Por: Isaías Celedón
“Dejad que los muertos entierren a sus muertos”
La frase anterior es del Gran Maestro Jesús el Cristo cuando uno de sus discípulos le comentó el deseo de asistir al funeral de un amigo, tratando de evadir un compromiso que tenía con su Maestro.
Una de las cosas que ha causado mayor confusión, especialmente entre los miembros de la Religión católica, es la doctrina de la Resurrección de los muertos que enseñó el Gran Maestro Jesús el Cristo a sus discípulos hace dos mil años, pero ha sido tergiversada y cambiada por los sabihondos, durante el transcurso de los siglos posteriores a su venida. Yo personalmente me he sentido muy confundido muchos años atrás, motivo por el cual me propuse investigar o estudiar un poco este asunto.
Voy a exponer mi punto de vista sobre este TEMA tan importante, pero eso sí, respetando los conceptos y opiniones de los demás, porque una de las cosas que he aprendido en la vida, es que cada quien debe buscar la Verdad incansablemente, sin volvernos copiones o estar siempre viviendo de luces prestadas creyéndole ciegamente a los demás, o repitiendo como loros lo que otros opinan.
Hace algunos años durante una tertulia que tuve con mi única y muy querida hermana (Q.E.P.D) (es bueno aclarar que ella fue catecúmena durante más de veinte años), yo le comenté que cuando Dios me llamara, me gustaría mucho que mi cuerpo fuera cremado. Ella se quedó sorprendida y preocupada y me dijo lo siguiente: Pero Carlos, entonces no vas a poder resucitar, porque tu cuerpo se va a desintegrar totalmente. Yo la miré con mucho respeto, y no quise entrar en controversias para no herir susceptibilidades. Hablamos un poco del tema y pasamos a otro, para evitar el inicio de una discusión.
Referente a la frase “dejad que los muertos entierren a sus muertos”, el Maestro dio a entender a sus discípulos que primero hay que atender las cosas de Dios y después ocuparnos de lo demás. Aquí los que entierran (los muertos) son gente de carne y hueso o sea los familiares y amigos que acompañan al féretro y lo conducen al cementerio y (a sus muertos) son los cadáveres que van rumbo a su última morada.
La resurrección de los muertos hay que mirarla desde el punto de vista espiritual y no material. Cuando Jesús El Cristo vino al mundo a entregar el mensaje de salvación, su objetivo primordial era transformar a la Humanidad de tal forma que fuera abandonando poco a poco el materialismo en que estaba sumida y acercarse a Dios lo más que pudiera. Se puede decir que un gran porcentaje de la Humanidad eran muertos vivientes, que tenían muchos ídolos y dioses falsos y según las Sagradas Escrituras estaba totalmente degenerada. En otras palabras, estaban muertos espiritualmente y era necesario entregarles el mensaje de salvación para que se fueran transformando poco a poco y entraran al verdadero Camino Espiritual, adorando un solo Dios Verdadero y practicando en su vida lo más que pudieran Los Diez Mandamientos que Dios les dejó por intermedio del Maestro Espiritual Moisés y las otras enseñanzas que les entregó Jesús El Cristo hace dos mil años.
En los tiempos actuales, está sucediendo prácticamente lo mismo, no obstante que hay muchas Religiones y Sectas regadas por todo el mundo. Nosotros nos hemos identificados demasiado con el materialismo, las labores profesionales y hogareñas, los compromisos sociales, etc, que nos permiten tener una buena calidad de vida, dedicándole muy poco tiempo a las cosas de Dios. No quiere decir que lo anterior no sea necesario, por supuesto que es importante, pero es mucho más importante dedicarle todos los días un rato a Dios ya sea orando, meditando, una que otra obrita de caridad, visitando enfermos, dar de comer al hambriento, dejar de chismosear calumniar o difamar, no burlarse de los demás, etc. en fin, desarrollar cualquier actividad espiritual durante el día, sin estar esperando algo a cambio.
El verdadero significado del diezmo no es solamente dar dinero, sino dedicarle a Dios el diez por ciento del tiempo de vigilia en cualquier actividad espiritual de las mencionadas anteriormente, lo cual, por supuesto es aproximado, cada quien es cada quien, de acuerdo a su posición económica, social y cultural. Cuando una persona cualquiera, hombre mujer o niño se anima a hacer ALGO de lo mencionado anteriormente, no quiere decir que ya ha resucitado, sino que ha empezado a resucitar, ha entrado en el largo Camino Espiritual y si es persistente día a día, puede llegar muy lejos, y entonces sí se puede decir que ha resucitado. Su calidad de vida mejora no solamente en el campo emocional, mental y espiritual sino también en el campo material.
