Lunes 08 de septiembre
David pasó por una prueba muy difícil, cuando siendo rey de Israel, los amalecitas invadieron dos regiones Neguev y Siclag de Israel, y se llevaron cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí.
David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar, como dice 1 Samuel 30:4; el pueblo quedó con tanta amargura en su corazón que habló de apedrear a David, pero él se fortaleció en el Señor.
Esto nos enseña que habrá situaciones que lleven a desanimarnos pero no debemos quedarnos allí sabiendo que si nuestra confianza está en Dios hallaremos fortaleza. El mismo Dios en el que David se refugiaba y esperaba ayuda en momentos de tanta presión, es el mismo Dios que tiene el poder de levantar nuestro ánimo y de darnos la fuerza que necesitamos para seguir.
Martes 09 de septiembre
Solemos como personas tener muchas actividades qué hacer, unas que hemos elegido, otras que nos han correspondido y otras tantas que nos han pedido, y puede que cumplamos con todas ellas, que las hagamos bien y a tiempo, pero la gran pregunta es, ¿las hacemos con amor?
Hacer las cosas con amor es el gran diferenciador entre nosotros, los hijos amados de Dios y aquellas personas que no creen en Él; realmente lo valioso, lo importante y trascendental de nuestros actos de servicio no se miden en la cantidad o la magnitud de estos, sino mejor en el amor con que los hacemos. La Palabra de Dios lo enfatiza de tal manera que nos dice en 1 Corintios 13:3“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”
Miércoles 10 de septiembre
La Biblia, la Palabra de Dios, dice en 1 Corintios 13:4-8, hablando sobre el amor.
«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Es muy difícil en la tierra encontrar un amor así; nuestro propio amor, no reúne todos esos requisitos.
¿Entonces donde encontrarlo? El ser humano, va en busca del amor, consciente o inconscientemente, toda la vida, pero sin hallar ese amor benigno, sin envidia, que no hace nada indebido, que no guarde rencor, que todo lo soporte, que no se irrite, que se goce solo de la verdad.
Pero ese Amor existe ¿Le gustaría saber donde está? La Biblia tiene todas las respuestas para nuestros interrogantes. En 1 Juan 4:10 nos dice:
«En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados».1 Juan 4:10
Jueves 11 de septiembre
Dios creó todo lo que vemos por Su Palabra, y aún hoy, todo obedece a lo que Él dice. Cada estrella, cada molécula y cada detalle de la creación permanecen firmes porque Su Palabra los sostiene. Esto significa que la misma Palabra que creó el universo tiene poder para sostener tu vida y cada situación que enfrentas. No hay caos que Él no pueda ordenar ni vacío que Él no pueda llenar con Su Palabra. Hoy, toma tiempo para reflexionar en el poder de Su Palabra sobre tu vida, y recuerda que si Dios pudo ordenar el universo con Su voz, puede ordenar cualquier área de tu vida que necesite Su intervención. Descansa en la seguridad de que Su Palabra sigue viva y actuando a tu favor.
Viernes 12 de septiembre
La bendición que Dios declaró sobre tu vida no puede ser detenida por las circunstancias, las críticas ni la oposición de otros. Si Dios está contigo, Él abrirá camino donde parece que no lo hay y te dará nuevas oportunidades. No temas cuando otros se levanten en tu contra, porque Dios mismo te respalda. Permanece en paz y sigue avanzando, sabiendo que la presencia de Dios en tu vida es suficiente para abrir fuentes de bendición en cada paso que das.
Oración:
Señor, gracias porque Tu presencia me acompaña en cada paso. Ayúdame a confiar en que, aunque otros cierren puertas, Tú abrirás nuevas oportunidades y proveerás lo que necesito. Gracias por ser mi guía y por estar conmigo en cada temporada. Amén.
Sábado 13 de septiembre
No basta con enseñar la fe con palabras; debemos vivirla con autenticidad. Nuestros hijos son testigos de nuestras acciones y actitudes en todo momento, incluso cuando estamos cansados, frustrados o bajo presión. Es en estos momentos cruciales cuando nuestra fe se pone a prueba y nuestra verdadera naturaleza se revela. ¿Seremos coherentes con lo que enseñamos o seremos una contradicción viviente?
Pedir perdón cuando nos equivocamos es fundamental para demostrar que somos seres humanos en proceso, no hipócritas, tratando de aparentar perfección. Reconocer nuestras imperfecciones y esforzarnos por vivir una fe genuina es el primer paso para ser un ejemplo auténtico en nuestro hogar.
Sé que ser un ejemplo en casa puede ser desafiante, especialmente cuando no tuvimos un buen modelo a seguir. Pero cada uno de nosotros tiene la capacidad de romper con el ciclo de falta de carácter y transmitir una fe viva y apasionada a las generaciones futuras.
Domingo 14 de septiembre
La perfección de la fidelidad de Dios puede resultar incomprensible para nuestras mentes finitas que, día a día, se familiarizan más con la falta de fidelidad.
Diferente a lo que sucede con los seres humanos, la fidelidad es esencial a la naturaleza de Dios. Dios siempre hará lo que dice y cumplirá lo que prometió. El nunca olvida, ni falta a su palabra, nunca renuncia a ella, ni se compromete en vano. Ser infiel sería obrar en contra de su naturaleza, algo imposible.
La Biblia nos enseña a descansar en la fidelidad inmutable de Dios. Se puede confiar en Él, y Él jamás será infiel a los que confían en lo que Él ha dicho. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? ¡Nunca!
Podemos recordar diariamente sus promesas y confiar en que, más allá de como se vean las circunstancias, Él es fiel para cumplir todo lo que prometió. El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!

