El mapa político del Cesar comenzó a moverse mucho antes de que arranque oficialmente la campaña a la Gobernación. Y uno de los sectores que hoy aparece con más expectativa es el Pacto Histórico. No solamente por el crecimiento electoral que tuvo en las legislativas de marzo, sino porque, por primera vez en muchos años, la izquierda y los sectores alternativos sienten que tienen opciones reales de disputar el poder departamental.
El peso de la elección de Alexandra Pineda
La elección de la cesarense Alexandra Pineda como representante a la Cámara terminó de consolidar esa sensación. El Pacto no solo logró una votación importante en el departamento, sino que demostró que existe una estructura política y social capaz de competir en municipios donde antes parecía imposible abrirse espacio.
Ese resultado cambió las conversaciones internas. Desde Valledupar hasta Aguachica, pasando por el corredor minero y varios municipios del norte y sur del Cesar, comenzaron a mencionarse nombres, fórmulas y posibles alianzas alrededor de una candidatura a la Gobernación.
“Siento una gran responsabilidad por este territorio que votó por mí”: Alexandra Pineda
La propia Alexandra Pineda reconoce el peso político que dejó la reciente elección legislativa. “¿Sabe qué siento? Una gran responsabilidad. Una gran responsabilidad con un territorio que votó porque tiene una esperanza de un verdadero cambio y sabemos que tenemos que trabajar muy duro para lograr avanzar y lograr esas transformaciones que necesita el departamento del Cesar y el país, por supuesto”, le dijo a La Calle en entrevista con el director del semanario.
Más allá de los nombres, el mensaje político es evidente: el Pacto Histórico dejó de ser un actor testimonial en el Cesar y empezó a ser visto como una fuerza con capacidad de disputar la administración departamental.
Juliana Guerrero: el nombre que surgió desde afuera
Uno de los nombres que más comenzó a circular en los últimos meses fue el de Juliana Guerrero, especialmente por su cercanía con sectores del gobierno nacional y por su papel actual como delegada del presidente ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Popular del Cesar. En distintos círculos políticos se empezó a hablar de una posible candidatura suya, impulsada, además, por la intención de algunos sectores de buscar rostros distintos a los tradicionales liderazgos electorales del departamento.
Sin embargo, Guerrero fue tajante al responderle a La Calle. “Yo no tengo ninguna aspiración política, nunca he planteado eso y fueron personas externas a mi círculo que inventaron esa historia. Muchas gracias por consultarme, pero la verdad es esa: no tengo intención alguna en aspirar a un cargo de elección popular”. Aun así, el hecho de que su nombre aparezca en las conversaciones deja ver cómo distintos sectores cercanos al petrismo buscan figuras con reconocimiento institucional y cercanía al Gobierno nacional para una eventual disputa regional.
Carlos Felipe Quintero y la tesis de la gran coalición
Otro nombre que inevitablemente aparece es el del representante a la Cámara Carlos Felipe Quintero. Aunque pertenece al Partido Liberal, su cercanía reciente con sectores del petrismo quedó expuesta durante la visita de Iván Cepeda al Cesar. En la plaza Alfonso López, Quintero compartió tarima con el dirigente del Pacto y lanzó un discurso que muchos interpretaron como un mensaje de apertura hacia una futura convergencia política.
Consultado por La Calle sobre una eventual aspiración a la Gobernación, respondió: “No, nosotros estamos, primero analizando qué ocurre con la presidencia. Bueno, nuestro nombre sale siempre y cuando haya una coalición de diferentes sectores políticos y sociales del departamento del Cesar. Un nombre que busque la unidad y que represente una alternativa a lo que nos está gobernando hoy en el Cesar. Eso es lo que pretendemos, tenemos la posibilidad de poner el nombre, pero repito: si hay un consenso de diferentes sectores”.
La respuesta deja entrever una idea que hoy empieza a repetirse en varios sectores alternativos: la posibilidad de una candidatura amplia, que reúna sectores progresistas, liberales independientes y movimientos sociales inconformes con el modelo político tradicional del departamento.
Fredys Socarrás, un sobreviviente político
Pocos dirigentes del Cesar tienen la capacidad de mantenerse vigentes después de tantas batallas políticas como Fredys Socarrás Reales. Médico cirujano y especialista en gerencia de salud pública, Socarrás ganó la Alcaldía de Valledupar en 2011 con 46.377 votos bajo el movimiento Sí Podemos; posteriormente, llegó al Gobierno nacional como viceministro de Empleo y Pensiones durante el último año de la administración de Juan Manuel Santos.
Su carrera política también ha estado rodeada de controversias judiciales. La Fiscalía le imputó cargos por presuntas irregularidades en la contratación del Programa de Alimentación Escolar y por la venta de lotes del parque industrial de Valledupar por debajo de su valor comercial. Socarrás ha negado siempre las acusaciones y, tras la preclusión de una de las investigaciones, volvió a aparecer en distintos escenarios electorales.
En el Cesar, muchos consideran que sigue teniendo una estructura política propia y una capacidad de resistencia que pocos dirigentes conservan después de tantos años. Sobre la posibilidad de aspirar nuevamente, le dijo a La Calle: “Te cuento que yo, sinceramente, desde mi corazón que no tengo aspiraciones ni a una cosa ni a la otra. Sobre mi aspiración a candidaturas, puedes decir que no soy candidato al día de hoy, mañana estaré al servicio del partido político al que pertenezco, el Pacto Histórico”. La frase, aunque prudente, tampoco cierra completamente la puerta.
Andrés Pérez Villalba y el peso político del sur
Desde Aguachica también comenzó a sonar un nombre con fuerza: Andrés Pérez Villalba. Su eventual candidatura tiene un componente estratégico importante: el sur del Cesar. Históricamente, esa región ha reclamado mayor participación en las grandes decisiones políticas del departamento, dominadas durante décadas desde Valledupar.
Pérez Villalba ha construido buena parte de su liderazgo, precisamente, en Aguachica, donde mantiene trabajo político y presencia territorial. “Sí señor, estamos evaluando la posible candidatura a la Gobernación o la Alcaldía de Aguachica. Estamos esperando los resultados del 31 de mayo. Lo importante es que vamos a competir por el poder en el Cesar”, afirmó. Su nombre aparece como una posibilidad interesante para sectores que consideran que el Pacto necesita fortalecer presencia fuera de Valledupar, si quiere convertirse en una verdadera alternativa de poder departamental.
Un escenario abierto
Aunque todavía falta tiempo para que las candidaturas se definan oficialmente, lo que hoy muestran las conversaciones políticas es que el Pacto Histórico ya entró en la discusión real por la Gobernación del Cesar. Hace algunos años, hablar de una candidatura competitiva de izquierda en el departamento parecía improbable. Hoy, después de los resultados legislativos y del crecimiento político del petrismo en distintas regiones del Cesar, el escenario empezó a cambiar.
Falta saber si esos nombres lograrán consolidarse en una sola candidatura, si aparecerán nuevas alianzas o si el progresismo terminará fragmentado entre distintos sectores. Pero algo sí parece claro: el tablero político del Cesar ya no luce igual, después de la arrolladora votación del Pacto Histórico en esta sección del país.




