El presidente francés Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte, se preparan para un juicio sin precedentes en Estados Unidos tras interponer una demanda contra la comentarista conservadora Candace Owens. Owens ha afirmado públicamente que la primera dama habría nacido hombre, acusaciones que los Macron consideran difamatorias y basadas en falsedades. La pareja presentará pruebas científicas y evidencia fotográfica para refutar estas afirmaciones y buscará demostrar que Owens actuó con “malicia real”, es decir, con pleno conocimiento de que difundía información falsa. El caso pone en el centro el debate sobre los límites entre la libertad de expresión y la difamación en la era digital, donde teorías conspirativas pueden tener un impacto devastador en la reputación y vida privada de los afectados. Para Macron, estas acusaciones son una distracción de su labor como presidente y un ataque injusto a su familia.



