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Columnista sergio Araujo

VALLEDUPAR 17 MESES DESPUÉS

 

El dos de Octubre de 2015 Augusto Ramírez Uhía recibió un mandato refrendado por una votación espectacular. Quienes competimos en esa difícil gesta electoral aceptamos sin reparos su victoria y nos dispusimos a comprender su estilo, a asimilar su visión de ciudad y su manera de gobernar.

Para empezar digo que simpatizo con la personalidad afable del Alcalde de Valledupar. Es un joven de trato fácil y sus posiciones son respetuosas frente a todos. En ese sentido, Tuto sigue siendo el mismo. En su conducta pública la ciudadanía en general reconoce un hombre jovial, quizá demasiado dedicado a las redes sociales y los eventos de farándula, lo cual, si bien deja una cierta imagen de frivolidad, realmente considero que es más un sesgo de quienes así lo interpretan. Es necesario entender que nuestro alcalde es un “millenial” y su generación es la de las selfies, la imagen y la adoración por cantantes y deportistas que son afortunadamente los nuevos ídolos populares. Eso, en realidad, es inofensivo…

 

Sin embargo, 17 meses después de su elección debo resaltar aquello que a primera vista es evidente: Cuando Fredys Socarras gobernaba, los vallenatos sentíamos que Valledupar estaba siendo invadido en su espacio público, que las calles se atestaban desordenadamente de vehículos, que los constructores hacían lo que querían y que nuestra infraestructura mínima empezaba a deteriorarse a pasos agigantados. El Centro Histórico se deterioró ante la mirada impávida del alcalde, el POT fue dictado a capricho de pocos y consultado con nadie, se autorizaron alturas donde jamás debieron permitirse, como en Novalito, y en los 4 años de Socarras Valledupar experimento un retroceso en la calidad de vida, agravado por un escalofriante incremento en los niveles de inseguridad en calles y hogares.

 

Si un Vallenato se hubiera ido hace año y medio, y volviera hoy, pensaría que Socarrás sigue gobernando: Las calles están más sucias, hay más vendedores ambulantes estacionados en las aceras de las vías principales, el Centro Histórico está más feo, el PEMP sigue sin implementarse, la congestión vehicular rivaliza con la de Bogotá, el Sistema de transporte masivo de Valledupar SIVA no muestra avances, la delincuencia campea, y el equipo de gobierno del Alcalde en vez de trabajar discretamente, se la pasa cazando peleas en redes sociales, atacando a todo el que critica la administración, con un tufillo pendenciero que no se parece al talante amable y pacifico del jefe que creen defender gruñendo y mostrando dientes.

 

Con todo lo anterior, es justo reconocer, que gracias al apoyo sin antecedentes de parte de un gobernador hacia un Alcalde de Valledupar, el Doctor Ramírez Uhía ha podido emprender obras vitales como reconstruir la avenida a Fundación, y pavimentar la entrada a Don Alberto, que sacan la cara por este tiempo de gestión. En verdad Franco Ovalle rompió la fatídica tradición según la cual, por pequeñas mezquindades los gobernadores no apoyaban inversiones en Valledupar celosos de figuración y reconocimiento. Muy bien por éste gobernador, y muy afortunado Valledupar por el tino del Alcalde para manejar ésta provechosa relación.

 

Pero hay una posición del Alcalde que merece un capítulo aparte, y se refiere a la polémica ciudadana por la instalación de los peajes dentro del municipio de Valledupar, causa popular que debió liderar, pero Ramírez quedó congelado, no hizo nada. Quizá por la sensación de que el gobierno central puede imponer lo que sea, y de cierto complejo de inferioridad histórico, que inhibe a la autoridad municipal de erguirse junto a la población contra decisiones absurdas y perjudiciales para la integración municipal.

 

Los peajes, en vías que ya estaban construidas, no tienen presentación; y si el mantenimiento era caro, ha debido ser Valledupar quien los pusiera y no un concesionario amigo del Vicepresidente, que con bajísima inversión tendrá negocio para él y su descendencia por muchas décadas.

 

La ciudadanía enardecida movió el de Rioseco, pero queda el que se proyecta frente al SENA en la vía a La Paz; allí el Alcalde debe lograr que la caseta de peaje se establezca en la raya exacta que delimita al municipio de Valledupar, de ese modo la movilidad intra-municipal no estará antipáticamente intervenida por la pesca milagrosa de una empresa foránea que nos quitará plata para poder circular dentro del municipio, usando la misma carretera de toda la vida, construida con dinero cesarense, sin ventajas adicionales.

 

No se entiende que teniendo Area Metropoitana, nuestro Alcalde no se empeñe, con la Alcaldesa Andrea Ovalle, para que al menos la concesión construya la segunda calzada entre Valledupar y La Paz, que caería muy bien al nacimiento de la nueva Universidad Nacional y al desarrollo urbano que surgirá necesariamente sobre ese corredor.

 

Queda tiempo para corregir, y muchas tareas por hacer. Deseo que le vaya bien a la ciudad con su Alcalde, ojalá confíe en el buen ánimo de lo sugerido. Por ejemplo, premiar las placas de Valledupar dejándolas exentas del pico y placa que se hace necesario implementar. O constituir con la gobernación una agencia de APP para proyectos de gran envergadura en salud, infraestructura, escolaridad y otros. O venderle acciones de Emdupar a los vallenatos por medio de la factura de servicios, para capitalizarla. O construir mercados públicos en cada comuna, para que las calles no se vuelvan ventas de abarrotes y carne, ni proliferen las carretillas de verduras entorpeciendo el tráfico… Son propuestas de buena fe, dirigidas a ayudarle a acertar.

 

El Alcalde debe hacer que se note el cambio de mando garantizando seguridad ciudadana que será posible si lidera él mismo la policía; necesita crear la Secretaría de Seguridad  y hacer respetar el espacio de aceras y parques sin temerle a imponerse con el respaldo de la fuerza pública. Los anárquicos protestarán, pero la gran mayoría sentirá alivio, y Valledupar irá cambiando. Nos volveremos a sentar en las puertas de nuestras casas, y será un gusto caminar por el Centro Histórico restaurado. Pero hay que empezar a mostrar la diferencia, aunque comience 17 meses después.

 

@sergioaraujoc

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