Lo que nadie ha podido entender es cómo La Guajira lleva tiempo sufriendo por el problema del agua, habiendo 198 m3 de este preciado líquido almacenados en la represa El Cercado, del Río Ranchería. En mayo de 2023, el mismo Consejo de Estado, a través de la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo confirmó, en fallo de segunda instancia, la sentencia proferida por el Tribunal Contencioso Administrativo de La Guajira, en marzo de 2020, en la que se ordena al Gobierno nacional terminar la represa del Río Ranchería. El fallo del Tribunal se dio en respuesta a una acción popular que fue interpuesta por la Procuraduría General de la Nación (PGN) ante el incumplimiento de las obligaciones de la licencia ambiental.
Terminar la represa es hacer la Fase II del proyecto inicial, pues ya está concluida, desde 2010, la primera fase, que fue la presa ‘El Cercado’. Como se recordará, el proyecto se plasmó sobre el papel en 2001, cuando se contrató la construcción de la represa. Las obras apenas iniciaron, de acuerdo a la sentencia del Consejo de Estado, el 10 de enero de 2006 y culminaron el 30 de noviembre de 2010; es decir, desde esa fecha está inconclusa la fase siguiente. El costo de la iniciativa fue de $639.000.000.000.
Aunque la represa está construida y llenada, “los tres propósitos, inicialmente planteados para dicha obra, aún no se han cumplido, pues no existe generación de energía eléctrica, no se han construido los distritos de riego y tampoco la infraestructura necesaria para conectarla con los acueductos de los municipios objeto del proyecto”. Los nueve entes territoriales que serían beneficiados con el acueducto, si se cumple la construcción de la fase dos, serían San Juan del Cesar, Distracción, Fonseca, Barrancas, Hatonuevo, Albania, Maicao, Manaure y Uribia.
¿Habrá o no reguío para cultivos?

El dirigente gremial y presidente de la Asociación de Usuarios del Río Ranchería (Asoranchería), José Ramón Molina, recordó que en julio de 2023, el presidente Gustavo Petro declaró la emergencia económica, social y ecológica. “Y expide el decreto 1885 y otros, que fueron declarados inexequibles por la Corte Constitucional. De no ser así, le hubiese dado una muerte a la ampliación de la frontera agrícola, con la puesta en marcha de los dos distritos, ya que se pretendía utilizar el agua sólo para el consumo humano”.

