Jueves , noviembre 23 2017
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‘Pepe’ Castro, un gran hombre que se fue cargado de honores y con la frente en alto

‘Pepe’ Castro, un gran hombre que se fue cargado de honores y con la frente en alto

Hablar de José Guillermo Castro Castro, o ‘Pepe’ Castro, como fue conocido, es remitirse a la época donde la política tenía otro objetivo, el don de servir y hacerlo con honradez, nada comparada con la de ahora; pero más allá de su larga trayectoria política y el honor de ser un gran hombre para el departamento del Cesar, el señor ‘Pepe’, era un ser humano como cualquiera de este mundo, ese al que al parecer el poder nunca se le subió a la cabeza y contrario a eso, su humildad la mantuvo intacta.
Antes de partir, a sus 91 años, el señor Pepe Castro logró ser un exitoso político, ya que de los cargos públicos que hay en el país, solo le faltó llegar a la presidencia de la República; éxito que también se podría decir acumuló en su vida personal. José Guillermo Castro, tuvo 15 hijos, cuatro con la señora Rosalía Daza, quien fue su primera esposa y con quien construyó un hogar durante muchos años, tras su partida con más de 80 años, se casó por segunda vez con María Mercedes Araujo.
Dentro de sus principales leyes al interior de su familia, el señor Pepe Castro, siempre inculcó en el seno de su hogar y a su descendencia la importancia de ser hombres de bien para la sociedad, ya que para él, el honor estaba por encima de todo, legado que siempre quiso mantener en su familia, razón por la que siempre les decía que debían rendirle honra al apellido Castro, y no manchar la honra de la familia.
“Siempre nos inculcó la importancia de la unión familiar, que fuéramos hombres de bien y de progreso, para construir sociedad; siempre nos comentaba que la política se hacía con sencillez y honradez para que no se perdiera la honra de la familia Castro”, contó su nieto José Santos ‘El Mello’ Castro.
El principal referente del señor José Guillermo Castro, fue su tío Pedro Monsalvo Castro, a quien veía como un gran líder, al que le obedecía respeto y admiración, por ser un gran defensor del Magdalena grande.

Sus gustos

Además de su amor por servir desde lo público, su gran debilidad fue siempre la ganadería y la agricultura, apasionado por la tierra y las novillas; hechos que lo destacan como un gran ganadero de la región; según sus familiares una ida a la finca de don ‘Pepe’, era un viaje de tres o cuatro días, ya que su recorrido por las fincas de quienes él llamaba sus comadres o compadres era parte del itinerario que cumplía en su recorrido por el campo.
Otra de sus debilidades era el baile, su familia lo recuerda como un hombre bailador y apasionado por la música de Calixto Ochoa y Rafael Escalona, que para su época eran los que mandaban la parada. Además de su gusto por las mujeres, ya que don Pepe era conocido por lo coqueto y enamorador. “Donde llegaba él siempre decía que había que tener amigas en todo el departamento, les decías las tenientas políticas”, contó El Mello Castro, remontado en las historias que su abuelo y sus tíos le han contado.

Los detalles de don Pepe

Que el señor Pepe Castro haya logrado pensionarse como Senador gracias a su permanencia consecutiva en el Congreso de la República, tuvo una sola formula, su acercamiento con la comunidad, su ser como servidor, como hombre de igualdad, ya que para él no había estratos sociales, condición, u oficio, aun cuando él contó con un buen solvento económico. Su familia lo recuerda como el hombre que tenía las puertas de su casa abiertas las 24 horas y que recibía en la misma mesa al alto Ministro y al ciudadano de a pie.
Una de las anécdotas más bonitas que hay alrededor de su forma de ser es la mochila cargada de confites, a quien llegaba a su casa le daba uno acompañado de una gran sonrisa, como muestra de saludo, de cordialidad, lo que denotaba simpatía.
Otra de las formas que don Pepe tenía de ser detallista era cuando hacía sus correrías políticas y visitaba las decenas de comadres que tenía en el departamento, ya que al ser un hombre político su recorrido le permitió conocer mucha gente con quien logró relaciones muy cercanas. Cuando de visitar a los suyos se trataba, don Pepe, cargaba su carro de piñas y panela en el municipio de Pailitas y les daba de a dos cuando llegaba donde cada una de ellas.

Sus grandes amigos ‘los mamos’

Cuando se dio la guerra de los mil días que hubo enfrentamientos entre los Liberales y Conservadores, la familia de don Pepe Castro se fue a refugiar a la sierra Nevada de Santa Marta, donde pudo fortalecer sus relaciones con los indígenas Arhuacos, kankuamos y koguis.
En su historia como Senador de la República, don José Guillermo Castro, llevó comisiones importantes al Congreso conformadas por esta comunidad, rodeado alrededor de 30 indígenas con sus respectivas vestimentas, lo que lo diferenciaba de todos los demás, como si la vida de don Pepe, hubiese estado hecha para marcar la diferencia en todos los aspectos de su vida.
Dentro de esta comunidad era conocido como ‘La pepa’, así lo llamaban cuando arribaban a la ciudad a participar de las elecciones populares, ya que quien les preguntaba, por quién votarían, respondían de forma clara y concisa por ‘La pepa’.

“Los buldócer adelante, los abogados atrás”

Dentro de las frases más representativas del gran patriarca Liberal Pepe Castro está ‘Los buldócer adelante, los abogados atrás’, palabras que tienen su historia y se remiten a los años 60, cuando fue Alcalde de Valledupar a través de decreto por el gobernador del Magdalena, ya que la ciudad pertenecía a ese departamento, tiempo suficiente para que mostrara su talante y carácter a la hora de tomar decisiones.
Para ese periodo, el señor Pepe Castro, logró construir las grandes avenidas de la ciudad, como Los Cortijos, la Simón Bolívar y la carrera Novena, está precisamente la que le dio vida a esa frase que hoy lo representa en más de un ciudadano. La historia se remonta a esta tradicional carrera de la ciudad, porque sobre ella estaba atravesado el cementerio central, y él en su afán de hacer la vía veía complicado que quedara con curva, y sin pensarlo aseveró que iba recta, aun cuando muchos le decían que no lo hiciera porque era un problema que se echaba encima, comentarios a los que hizo oídos sordos.
Para el señor José Guillermo no habían imposibles, su objetivo fue hacer la Novena recta y recta la hizo, aun cuando tuvo que mover el cementerio a un lado, para hacer esto realidad, el entonces Alcalde de Valledupar, dio un tiempo estipulado para que los vallenatos que tuvieran sus familiares en este cementerio sacaran los ataúdes y esperaran para moverlos cuando el cementerio fuera removido, ya que dio fecha y hora para cumplir con su objetivo, sin embargo no todos escucharon y omitieron la recomendación.
Que aún quedaran restos de cadáveres, no fue impedimento para materializar la carrera Novena, cumpliendo su objetivo el día y a la hora que lo estableció; según se conoció para ese entonces llegó con la maquinaria de su finca llevándose por delante la parte del cementerio que estaba sobre ese sector de dicha carrera… obra de donde nació su típica frase ‘Los buldócer adelante, los abogados atrás’, ya que era consciente que se venían demandas detrás de esto, pero no tuvo reparo y hoy esta vía de la ciudad es una realidad.
Otro de los grandes logros por resaltar del señor Pepe Castro, fue la construcción de varias instituciones educativas, el haber creado al departamento del Cesar y los municipios de Bosconia, El Paso, Becerril y La Jagua, entre muchas más obras alrededor del Cesar.

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