En un acto cargado de simbolismo y profunda espiritualidad, el papa León XIV acudió este sábado a la Basílica de Santa María la Mayor para orar en silencio frente a la tumba de su antecesor, el papa Francisco, quien fue enterrado allí por expreso deseo. Este momento de recogimiento marcó su primera salida pública tras su elección al pontificado, ocurrida hace apenas dos días.
Antes de llegar al templo mariano, León XIV sorprendió con una visita al santuario agustino de la Virgen del Buen Consejo, ubicado en Genazzano, en las afueras de Roma, demostrando así su cercanía con las devociones populares y su profunda fe mariana.
A su llegada a la basílica romana, el pontífice fue recibido con aplausos y vítores de “¡Viva el papa!” por los fieles presentes. León XIV, visiblemente conmovido, se arrodilló ante la tumba de Jorge Bergoglio y rezó en silencio, en un gesto de gratitud y continuidad espiritual hacia quien consideraba no solo su antecesor, sino un guía y hermano en la fe.
Este acto íntimo y solemne refleja la cercanía de León XIV con la figura del papa Francisco y su deseo de honrar su legado desde el inicio de su pontificado.




