El más reciente informe del Ideam revela que la Amazonia colombiana perdió 1.198 hectáreas de bosque entre abril y junio de 2025, una reducción del 15,6 % frente al año anterior, consolidando una de las cifras más bajas de deforestación en cinco años. Sin embargo, el panorama sigue siendo preocupante: mientras Meta y Caquetá mostraron avances significativos en la protección de sus selvas, Putumayo y Guaviare registraron un aumento alarmante en la tala de árboles.
Los núcleos más críticos se concentran en Mapiripán (Meta), Calamar (Guaviare) y en zonas cercanas al Parque Nacional Natural Sierra de la Macarena, donde la expansión agrícola, la ganadería extensiva y la minería ilegal continúan amenazando los ecosistemas.
El Ideam también identificó otros focos de pérdida boscosa en Tibú (Norte de Santander), Tierralta (Córdoba) y El Bagre (Antioquia), impulsados por la minería y los cultivos ilícitos. Aunque la tendencia general muestra un avance, los expertos advierten que la lucha contra la deforestación requiere reforzar la vigilancia, fortalecer las economías sostenibles y proteger los parques naturales que son el corazón verde del país.




