En medio del ambiente vibrante del folclor, donde el vallenato se reafirma como identidad y orgullo cultural, el director del Semanario La Calle, Jesús Eduardo Vargas Oñate, sostuvo un diálogo cercano y profundo con el cantante Mono Zabaleta, uno de los artistas más consistentes y representativos de la nueva generación del género. En esta conversación, el intérprete habló de su trayectoria, los momentos difíciles que marcaron su carrera, su disciplina musical y los sueños que hoy lo proyectan hacia escenarios cada vez más grandes.
Desde el inicio de la conversación, quedó en evidencia una de las características más notables del artista, su constancia. Año tras año, Zabaleta logra posicionar canciones que conectan con el público, algo que no es casualidad, sino el resultado de disciplina, fe y pasión.
Jesús Vargas (JV): El semanario La Calle tiene hoy un gran invitado, un artista vallenato que goza de mi admiración, respeto y que siento que está en uno de sus mejores momentos: el Mono Zabaleta. Bienvenido.
Mono Zabaleta (MZ): Mi hermano, gracias por la invitación, contento de estar aquí. Hablemos de todo un poquito, de mi música, de mi trayectoria y de lo que venimos haciendo.
JV: Uno revisa tu carrera año tras año y siempre hay una canción que se pega. ¿Cuál es el secreto?
MZ: Yo creo que es la bendición de Dios, eso es lo primero. Y también la pasión con la que hago música. Yo nunca he dejado de trabajar, todos los años grabo, todos los años estoy haciendo canciones. Tengo mi estudio propio donde puedo elegir, probar arreglos, quitar y poner canciones. Cuando uno pierde la pasión, se frena, y yo no he dejado que eso pase.
JV: Quiero empezar distinto. Hablemos de un momento difícil, lo que viviste con tu voz en pandemia.
MZ: Fue muy duro. Yo tenía como 14 o 15 años en la música cuando me detectaron una fisura en la cuerda vocal izquierda. Me pasó primero en Santa Marta, me quedé sin voz en plena tarima. Pensé que era algo pasajero, pero a la semana en Montería me volvió a pasar y ahí sí entendí que era algo serio.
JV: ¿Qué sentiste en ese momento?
MZ: Muy triste. Imagínate, un evento grande, mucha gente, y apenas pude cantar tres canciones de un show de casi dos horas. Uno se baja de la tarima con una impotencia muy grande. Después en Montería fue peor, ya no podía ni hablar. Ahí supe que algo estaba mal.
JV: ¿Pensaste en retirarte?
MZ: Sí, claro. Se me pasó por la cabeza. Si la voz es tu herramienta y no responde, uno se cuestiona todo. Fue una etapa muy dura emocionalmente.
JV: ¿Cómo enfrentaste esa situación?
MZ: Lo primero que hice fue llamar a Peter Manjarrés, porque sabía que él había pasado por algo parecido. Él me orientó y terminé en Bogotá con un especialista. Me hicieron muchos exámenes y la conclusión fue que necesitaba cirugía.
JV: ¿Cómo fue ese proceso?
MZ: Fue una operación larga, como de siete u ocho horas. Me hicieron un procedimiento en la cuerda vocal izquierda. Después vino la recuperación, que también fue exigente. Pero la pandemia me ayudó en eso, porque no había tantos shows y pude enfocarme en sanar.
JV: La gente también te ve como amante del fútbol, pero pocos saben que estuviste cerca de ese camino.
MZ: Sí, yo jugué varios años. Me probé en Real Cartagena, en Junior, estuve en Bogotá en una escuela que se llama Maracaneros. Pero me salió una hernia y eso me frenó. Ahí fue cuando la música empezó a tomar más fuerza en mi vida.
JV: ¿Quién te impulsó en la música?
MZ: Un vecino, Beto Córdoba. Él me dijo que tenía buena voz, empezamos a ensayar, a grabar con equipos sencillos y ahí me fui enamorando de la música.
JV: ¿Te acuerdas de tu primera serenata?
MZ: Claro. Fue para el Día de las Madres, a la mamá de un amigo en San Diego. Fuimos con guitarra y acordeón. Esa fue la primera vez que canté así formalmente.
JV: Todo artista tiene referentes. ¿Cuáles fueron los tuyos?
MZ: Siempre me gustó mucho la música de Jorge Oñate. Después, como todos, escuché a Diomedes Díaz. Y más adelante me influenciaron Fabián Corrales, Peter Manjarrés y Silvestre Dangond, que abrieron camino a una nueva generación.
JV: ¿Cuántos álbumes llevas?
MZ: Nueve álbumes.
JV: Ahora hablemos de sueños. ¿Dónde te ves?
MZ: Después de “El Secuestro”, que fue una locura en Venezuela, Chile y Perú, me quedaron más ganas de ser internacional. Quiero hacer canciones que crucen fronteras.
JV: ¿Y “El Chacho de tus pretendientes”?
MZ: Viene creciendo mucho. Es la canción del álbum. Es diferente, más juvenil, con otra melodía.
JV: Pero dime claro, ¿cuál es tu gran meta?
MZ: Llenar estadios. Ese es mi sueño. Ya estamos trabajando en un lanzamiento grande en el Movistar Arena de Bogotá.
JV: ¿Es posible?
MZ: No es fácil, pero no es imposible. Ahí están ejemplos como Silvestre Dangond, que lo ha logrado con trabajo y constancia.
JV: Háblanos del DVD que grabaste en San Diego.
MZ: Quise hacer algo especial con canciones de mis primeros álbumes, grabarlas en la plaza y en la iglesia de mi pueblo. Son temas que no fueron tan conocidos, pero que también son buenos y quiero que la gente los descubra.
JV: Quiero felicitarte públicamente. Estás haciendo un gran trabajo y tu agrupación es de las más fuertes del momento.
MZ: Gracias, hermano.
JV: ¿Alguna primicia?
MZ: Claro, 27 de febrero, lanzamiento en Bogotá, vamos con toda.
JV: Mono, ahí están tus cámaras.
MZ: Mi gente, gracias por el apoyo. Aquí con el Semanario La Calle… menos bochinchero, más sabroso.

