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LA SEXUALIDAD EN LA JUVENTUD

El tema más manoseado y vulgarizado de la actualidad es la sexualidad, hablar en la juventud sobre este tema puede resultar un poco incómodo al principio, pero es un tema de mucha importancia para prevenir enfermedades de trasmisión sexual, embarazos no deseados, que después podríamos lamentar, entre otros.
Actualmente en Valledupar y en toda Colombia muchas adolescentes quedan embarazadas por día, también se presentan tasas muy elevadas de infecciones y virus de transmisión sexual comunes como: el Virus del Papiloma Humano, Sífilis, Gonorrea y VIH (SIDA)
La comunicación e información, de padres a hijos, sobre la sexualidad es causa de muchos conflictos y dudas sobre esto en el joven, lo cual lo lleva a la curiosidad y a la mala información del tema. Provocando morbosidad y la ignorancia de aspectos tan naturales como la masturbación, el uso de preservativos, la homosexualidad y las enfermedades de transmisión sexual.
Las y los adolescentes tienen relaciones sexuales sin protección contraen enfermedades de transmisión sexual buscando a través de sus fantasías, el amor que compense sus carencias.
Si la adolescente no está preparada para ser madre, menos lo estará el varón para ser padre especialmente porque, en la cultura en que se da la maternidad adolescente, es muy común que el varón se desligue de su papel.
Según especialistas, el despertar sexual en adolescentes, suele ser precoz y muy importante en sus vidas carentes de otros intereses; con escolaridad pobre; sin proyectos (laborales, de uso del tiempo libre, de estudio); con modelos familiares de iniciación sexual precoz; por estimulación de los medios, inician a muy corta edad sus relaciones sexuales con parejas muy jóvenes, con escasa comunicación verbal y predominio del lenguaje corporal.
Esta es una situación difícil de entender, pues, aunque la mayoría de las personas lo considera como terror, depende del criterio y punto de vista de cada quien. Por ejemplo, hay casos en los que a pesar de que no se esperaba un embarazo, este es el resultado de una relación maravillosa, basada en el amor y lo aceptan con responsabilidad y alegría porque, aún con su inexperiencia y si es el caso, cuentan con el apoyo de sus familias y la sociedad, podrán alcanzar la madurez que en su momento les faltó.
La maternidad es un rol de la edad adulta. Cuando ocurre en un periodo en donde la mujer no puede desempeñar adecuadamente ese rol, el proceso se perturba en diferente grado. Las madres adolescentes pertenecen a sectores sociales más desprotegidos y en las circunstancias en que ellas crecen, su adolescencia tiene características particulares.
Esta exclusión del varón provoca en él sentimiento de aislamiento, agravados por juicios desvalorizadores por parte de su familia o amistades (“con qué lo vas a mantener”, “seguro que no es tuyo”…) que precipitarán su retiro.
Con la noticia de su paternidad, el varón se enfrenta a todos sus mandatos personales, sociales y a sus carencias, exacerbándose todo ello por altruismo, lealtad, como también por su dependencia económica y afectiva. Por ello, busca trabajo para mantener su familia, y abandona sus estudios, postergando sus proyectos a largo plazo y confunde los de mediano con los de corto plazo, comenzando a vivir las urgencias. A todo esto se agrega el hecho de que la adolescente embarazada le requiere y demanda su atención, cuando él se encuentra urgido por la necesidad de plantearse una independencia frente a su pareja y la familia de ésta, siente que se desdibuja su rol, responsabilizándolo de la situación, objetando su capacidad de ser padre.
El índice de embarazos y enfermedades de trasmisión sexual en la adolescencia es cada vez más alto, lo cual es preocupante ya que esto no sólo destruye la vida y proyectos de los jóvenes, sino que también la de su bebé, pues tienen un mayor riesgo de bajo peso al nacer, dependiendo de las circunstancias en que se haya desarrollado la gestación. También se ha reportado una mayor incidencia de “muerte súbita”.
Otra consecuencia es el abandono de los estudios; al confirmarse el embarazo o al momento de criar al hijo, lo que reduce su futuro, la chance de lograr buenos empleos y sus posibilidades de realización personal al no cursar carreras de su elección. También le será muy difícil lograr empleos permanentes con beneficios sociales. Las parejas adolescentes se caracterizan por ser de menor duración y más inestables, lo que suele magnificarse por la presencia del hijo, ya que muchas se formalizan forzadamente por esa situación.
Podemos deducir que los padres realmente marcan una diferencia, hablando con sus hijos, construyendo relaciones sólidas con ellos y fijarles expectativas y límites claros.

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