?, la Universidad y al mismo tiempo los cesarenses. Es que los cambios de dirección traen: que el nuevo director conozca, planifique, vea cómo recibe la casa y eso demora de tres a seis meses, en contratar al personal de confianza, si ya no lo pueden contratar este año, tiene que esperar hasta el otro año, ver cómo organiza su junta; es decir, un atraso inminente para la Universidad y es que no se pueden escoger los cargos por capricho, por ver cómo me impongo y aquí voy a ganarme yo esto… No.
Recuerden lo que pasó con el Hospital Rosario Pumarejo, que hoy está que se cae por esa confrontación que se sostuvo entre el gerente de esa época y el gobernador de ese entonces, y es el momento y todavía el Hospital no les paga salario a sus enfermeras y personal médico, sin contar de los proveedores.
Entonces, la Universidad Popular del Cesar mal convertida en esto: bajo sus índices académicos, no fortalece su personal, no vemos profesores con programas de fortalecimiento académico que al final lo que necesitamos nosotros es el producto final. Entonces, toda la plata la quieren invertir en infraestructura, ¿por qué lo invierten en infraestructura?, porque de eso sí pueden pedir la coima, por ahí sí se puede venir el negocio, pero no vemos el programa social.
Hay que crear herramientas claras para contratar profesores con doctorado, magíster; revisar cómo están los pensum académicos, si son o no competitivos; y tener una oferta académica que realmente haga atractiva esta universidad y que se desplieguen investigaciones para que pueda ser reconocida en el ámbito nacional educativo, y no quiero buscar el escalafón porque estoy completamente seguro de que estamos en los últimos lugares.
Entonces, me pregunto ¿hasta cuándo se van a hacerse los de la vista gorda las autoridades de control con esta consejo superior, que quiere manejar al dedillo la administración y repartirse la burocracia, la cafetería y todos los negocios que hay al interior de la Universidad Popular del Cesar?
Necesitamos que con la salida de Carlos Oñate exista una renovación de esta universidad, que realmente se apersone el gobernador, el delegado de la presidencia, el delegado del Ministerio de Educación, el delgado de los ex rectores, de los alumnos y toda la junta directiva, tienen que entender que la UPC es de todos y que necesitamos una universidad que compita, que nos sintamos orgullosos de que cuando nuestros hijos se gradúen los queramos inscribir en la de la Universidad Popular.
Si revisamos la deserción de todos los estudiantes que se van de Valledupar a estudiar en otras universidades, en Barranquilla, Bucaramanga, Ocaña u otra parte del país, menos en la UPC, porque el que estudia en la UPC es porque no tiene para dónde más agarrar. Les aseguro que todo aquel que tenga cómo irse para otra universidad, se va de la UPC porque no confían. El diploma de la universidad ha sido devaluado por sus autoridades; tener un título de la Universidad Popular del Cesar se ha convertido en tener papel higiénico, es el resultado del título de esta universidad porque no sirve para nada, porque no es una universidad respetada y porque a nadie le gusta decir: salí de la Universidad Popular.
Vaya usted a ver el resto de profesionales cuando se gradúan de la Universidad Externados, de los Andes, de la del Rosario, cómo lo gritan a viva voz cuando se están presentando, pero vaya usted a ver aquellos que hoy se presentan con títulos de la UPC, que pareciera que les diera vergüenza y se saltan ese título para mostrar especializaciones y maestrías que han conseguido y que les ha tocado volver a estudiar porque carecieron de buena educación en dicha universidad.

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