En realidad, hay mucha gente en el mundo, (incluyéndome a mí), que le dedican demasiado tiempo a las actividades relacionadas con el trabajo, asuntos del hogar, vida social a veces exagerada, vestir bien, comer bien, tener una buena casa, pasear de vez en cuando, educar a nuestros hijos en los mejores colegios y universidades, ir al gimnasio, etc. Todo esto está muy bien. En términos generales son buenas personas, son buenos Dueños de Casa. Lo que no está bien es que estamos casi en cero en lo referente a las cosas de Dios. De pronto vamos a una misa de difuntos de vez en cuando o decimos una oracioncita cuando tenemos una “pelúa”, un grave problema económico o cualquier enfermedad en algún miembro de nuestro núcleo familiar o nosotros mismos. A veces hacemos una obrita de caridad, pero también hay mucha gente que tiene buena posición económica y “no regalan un plátano”.
Da pena decir esto, pero las personas que pertenecen a este “combo” son muertos espirituales en su gran mayoría, pero es muy fácil que se rediman después que se lo propongan. Hay dos Grupos especiales que sobra mencionar: El primero es el de los delincuentes en general, grandes criminales, genocidas, terroristas, asesinos a sueldo, rateros, atracadores, estafadores, violadores, etc. que prácticamente son muertos espirituales ciento por ciento, la redención de estos degenerados es casi que imposible. En la Santa Biblia se les llama casas vacías, pues son muertos vivientes que no tienen nada por dentro. No obstante lo dicho, las puertas del arrepentimiento no están cerradas para nadie. Casos se han visto.
El otro Grupo es el de los Ateos Materialistas. Estas personas están incrustadas en todos los estratos sociales, culturales, intelectuales, económicos, políticos, etc. Hay grandes científicos e intelectuales que no creen en Dios. Voy a decir algo que de pronto no le guste a algunos: La mayoría de estos personajes son farsantes, pues dicen ser Ateos por puro ORGULLO, SOBERBIA Y AUTOSUFICIENCIA. En un momento extremo de tragedia, dolor, cuando están a punto de perder fortuna, familia, propiedades, o los ataca una enfermedad incurable, terminan suplicando, llorando, clamando piedad, arrodillándose y pidiendo perdón al Padre Celestial. Aquí cobra vigencia una frase muy famosa: No hay ateos detrás de las trincheras. También estas personas, en un acto supremo de arrepentimiento pueden pedir perdón, redimirse y entrar al Camino de la Resurrección.
Cuando se habla de la Resurrección de los Muertos, se refiere a los Muertos Vivientes o humanidad actual, somos muertos según la carne, y seremos vivificados por el Espíritu.
La Resurrección de los Muertos nada tiene que ver con los cadáveres sepultados, nada tiene que ver con los cadáveres en manida y corrompida descomposición humana. Esos cadáveres ya sepultados recibieron su merecido entierro, ya regresaron al seno de la madre tierra que los necesita para su propia evolución mecánica. Ella, la madre natura, necesita de sus muertos, cadáveres en descomposición para atizar el fuego fatuo de los mundos, para que los procesos de la CREACION permanezcan activos.
Nuestros cuerpos físicos, cuando llegamos al final de nuestras vidas, se desintegran totalmente, se convierten en átomos, que vuelven al CAOS INMANIFESTADO, esperando que el PADRE CELESTIAL ACTIVE UN NUEVO CICLO DE MANIFESTACION COSMICA. El UNIVERSO se mueve a través de CICLOS. Se termina un CICLO y comienza OTRO. Estos procesos duran millones de años. No se pierde un solo átomo en el UNIVERSO. La energía es eterna, no se destruye, pero si se transforma. Los átomos que HOY sirvieron para formar un cuerpo físico MAÑANA serán utilizados para formar otro cuerpo diferente. El Padre Celestial está creando permanentemente. Es por esto que también se le dice EL PENSAMIENTO ETERNO DE LA CREACION.
Así las cosas, nada tiene de raro que cualquiera de nosotros tenga átomos que hicieron parte del cuerpo de algún personaje de la antigüedad, por decir algo, de Cleopatra, Nerón, Julio Cesar, etc. Cosa diferente es el ALMA de cada persona, que evoluciona a través de los siglos, reencarnando incesantemente hasta alcanzar la perfección. Lo más absurdo del mundo es pensar que en una sola vida se va a alcanzar LA REALIZACION TOTAL.


