A un año de las elecciones presidenciales y legislativas en Colombia, la violencia política ha mostrado un preocupante aumento, marcando la agenda nacional con una serie de asesinatos selectivos y masacres en diversas regiones del país. Grupos armados ilegales, bandas criminales y factores de confrontación política están detrás de estos actos que buscan generar temor y desestabilización en el escenario electoral. Organizaciones sociales y partidos políticos denuncian el incremento en ataques contra líderes comunitarios, dirigentes sociales y candidatos, lo que pone en riesgo la democracia y la participación ciudadana. Las autoridades han intensificado operaciones de seguridad, pero la complejidad del conflicto y la fragmentación armada dificultan contener la ola de violencia en el contexto electoral.




