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10 años con La Calle

Una de las cosas que hace que un medio de comunicación sea aceptado calurosamente por la sociedad a la que le sirve, es precisamente esa cercanía con la gente, sin distinguir estratos sociales, simplemente de cerca con la gente. Y esa actitud es la que hace que vender o difundir la información tenga características orgánicas y no meramente mecánicas, algo que le ha dado el toque comunitario, así como de la calle, al Semanario La Calle.

Son 10 años trabajando duro, de manera responsable, dedicada, objetiva, imparcial, confiable y de lado de la comunidad Vallenata. Trabajo que merece el halago en esta columna, pues el esfuerzo que hace el Semanario La Calle por mantener bien informado a los valduparenses y el resto del departamento, merece, sin dudas, el afecto con el que la sociedad vallenata ha recibido a este medio que, supliendo una necesidad fundamental del individuo, se presta para escuchar las problemáticas que nos aquejan y pretenden callar nuestras voces.

La Calle es la voz de aquellos a los que quieren callar, de los que quieren hacerse oír, del que no cuenta con la palanca o no está entre la rosca para poder progresar, La Calle es de Valledupar, del Cesar y toda su gente.

Y ahora, hablo en primera persona, para darle el toque orgánico a esta columna. Soy Eduardo Gullozo, un joven escritor que fue acogido por el Semanario La Calle, dándome la oportunidad que en otros lados me negaron para plasmar entre columnas las ideas que el Semanario ha venido publicando. Soy una de esas voces que quería hacerse oír, alguien que no cuenta con palancas o no está entre la rosca, y de no ser por ese toque comunitario, así como de calle, no hubiese podido dar a conocer mi opinión en Valledupar y en el resto del Cesar, y todo gracias a la cercanía que este medio ha tenido con la gente.

¡Por 10 años, y por los que faltan, por su labor responsable y dedicada, por escuchar a la gente, por eso me quedo con La Calle!

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