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Muchas preguntas, pocas respuestas: la muerte de Dayana Rivero y las sombras que rodean el choque en Los Juglares  

Eran poco pasadas de la 1 am de madrugada del domingo 15 de marzo cuando, Dayana Rivero Vergara y Camilo Gutiérrez Montes, ambos oriundos del corregimiento de La Peña, en Ovejas, Sucre, transitaban en motocicleta por la vía que conduce a la glorieta Los Juglares, en inmediaciones del camino al río Guatapurí. Lo que ocurrió en los siguientes segundos dejó a una familia sin hija, a un joven en cuidados intensivos y a una comunidad con más preguntas que certezas sobre lo que realmente pasó en la madrugada de ese domingo. 

Dayana Rivero Vergara tenía 27 años. Iba de parrillera en la moto que conducía Camilo Gutiérrez Montes. Según la reconstrucción preliminar de las autoridades, la motocicleta colisionó con la parte trasera de un camión recolector de basura de la empresa Aseo del Norte, vehículo que en ese momento finalizaba su turno nocturno de seis de la tarde a seis de la mañana del domingo. El impacto fue de una violencia tal que Dayana no sobrevivió y falleció en el lugar de los hechos. Camilo resultó con heridas graves y fue trasladado de urgencias e ingresado en cuidados intensivos.  

El sepelio de Dayana Rivero Vergara se realizó el martes 17 de marzo en el corregimiento de La Peña, en el departamento de Sucre, donde su familia y su comunidad le dieron el último adiós. Allá la recordaron como una joven llena de vida. Acá, en las calles de Valledupar, lo que quedó fue la pregunta de si su muerte pudo haberse evitado.   

La versión oficial: velocidad y embriaguez en la moto  

La Policía de Tránsito de Valledupar estableció en su informe preliminar que la motocicleta circulaba a alta velocidad al momento del impacto, y que tanto Dayana como Camilo se encontraban en estado de embriaguez. Estos dos factores, según la versión institucional de la fuerza pública habrían determinado la imposibilidad de reaccionar a tiempo ante el camión que circulaba por el mismo tramo vial.  

En cuanto al camión de Aseo del Norte, las autoridades fueron tajantes: el vehículo fue recluido en patios como parte del protocolo de investigación, pero tras la revisión técnica no presentó ninguna afectación estructural ni irregularidad en sus documentos de circulación. Los registros del camión indicaban que se desplazaba a una velocidad de 25 kilómetros por hora, al momento del impacto, según Aseo del Norte, una velocidad que, si se confirma, lo situaría dentro del rango permitido para un vehículo de carga en zona urbana.  

Por su parte, la empresa Aseo del Norte contactada por el semanario, salió a pronunciarse con celeridad: “El camión cumplía operaciones de doble turno y el accidente ocurrió mientras el vehículo finalizaba el turno nocturno que había comenzado a las seis de la tarde del sábado.” Según la empresa, sus protocolos operativos fueron respetados en todo momento, lamentan el fallecimiento de Dayana y reiteran disposición a colaborar con las autoridades, para esclarecer los hechos, indicó Mauricio Muriel gerente de Aseo del Norte. 

Las dudas que no resuelve el informe oficial   

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Hasta aquí, la versión de las autoridades. El Semanario La Calle recogió en el sector testimonios que introducen una arista que el informe oficial no aborda con suficiente profundidad: la velocidad a la que operan habitualmente los camiones de Aseo del Norte en esa vía.  

Ciudadanos en redes no se hicieron esperar al momento de comentar sobre el caso, como Jorge Gamarra: “La irresponsabilidad tiene los pies cortos y ahora da tristeza esta muerte QDEP.” E, incluso mencionando el accidente “No fue atropellada, se accidentaron con la parte trasera de un camión de recolector de basura por ir a alta velocidad”, dice Rogelio Fuentes. Hasta añaden la forma de hacer justicia… “El que iba manejando que se prepare a rendirle cuentas a la familia. Por qué (sic) yo de padre de esa muchacha no me fuera a quedar de brazos cruzados”, dice Luis Moreno, internauta de la red social Facebook. 

La pregunta que se instala con fuerza es: ¿los 25 km/h registrados reflejan la velocidad del camión en el momento exacto del impacto, o corresponden a datos promedio del recorrido? Esta distinción técnica no es menor. En reconstrucciones de accidentes de tránsito, la velocidad en el instante preciso del choque puede diferir significativamente de los registros promedio de un vehículo con sistema de telemetría. Hasta la fecha de publicación de este artículo, esa información no ha sido compartida con la opinión pública.  

El turno doble y la fatiga como variable ignorada  

La empresa Aseo del Norte informó que el camión operaba en turno doble: de 6 pm del sábado a 6 am del domingo. Doce horas continuas de operación. El accidente ocurrió en la madrugada del domingo, cuando el turno estaba en su etapa final, de acuerdo con la empresa. Ningún informe oficial ha mencionado hasta ahora si el conductor del camión fue sometido a pruebas de alcoholemia o si se evaluó su estado de fatiga al momento del impacto.  

La fatiga en conductores de vehículos de carga es un factor de riesgo ampliamente documentado en la accidentalidad vial nocturna en Colombia. La normativa vigente del Ministerio de Transporte establece límites a las jornadas de conducción “precisamente” por los efectos que la privación de sueño tiene sobre los tiempos de reacción. Sin embargo, en los comunicados de las autoridades sobre este caso, ese elemento no aparece mencionado como variable de investigación.  

De acuerdo a algunos conocedores del tema de tránsito, que pidieron guardar la reserva de su nombre, dijeron que hay factores que aún no se han tenido en cuenta y que “la investigación formal del accidente debe contemplar, de manera obligatoria, como el estado físico y los registros de turno del conductor del camión, el análisis técnico de la velocidad del vehículo en el punto exacto del impacto, y no solo en el promedio del recorrido, y la verificación de si el tramo vial donde ocurrió el accidente cuenta con la señalización y la iluminación requeridas por la normativa de infraestructura vial” dijo uno de los expertos consultados. 

Una vida que se fue, un proceso que apenas empieza  

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Lo cierto es que Dayana Rivero Vergara ya no puede dar su versión. Camilo Gutiérrez Montes, quien la acompañaba y cuyo estado de salud seguía siendo crítico al cierre de esta edición, tampoco ha podido pronunciarse. La familia, desde el corregimiento de La Peña, enterró a su hija el martes 17 de marzo entre el dolor propio de quien pierde lo que más quiere y la perplejidad de quien no entiende del todo qué pasó.  

La investigación formal está en manos de las autoridades competentes. El camión permanece en los patios mientras el proceso avanza. Y en el sector de Los Juglares, la vida siguió como si nada: los camiones continuaron su ruta, la ciudad siguió durmiendo.

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