De acuerdo a Molina, el presidente Petro quería llevar agua “al corazón de la alta guajira a través de tuberías, sin tener en cuenta otras soluciones más económicas y viables, como los pozos profundos , las plantas desalinizadoras y los reservorios”. Para este propósito, el presidente priorizó en sus decretos de emergencia el agua para el consumo humano.
«Hay mucha más demanda de agua de la que se ofrece, mal distribuida en el territorio, y quien dijese que en La Guajira, el mayor potencial del agua se dedica, en primer lugar, a los cultivos de palma, a energía para refrigerar termos, y solo en la tercera opción está el consumo humano. De eso se tratan los decretos que expedirá el Gobierno, de revertir esa situación», había dicho el presidente a los medios de comunicación en una visita que hizo a La Guajira a finales de junio de 2023.
Sin embargo, para el presidente de Asoranchería, la construcción de la segunda fase “se hace necesario para que pueda cumplir esa función social en el departamento de La Guajira”. Para él, La Guajira posee el mejor clima por su oferta ambiental para desarrollar la agricultura tecnificada de hortalizas y frutales , “con ventajas comparativas por estar estratégicamente ubicadas en el punto más septentrional de América del Sur, frente a mercados como las Antillas, Europa, Estados Unidos y Canadá”. Agrega que la apertura de la Agroindustria genera empleo directos e indirectos. “Siempre hemos dicho que el proyecto Ranchería, en todo su extensión es un proyecto de vida para todo el departamento de La Guajira: para futuras generaciones. De esta forma, se le estaría pagando a La Guajira esa deuda social que tiene el estado con el departamento”. La ampliación de la frontera agrícola “en 18 mil hectáreas” genera comida y seguridad alimentaria para Colombia y para el mundo.
Represa El Cercado, ¿buena o mala?
Como toda obra de gran magnitud, la represa sobre el Río Ranchería ha tenido detractores y defensores. Lo cierto es que en 2006 hubo una primera emergencia ambiental. Se lavó el túnel de desvío para la realización de obras asociadas con la represa, y “el agua se contaminó con productos químicos y estructuras de hierro, ocasionando la muerte de más de 3.000 peces”, de acuerdo a un artículo publicado en agosto de 2019 en el periódico de la Universidad Nacional, Unal.
Las fuertes lluvias y crecientes de ríos, ocasionados por el fenómeno de La Niña de 2010 anticiparon el llenado de la represa en cuatro meses, cuando estaba previsto que se diera en 24 meses. “Al respecto, la Contraloría señaló que el llenado anticipado causó serios impactos ambientales y socioeconómicos, incluyendo la inundación de comunidades que ni siquiera se habían contemplado dentro del área de influencia del proyecto, como las comunidades de Caracolí, Piñón y Piñoncito”, dice del Unal.
Esos dos sucesos, indiscutiblemente, mancharon la entrega de la primera fase; sin embargo, hay una acción actual que es vista desde dos perspectivas antagónicas. “La represa fue construida con muchos propósitos. Uno de ellos ha servido de regulador de aguas abajo, como control de inundación: ya eso está probado en la cuenca baja y en la desembocadura. En la zona de Riohacha nos ha servido para que la regulación del río pueda evitar una mayor inundación”, dijo el presidente de Asoranchería, José Ramón Molina.
No obstante, en el mismo artículo de Unal se critica que, en los municipios donde se tenía proyectado que impactara la represa El Cercado, “se redujo el caudal del Río Ranchería, lo que no solo empeoró la situación de las comunidades indígenas y campesinas al borde de la cuenca”.
Sí hay agua, falta su distribución
De acuerdo a Asoranchería, en la zonas de Distracción, Fonseca y Barrancas se está utilizando el agua para cultivos establecidos como el arroz, algodón , palma africana, ganadería, pancoger (yuca, fríjol, hortalizas). En estos momentos, se están regando, por lo menos, 5.000 hectáreas en estos tres municipios del sur. “El 80% de los cultivadores de estas actividades agrícolas son pequeños productores que se han beneficiado con la posibilidad de atender estos cultivos”, aseguró Molina.
Sin embargo, el agua no llega para el consumo humano.”El problema no es el que no haya agua, agua sí hay, lo que no hay es el sistema de distribución de los diferentes acueductos de los municipios que hoy se benefician, como es Distracción, Fonseca, Barrancas y Hatonuevo, donde las conducciones son obsoletas, habría que actualizarlas, mejorarlas porque no están funcionando para atender las necesidades que demandan estos municipios”.
Asoranchería contó que allí se construyeron unos tanques elevados que nunca han funcionado y que servirían para abastecer municipios como Fonseca y Barrancas; sin embargo, “nunca se han puesto al servicio de la comunidad”.
¿Qué dicen los alcaldes beneficiados?
Desde el pasado martes en la mañana, La Calle se comunicó con la mayoría de los alcaldes de los municipios beneficiados con la segunda fase de la represa El Cercado, del Río Ranchería. Todos manifestaron estar ocupados con la asistencia al Congreso Nacional de Municipios 2024, que se realizó en Cartagena a finales de febrero y clausurado a principios de marzo. El único que aprovechó un descanso a la hora del almuerzo fue Vicente Berardinelli Carrillo, alcalde de Barrancas.

“Creemos que hoy sí se le debe dar celeridad a la puesta en marcha y funcionamiento de la segunda fase. Esta es una gran oportunidad”, dijo. Para la primera autoridad de Barrancas, la represa del Ranchería tiene el agua que soluciona en gran parte el problema en todo el departamento: “necesitamos la voluntad política de muchos actores que hoy hacen parte de esta puesta en marcha, pero lo más importante es la voluntad que hoy tenemos como mandatarios”.
Berardinelli cree que el gobierno nacional tiene una agenda destinada a la solución en materia de agua en el departamento de La Guajira, “lo cual aplaudimos”. Resaltó que es importante unir “esfuerzos, de gobernación y alcaldías para que seamos escuchados. Creo que hoy debemos articular la voluntad que tiene el gobierno nacional de solucionar la problemática del agua en La Guajira”. Contó que ya lo ha conversado con los distintos alcaldes amigos, lo que “nos va a dar la hoja de ruta para poder brindarle a nuestra tierra lo que siempre hemos anhelados: la solución a la problemática de agua potable, pero también para el sector productivo del departamento”.



