En los últimos días se conoció el caso del alegato de Esperanza Gómez, quien interpuso una tutela ante la Corte Suprema de Justicia para defender sus derechos, a los que considera que Instagram violó al censurarle la cuenta.
“Yo nunca hice una publicación o una historia ciento por ciento pornográfica o explícita dentro de la plataforma de Instagram. Mostrar mis pezones o mis partes íntimas de manera explícita nunca lo hice”, dijo Gómez.
Gómez fue entre el 2009 y el 2011 actriz de cine para adultos, pero en 2014 decidió abrir una cuenta de Instagram para generar ingresos extras. Sin embargo, en 2021 la compañía le cerró su cuenta que contaba con más de cinco millones de seguidores.
“En mis redes sociales mostraba mis actividades como cocinar, ir al gimnasio, hacer ejercicio, en viajes de trabajo. Incluso me contrataron para hacer presentaciones en discotecas, promocionar restaurantes y ser imagen de productos. Me parece el colmo que, por el hecho de ser una actriz de contenido para adultos, Instagram cree que todo es pornografía”, aseguró.
¿Qué dice Meta y sus reglas comunitarias al respecto?
Al respecto, Meta, empresa que agrupa Facebook e Instagram, se pronunció al respecto por medio de un portavoz oficial. “Instagram no permite contenidos que faciliten, fomenten o coordinen encuentros y servicios sexuales comerciales”, expuso.
“Queremos que Instagram sea un lugar donde la gente pueda expresarse, pero también tenemos la responsabilidad de mantener a nuestra comunidad segura, conformada por personas desde los 13 años de edad, de diferentes culturas, de todo el mundo”, concluyó.
Según el portal, está prohibido publicar contenido que ofrezca o solicite servicios comerciales para adultos, como pedir, ofrecer o solicitar precios de servicios de acompañantes. Tampoco servicios de pago de fetichismo o dominación sexual.


