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Miremos el trasfondo, pero sin politiquería

Mirar el impacto que puede generar una obra en una comunidad llamase parque, pavimentación de una calle, mejoramiento de un salón comunal, adecuación de un colegio, entre otras, es difícil, cuando vivimos en una sociedad mediática y politiquera que se desgasta más en criticar sin fundamento, que reconocer que el administrador de turno ya sea de un municipio, de un departamento e inclusive de un país lo está haciendo bien, y eso ocurre hoy en la capital mundial del vallenato, donde basta solo hacer un recorrido por sus calles o barrios, o como dice un viejo refrán, ‘basta con hacer un inventario en un  avión de guerra a miles de pies de altura’ para darse cuenta de la transformación positiva que está sufrido Valledupar, aunque muchos se nieguen en aceptarlo.

Hoy existen varios factores que hay que abonarle a este gobierno municipal, la primera es que no se ha dedicado a tirar cemento por tirar, solo hay que ir a los barrios que han sido intervenidos, preguntarle a la gente para que vean la satisfacción que hay con la recuperación de un parque, o simplemente con la pavimentación de una calle, donde los niños vivían enfermos y con afecciones pulmonares por jugar en las calles polvorientas, eso es lo que se debe buscar con una obra, que genere un bienestar social y eso es lo que se ve hoy en Valledupar, y cuando se habla de no tirar cemento por tirar, me refiero a que en el departamento del Cesar, solo hay que mirar los famosos Centro de Integración Ciudadana – (CIC) que se inventaron en la pasada administración departamental, donde en medio del monte hicieron en conjunto con los alcaldes de turno, unas moles de cemento por miles de millones de pesos que no generan absolutamente nada a esas comunidades y que hoy nadie las usa, aclaro no fue solo en el Cesar, en bolívar  y otros departamento también se hicieron y hoy están abandonadas.

Pero no solo en los barrios, el turismo, hoy Valledupar le apuesta a convertirse en una vitrina turística, y la gente del común quizás así lo vea, sin embargo, el mundo mediático, la envidia política, los políticos frustrados, que estuvieron en el poder y que no le colocaron una piedra nueva a Valledupar, quieren empañar la gestión de la gente que se ha dedicado a cambiar la ciudad.

¿Que todo no ha sido bueno? Es cierto, quizás ha hecho falta combatir con mano dura el tema de la inseguridad, que no es solo un problema de Valledupar, pues está afectado a toda Colombia, pero este punto hoy se critica porque no hay delincuentes muertos, no se ven capturas masivas, o simplemente hay casos de atracos, de fleteos. Pero si analizamos de fondo las políticas y las obras que se construyen en la ciudad, lo que buscan es arrebatarle a la delincuencia, a la droga, al mundo del hampa, la generación venidera.

Que este gobierno se volvió puro parque, que muchas obras sociales, sí, pero con la restructuración del uso que se le venía dando al río Guatapurí, cuantas niñas ya no se perderán en la prostitución como se venían perdiendo. Con la recuperación de los parques cuantos niños dejarán de perderse en las drogas, y si miramos los programas sociales, la lectura al parque, la construcción de una academia de música, esas políticas mirándolas sin malicia, sin resentimiento, y sin politiquería, son una bofetada al problema de la delincuencia, pero de raíz.

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