UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA
El pasado 23 de junio los Colombianos fuimos sorprendidos por la que sin duda es la mejor noticia de los últimos cincuenta años, unas etapas que se han venido surtiendo desde el 19 de septiembre de 2012 cuando se instalaron las mesas de diálogos en la habana, entre las Autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. (FARC EP.) Y EL Estado Colombiano, en cabeza del señor Presidente Juan Manuel Santos. Septiembre de 2015, Marzo y junio de 2016, son las fechas de avances en este espinoso camino del proceso de negociación.
Un proceso de paz, que tiene la pretensión de poner fin a muchas décadas de confrontación armada interna, que ha dejado huellas visibles en nuestra historia, y donde se han explorado e intentado procesos de negociación que por una razón u otra no logran culminar con el resultado que los colombianos deseamos. Un origen que se señala en la llamada época de la violencia, una lucha partidista donde liberales y Conservadores se trenzaron en una confrontación que conllevó a que el 9 de abril de 1948, el caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán fuera asesinado en una céntrica calle Bogotana, hecho que desencadenó una ola de terror en campos y ciudades, sirviendo de escenario para el nacimiento de las autodefensas campesinas y de las guerrillas liberales y comunistas.
Estos hechos desbordados consumieron al país en un largo baño de sangre, que se pretendió apaciguar con el golpe de Estado del General Gustavo Rojas Pinillas, en el año 1953, y es justamente durante su mandato que se produce la primera amnistía en la que cientos de guerrilleros liberales del llano, entregaron sus armas bajo el mando de Guadalupe Salcedo. La dictadura Militar llega a su fin con el controversial acuerdo entre los partidos liberal y conservador suscrito en el año 1958, conocido con el nombre de Frente nacional, mecanismo que consistió en turnarse la Presidencia durante los próximos dieciséis años.
Las políticas excluyentes y las férreas disputas por la tierra, sirvieron de sustento al surgimiento de nuevas fuerzas rebeldes y justificaron la lucha de algunos campesinos que reclamaban un pedazo de tierra para trabajar, estas condiciones permitieron el surgimiento de los principales grupos guerrilleros como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el Ejército de Liberación Nacional, ELN, el Ejército Popular de Liberación, EPL y el Movimiento M-19.
Durante todo su periodo de gobierno, el presidente de la república Belisario Betancourt, trabajó en pro de la paz, sin embargo siempre le fue esquiva, correspondiendo a Virgilio Barco, presidente de la república para el periodo 1986-1989, los primeros y significativos hechos de paz bajo un programa denominado “Iniciativa para la Paz”, logró la desmovilización del M-19 el 9 de Marzo de 1990 y del EPL el 16 de Mayo del mismo año.
Entre Abril y Junio de 1992 el Gobierno estableció las negociaciones de paz con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (conformada por las FARC, ELN y el EPL) en Tlaxcala, México, siendo Presidencia del país Cesar Gaviria (1990-1994). Gaviria y su Gobierno lograron acuerdos de paz con el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Movimiento Indígena Armado “Quintín Lame”, una fracción del ELN y el EPL, por su lado, las FARC continuaron su lucha armada. Andrés Pastrana, presidente entre 1998 y 2002, llevó a cabo el último diálogo formal con las FARC, encaminando desde el inicio su política de Gobierno hacia la búsqueda de la paz, denominado el Proceso de Paz del Caguán.
En agosto del año 1992 siendo presidente de la república el Dr. Álvaro Uribe Vélez implementa la política de seguridad democrática. Durante su mandato se celebran negociaciones y acuerdos con los grupos paramilitares del país, que tras la promulgación de la ley de justicia y paz en 2005, se inicia la desmovilización de alrededor 30.000 integrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, y la entrega de los principales jefes paramilitares.
Coincidimos con el señor Presidente, es mejor la paz que la Guerra!. Pero si puede ser una paz sin impunidad, sin armas, sin narcotráfico, muchísimo mejor.




