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CUANDO LA ACADEMIA EN LA UPC QUEDÓ EN SEGUNDO PLANO

Muchos lamentos se escuchan alrededor de la situación que padece la universidad Popular del Cesar – UPC, y no es para menos, que en dos procesos haya fallado el sistema para la elección de forma democrática de los cinco aspirantes que llegarían hasta el Consejo Superior para que se escogiera rector es una fehaciente muestra de que las cosas por ese centro educativo andan mal. Lo lamentable de esto es que el estado deplorable en el que se encuentra la universidad no se dio ayer, sino que es una situación que se ha venido ‘cocinando’ desde hace muchos años, cuando algunos rectores, obligados o no, dejaron entrar el paramilitarismo a las arcas de la universidad y con ellos la politiquería que terminó de hundir el barco.

De nada vale hoy en la universidad el currículo de formación, ni la capacidad de administración de un aspirante al cargo de rector, hoy cuenta cuantos y quienes son sus padrinos políticos para ver si tienen la mínima posibilidad de que ese nombre alcance a llegar hasta el Consejo Superior que es el que tiene la última palabra y que en los últimos años no han quedado bien parados, porque se han visto envuelto en escándalos de dádivas y contraprestaciones a cambio de votos para uno u otro personaje, así como para la aprobación de las dediciones que posteriormente tome el rector de turno. Es por ello que la academia de la Universidad Popular del Cesar va en declive, no existen propuestas serias por parte de los aspirantes.

Para sacar a la universidad del atolladero en el que se encuentra, hoy los candidatos se han dedicado a mantenerse en una puja entre ellos cual debate político a la alcaldía de Valledupar o gobernación del Cesar, mientras las propuestas brillan por su ausencia.

¡Pero es que ganado que amansa a otro, algún resabio le queda! Dice un adagio popular, esas peleas que tienen algunos candidatos que se han dedicado es a interponer tutelas, denunciar y que trasparencia y equidad, son los mismos que han participado en política en el municipio, o que han estado vinculados a puestos públicos y privados de donde no han salido bien librados, entonces ellos ya vienen con la maña de hacer política de esa forma, es decir los debates se convierten en dime que yo te diré, pero nada que tenga que ver con un plan de trabajo seria que busque sacar a la universidad del penoso lugar que ocupa en el ranking de universidades públicas a nivel nacional.

Nadie habla de las becas Fedescesar, de la acreditación de nuevos programas, de fortalecer la investigación en el centro educativo, de las especializaciones y maestrías que hoy la mayoría de las que existen es a través de convenios con otras universidades, de abrir nuevos programas enfocado a las demandas de un nuevo siglo, y reformar los programas que existen que se quedaron estancados en el tiempo, mejorar la infraestructura, pero no física porque bastante cemento que han echado en estos ocho años, sino academia, no existen unos buenos laboratorios, ni mucho menos una biblioteca actualizada, eso entre muchas otras falencias que tiene la universidad en temas académicos, pero hoy solo se escucha de los aspirantes es que hay un torcido, que este va a ganar porque detrás esta fulano, cuando a la final todos sabemos que ninguno de los aspirantes a la rectoría va a llegar a luchar por la academia, sino a arreglar sus problemas económicos personales y los de sus familiares, tal como han hecho todos los salientes.

Entre ellos, el último que tuvo en el cargo de quien algunos docentes de la vieja guardia tenían todas las respectivas puestas para sacar la academia de la UPC adelante y se llevaron una gran decepción cuando el viejito Daza, comenzó a aplicar el CBY a todos los contratos que ejecutó y se olvidó de la academia apenas se sentó en la silla del rector.

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