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50 mil muertos

Por: Francisco Cuello Duarte

Colombia ya superó los 50.000 muertos por el Covid-19, sin que se conozca todavía su origen ni mucho menos su comportamiento. Se sabe que salió del mercado público de Wuhan (China), de la boca de un murciélago. Otros virus han salido de otros animales como el cerdo o la gallina. No se descarta en un futuro, salga de la cepa de un burro. El desastre sería sospechosamente inconmensurable, pues el sólo rebuzno produce pánico.

Unos dicen que este virus es una maldición o castigo de Dios por el mal comportamiento del hombre sobre la tierra. Otros, que el planeta está sobre poblado con mucha gente vieja, que son una carga económica para los gobiernos, especialmente en materia de salud y de pensiones.

Pese a todo, y comparando nuestra situación con otros países, el gobierno nacional ha manejado el problema de la pandemia, con mesura y sin populismo, y ha hecho lo humanamente posible para atender a los pacientes, aspecto que merece los aplausos, condecoraciones y hasta bonos económicos para el personal de salud a nivel territorial, que han afrontado el peligro sin arrugar su cara.

Hasta ahora, la única salida es la vacuna, que tampoco garantiza la vida del paciente en un 100%. Parece que inmuniza a la persona por dos años. En fin, el negocio es redondo para las empresas farmacéuticas.

El manejo de esta vacuna es sencillamente complejo, en cuanto a la logística del transporte, manipulación y conservación, que debe permanecer a una temperatura constante de menos 70 grados centígrados. ¿Se imaginan ustedes en aquellos municipios donde cortan la luz varias veces al día, no hay infraestructura hospitalaria ni personal para su manejo idóneo?

Todos los colombianos tenemos derecho a la vacuna, pero su aplicación debe estar sometido a un plan de acción científicamente estructurado, tomando como ejemplo a los países que ya lo están haciendo con mucho éxito, como es el caso de Israel.

Pero Israel es tan pequeño como la Guajira con apenas 10 millones de habitantes, sin mucha pobreza y avanzado tecnológicamente, donde sus instituciones marchan coordinadamente sin torcedura alguna, ni tanta marrulla jurídica donde algún avivato pretenda que lo vacunen con su familia a través de una tutela. O que algunos políticos metan la mano para vacunar de primero a su grupo dejando al resto de la población para la segunda tanda de vacunación.

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