El expresidente de Perú, Alan García, murió este miércoles tras pegarse un tiro en la cabeza cuando iba a ser detenido por la Policía en el marco de las investigaciones por el escándalo de los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht. La noticia fue confirmada por el presidente del país, Martín Vizcarra.
“Consternado por el fallecimiento del expresidente Alan García. Envío mis condolencias a su familia y seres queridos”, escribió Vizcarra en Twitter. Vale la pena resaltar que García no era el único exmandatario peruano implicado en el caso Odebrecht; también han sido investigados Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, este último detenido la semana pasada cautelarmente.
Los policías trasladaron aún con vida a García, de 69 años, al hospital Casimiro Ulloa muy cerca de su domicilio y donde ingresó con un diagnóstico de herida de bala con entrada y salida en la cabeza. Poco antes, a primera hora del miércoles, agentes de la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad habían acudido a su vivienda para ejecutar la orden de arresto que pesaba contra él.
Tras ser informado que sería detenido por los agentes y el fiscal Henry Amenábar, el político alegó que debía hacer una llamada de teléfono. García entró en su habitación, cerró la puerta y a los pocos minutos se oyó un disparo. La policía forzó la puerta y halló al exmandatario malherido. Tras unas horas en el hospital, su fallecimiento fue confirmado hacia las 10.30 de la mañana de este miércoles.
El exmandatario, que presidió el Ejecutivo entre 1985 y 1990 y de 2006 a 2011, estaba siendo investigado por presuntos sobornos en la construcción del metro de Lima, proyecto en el que estaba involucrada la constructora brasileña Odebrecht.

