En un país donde las montañas se alzan como gigantes y las selvas guardan secretos milenarios, un joven decidió desafiar los límites de lo posible. Stiven Herrera, con sólo 26 años se convirtió en la primera persona en cruzar Colombia corriendo, desde el extremo norte del país, donde el desierto se encuentra con el mar Caribe, Punta Gallina en La Guajira, hasta el puente internacional Rumichaca, en Nariño.
Durante 90 días, más de 2.570.646 pasos trazaron la ruta de esperanza y perseverancia sobre carreteras interminables, montañas y selvas desafiantes. Más de 2.000 kilómetros se convirtieron en testigos de una verdad poderosa: los sueños no conocen fronteras cuando la voluntad supera el cansancio.
A su lado, William, su amigo y escolta, se convirtió en el aliado indispensable que no sólo comparte el trayecto, sino también la visión: alcanzar la Patagonia argentina y marcar un hito histórico como el primer hombre en correr toda sudamérica. Este desafío trascendió lo físico; en una declaración de fe en la capacidad humana para convertir lo imposible en realidad. Stiven corre por sí mismo, por su país y por quienes algunas vez dudaron de su propia fuerza.
Cada paso que dio Stiven nos recuerda que los límites son exigentes en la mente; cuando la pasión guía el camino, ningún horizonte es inalcanzable.

