viernes , diciembre 14 2018
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MIL DÍAS DE AVANCES POSIBLES EN VALLEDUPAR

Administrar lo público no es tarea fácil, así se tenga el mejor de los equipos técnicos y políticos para ello, máxime que existe un cumulo de necesidades insatisfechas de tiempo y administraciones anteriores que aún no han tenido resultado positivo, ni se han puesto en práctica o ejecutado, cuando fueron programadas en un plan de desarrollo y un plan de ordenamiento territorial sin evaluación final de la efectividad de los mismos o no.
Y no debe ser nada fácil la gerencia de un municipio cuando este se encuentra en ley de intervención económica o ley 550, debido a la inviabilidad financiera para cubrir compromisos pactados por la inviabilidad de administraciones anteriores que no midieron el efecto del endeudamiento en las finanzas público, aupado por intermediarios financieros, que en afán desmedido de colocación de recursos a toda costas, no sopesan el efecto del crédito público frente a indicadores de gestión del municipio no tenidos en cuenta para la valoración del riesgo financiero, solamente les interesa saber si tiene capacidad de crédito para recibir préstamos, pero no miden la dinámica de la gestión que se observaría en indicadores de gestión administrativa.
Al actual Alcalde le tocó bailar con la más fea, aunque por el hecho de ser fea no quiere decir que no se hayan entendido bailando, como se dice popularmente. A conciencia, se aceptó el reto, porque ya en la inscripción del programa de gobierno, se tenía claro las circunstancias de tiempo, modo y lugar por las que atravesaba el municipio de Valledupar.
Muchos críticos consideran que el mejor Alcalde es el que más cemento entierre en bienes públicos, así dichas obras después no sean utilizadas como en municipios del Cesar, observamos mataderos abandonados, bibliotecas portentosas en medio de la nada y en el más completo abandono, amén de la sinfonía de obras inconclusas por doquier.
No se conocía la experticia del Alcalde en procesos gerenciales, pero vaya a saber que sorprende, que ante la situación tan áciga conocida, estructuró equipo de gobierno que lo ha acompañado desde el inicio y a juicio de la apreciación de indicadores de gestión en variables socioeconómicas, puede dar parte de victoria aunque la meta total no se haya cubierto.
Su estrategia de hacer alianza con el Gobierno Departamental ya coloca punto de inflexión frente a sus antepasados que siempre actuaron de espalda de la Gobernación de un departamento que es el primer productor de carbones en el ámbito nacional, con aportes al PIB nacional en más de 20 billones de pesos. De allí que la sindéresis de su actuación fue trabajar de la mano con el gobierno de FRANCISCO OVALLE ANGARITA y gústenos o no, ha sido el remedio para la enfermedad de iliquidez del municipio.
Siendo un neófito del quehacer público, es visible a ojos de buen cubero, la intervención en bienes públicos como parques y la adecuación de circuitos viales. Es posible que no nos guste que se halla priorizado este tipo de inversión pública pero era innegable el atraso en generación de espacios amables para que la ciudad discurra se actividad en ambiente favorables para el impulso de la inversión privada.
No puede negarse, aunque no se haya medido el impacto favorable, que la intervención en vías pública además de estimular la movilidad urbana, auspicia, motiva y estimula que el sector privado crea estructuras empresariales o de mejora de ingresos familiares con el advenimiento de vías donde pueden transitar personas y vehículos que anteriormente se abstenían de hacerlo. De todos es conocido que en documento CONPES que aprobó el sistema estratégico de transporte se tenía pendiente la rehabilitación de 100 kilómetros de vías urbanas incluido lo famosos ajedreces en la pavimentación que programas de auto construcción se habían desarrollado en otras administraciones.
Es innegable que la adecuación de parques con el concurso del gobierno departamental, además de mitigar espacios de violencia genera en el colectivo social la aprehensión de estos bienes públicos que mejoran el amueblamiento de la ciudad, generan espacios de lúdica y deporte, propicia cultura ciudadana que aunque es compleja la medición de esta variable es posible sentirla en el “face to faces” de los barrios donde se han ejecutado esta inversión pública.
Pero existen variables que críticos no valoran y son avances pocos visibles que fortalecen la institucionalidad y el futuro de ciudad; es el caso de las mejoras en recaudo de rentas municipales como el predial, impuesto tributario directo que pasó de recaudarse 24.510 millones de pesos en 2015 a 37.069 millones en 2017, representando incremento nunca antes visto del 51,24% a tal punto que a corte de junio 30 de 2018 ya se superaba el recaudo efectivo del año 2015, pues se registra recaudo de 24.518 millones faltando aún 6 meses para cerrar la vigencia fiscal.
En materia déficit cuantitativo de vivienda (9.0%) estamos por debajo de la media nacional (12.4%) y la media departamental (11.7%), según mediciones del Departamento Nacional de Planeación. En igualdad de circunstancia esta el déficit cualitativo (25,2%) de vivienda por debajo de la media departamental (39.3%) y ligeramente superior a la media nacional (23.8%)
Avances se observan en educación al apreciar la tasa de cobertura neta de educación media (45,11%) que supera a la departamental 436% y a la nacional 42,8%. En PRUEBAS SABER 11 también se evidencia avances al superar el municipio de Valledupar tasas promedio en matemáticas 50,8% frente al departamento 48,5% y la nación 50.4%. Situación similar acontece en lectura crítica Valledupar (54,1%) cesar (51.8%) y nación 53.4%.
Avanzar si es posible, apreciar el descenso del índice de pobreza debe de llenar de satisfacción no solo al Alcalde, su equipo sino a la sociedad civil en tanto la incidencia de la pobreza monetaria descendió del 35.5% de la población en 2016 a 33.4% en 2017
Nos volveríamos interminables demostrando los avances de Valledupar, pero esto corresponde a la Administración municipal indicar en página web la dinámica de tasa anuales de variables económicas que demuestran que avanzar es posible, con esto se quita el piso a la crítica mal sana que sin fundamento y con solo opiniones personales quieren empañar la labor del Alcalde. Tendríamos que invitarlos a las comunas de Valledupar para que observen el grado de aceptación de estos 1.000 días de gobierno.
Hay falencias, claro, hay problemas sí que los hay, pero cierto es que analizar las fuentes legales de información estadísticas como el DNP, nos colma de satisfacción ver AVANCES de Valledupar en la dinámica de la gestión del municipio.

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