De acuerdo con el fundador de la firma Raddar, con Camilo Herrera Mora, cerca del 35% del gasto en los hogares colombianos es destinado a comprar comida.
Herrera manifestó en un medio de comunicación que, “si los precios de la comida suben, evidentemente el índice de precios al consumidor (IPC) sube mucho. O sea, si sube de precio alguna cosa que solo pesa el 5% en el gasto se siente menos, pero si sube algo que pese 35 %, evidentemente los precios subirán mucho más”.
Esto a su vez, según la explicación de Herrera Mora, implica que mientras el ingreso de los colombianos sea más bajo, el costo de la alimentación será más pesado en el bolsillo.
“En ingresos bajos los alimentos pueden pesar un 45 %, mientras que en el medio cerca del 32% y en ingresos altos solo el 15% o 18%”, manifestó.
Este fenómeno es una de las consecuencias de la alta inflación por la cual atraviesa el país, que para 2022 cerró en el 13,12% jalonada precisamente por el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas.


