En rechazo a que el proyecto de gas domiciliario se hundió por no llegar a un acuerdo con la población indígena de Pueblo Bello, los habitantes del municipio marcharon para decirle sí al gas natural.
Con arengas y pancartas la comunidad salió a las calles para exigir su derecho de contar con este servicio, con lo cual se abarataría los costos de cocinar. Esto teniendo en cuenta que las familias pagan mínimo 60 mil pesos por un cilindro de gas, que en muchas ocasiones no alcanza para un mes; mientras que con la instalación del gas natural se disminuiría considerablemente.
El proyecto que pretendía ejecutar la Gobernación del Cesar en conjunto con Gases del Caribe se cayó, debido a diferencias entre los tiempos de las entidades y la comunidad indígena.
Inicialmente los indígenas solicitaron entre 300 y 400 millones de pesos para realizar la consulta previa; luego de ello, pidieron mínimo un plazo de tres meses para la realización de la misma, porque es el tiempo que se lleva en un estudio como este, por lo que en vista de que los plazos no alcanzaban, el gobierno departamental retiró la iniciativa que tenía recursos aprobados y que beneficiaría a unas dos mil personas.
Con esta manifestación, los pobladores quisieron darle a conocer a los indígenas que no se pueden oponer al desarrollo del municipio, ya que ellos no son los únicos que habitan en Pueblo Bello.
Varios líderes en el municipio aseguran que este tema tiene un tinte político, perjudicando a toda una comunidad.


