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VALLEDUPAR Y LA ECONOMÍA NARANJA… ¡LLEGÓ LA HORA!

Me es grato hoy hacer este editorial, por ser el tema que vengo desarrollando como actividad económica principal y más aún, por ver cristalizar la temática de la ECONOMIA CREATIVA VALLENATA como política pública del gobierno local. No solo por los afectos que me unen a la Administración municipal, sino, por saber que el mandatario actual está mirando más allá de sus narices como se dice coloquialmente y está pensando en las generaciones futuras, una mejor ciudad para vivir, estructurando las estrategias que en conjunto, hace una política pública que mejore la calidad de vida.

Y me complace saber las sinergias que tendrían con la política nacional, en tanto nuestro presidente, IVAN DUQUE MARQUEZ, antes de serlo y su amigo LUIS FELIPE BUITRAGO,  venían exponiendo el tema de la “economía naranja” o “economía creativa” en el ámbito nacional, como instrumento alternativo para potenciar actividades económicas en pro del desarrollo económico y desarrollo humano.

Para contribuir en el esclarecimiento de la temática, el nombre se debe a JOHN HOWKINS que en 2001 en Foro Mundial sobre Propiedad Intelectual definía la economía creativa o industria creativa como el sector de la economía que involucra la generación de ideas y conocimiento. El concepto abarca esencialmente la industria cultural (arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía) y la economía del conocimiento: (educación, investigación y desarrollo,  alta  tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología e  industria aeroespacial).

[1] es decir, el sector de bienes y servicios que se fundamente en la propiedad intelectual.

Esta coherencia del Plan de Desarrollo “Avanzar es posible” atiende el análisis concreto de la situación que vive el municipio de Valledupar, en tanto siendo municipio inviable, en ley de intervención económica, con indicadores desbastadores de pobreza, desempleo e informalidad, heredada de anterior administración, se logró sortear la situación financiera a través de Alianza Estratégica con el Gobierno Departamental, demostrando mayor dinamismo en la inversión pública que en gobiernos anteriores.

La apuesta de convertir a Valledupar en “distrito turístico”, en ciudad amable con el medio ambiente, con espacio público agradable, se visualizó observando la dinámica que se presenta la realización del Festival de la Leyenda Vallenata, dio argumentos de apoyo para estructurar la actual política pública de adecuar y mejorar el espacio público, ampliando y fortaleciendo la “oferta cultural del Estado” alineada a cohesionar la cultura ciudadana y la corresponsabilidad del ciudadano, para potenciar el aumento de variables socio económicas que mejoren la calidad de vida.

Señalemos algunos indicadores internacionales y nacionales, para decirle a Mandatario Local, que va por la ruta correcta: en 2005 la economía naranja representaba el 6.1% de la economía global. Para el 2011 se transaron 4.3 billones de UDS, equivalente al 2.5 veces el gasto militar mundial o al 120% de la economía Alemana. Para el caso colombiano el BID señalaba en 2012 que la economía naranja representaba el 3.3% de PIB nacional, en tanto en la ponderación por actividad se apreciaba crecimiento significativo entre 2005-2012 así: espectáculos artísticos 22.2%, Espectáculos en  vivo 30% e industria audiovisual del 109%.

En definitiva, al no prepararse Valledupar para suministrar servicios a la industria extractiva, ni dotar de bienes públicos o infraestructura, para que empresas nacionales y extranjeras asentaran sus oficinas principales en el municipio, lo que se generó fue un efecto contrario: crecimiento demográfico y urbanístico desordenado, elevadas tasas desempleo efectos de la inmigración por el “sueño del oro negro”, altas tasas de informalidad, niveles exponenciales de criminalidad y un desbalance estructural de las finanzas públicas.

Ante estas adversidades, tratar a Valledupar en la política pública como “ciudad resiliente” y dotar de instrumentos en amueblamiento urbano como el espacio público con la simultaneidad de estrategias de cultura ciudadana, es el paso correcto para potenciar la industria cultural señalados por JOHN HOWKINS.

Y sin embargo, existen algunos insensatos que en nivel de ignorancia supina manifiestan “paraqué tanto parque” desde este editorial le contestamos, “para iniciar procesos de resiliencia urbana que permitan sobreponernos a nuestras adversidades de criminalidad, desempleo, pobreza, porque muchas actividades económicas familiares permitirán mejorar el ingreso del hogar y con ello nuestra calidad de vida”

Alcalde desde esta tribuna reciba nuestro apoyo incondicional, necesitamos que el gobierno nacional visualice a Valledupar como la primera ciudad del país que le apostó a la economía naranja uno de los pilares que tiene en mente nuestro presidente para mejorar indicadores económicos nacionales, canalizando buenos recursos hacia estas actividades.

 

  1. Para quienes quieran ahondar en esta temática recomendamos: “Impacto económico de las industrias culturales en Colombia, Ministerio de Cultura de Colombia Convenio Andrés Bello Equipo Economía y Cultura

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