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Cepeda conserva el corredor petrista del Cesar, Abelardo conquista el sur y San Diego cambia de color

La primera vuelta presidencial de 2026 dejó una conclusión contundente en el Cesar: el mapa político del departamento no sufrió una revolución, pero sí experimentó ajustes que revelan el nuevo equilibrio de fuerzas entre la izquierda representada por Iván Cepeda y la derecha encabezada por Abelardo de la Espriella.

La comparación con los resultados de la primera vuelta de 2022 muestra que la mayoría de los municipios conservaron sus tendencias electorales, aunque hubo movimientos significativos que permiten identificar ganadores, perdedores y nuevas zonas de disputa de cara a la segunda vuelta. En términos generales, Cepeda logró heredar el grueso de la geografía electoral que cuatro años atrás había respaldado a Gustavo Petro, mientras que Abelardo absorbió buena parte de los territorios que entonces se inclinaron por Rodolfo Hernández.

Un Cesar partido en dos

En 2022 Gustavo Petro ganó el departamento con 190.420 votos frente a 140.124 de Rodolfo Hernández y 80.791 de Federico Gutiérrez. Cuatro años después, la división territorial sigue siendo evidente. Cepeda se impuso en Valledupar, Agustín Codazzi, Becerril, Bosconia, Chiriguaná, Curumaní, El Copey, El Paso, La Jagua de Ibirico, Manaure, Pueblo Bello y Tamalameque.

Abelardo ganó en Aguachica, Astrea, Chimichagua, Gamarra, González, La Gloria, La Paz, Pailitas, Pelaya, Río de Oro, San Alberto, San Diego y San Martín. El resultado deja un departamento prácticamente dividido entre un corredor de municipios históricamente cercanos al petrismo y un sur que volvió a convertirse en el gran fortín de la derecha.

Cepeda conserva el corazón minero y popular

La principal victoria política de Cepeda fue mantener bajo control la mayoría de los municipios donde Petro había construido sus mejores resultados en 2022. Agustín Codazzi volvió a ser uno de los bastiones más sólidos de la izquierda. Allí pasó de los 11.115 votos obtenidos por Petro a 13.803 votos para Cepeda.

Algo similar ocurrió en Becerril, Bosconia, Chiriguaná, Curumaní, El Copey y La Jagua de Ibirico, municipios donde la izquierda mantuvo una ventaja clara sobre sus adversarios. Especialmente contundente fue el caso de El Paso. Petro había ganado allí con 9.131 votos en 2022. Ahora Cepeda alcanzó 10.256 sufragios y superó el 63 % de la votación.

Pueblo Bello también permaneció en la órbita de la izquierda, mientras que Tamalameque ratificó su inclinación progresista al entregar más del 51 % de sus votos a Cepeda. Pero la joya de la corona sigue siendo Valledupar. La capital del Cesar volvió a respaldar a la izquierda. Cepeda obtuvo 89.773 votos frente a 84.650 de Abelardo. Aunque la diferencia fue mucho más estrecha que la conseguida por Petro en 2022, el resultado mantiene a Valledupar como el principal activo electoral del progresismo en el departamento.

Abelardo hereda el territorio de Rodolfo Hernández

Si Cepeda heredó buena parte del petrismo, Abelardo hizo exactamente lo mismo con el voto que en 2022 se concentró alrededor de Rodolfo Hernández. Aguachica volvió a ser el mejor ejemplo. En 2022 Rodolfo obtuvo allí 22.288 votos frente a 11.116 de Petro. En 2026 Abelardo alcanzó 27.327 votos y superó ampliamente a Cepeda, consolidando a Aguachica como su principal fortín en el Cesar. La misma tendencia se repitió en Gamarra, González, La Gloria, Pailitas, Pelaya, Río de Oro, San Alberto y San Martín.

Se trata de municipios donde Rodolfo Hernández había ganado hace cuatro años y que ahora permanecieron alineados con una opción de derecha. En varios de ellos, incluso, Abelardo amplió las diferencias que anteriormente había conseguido el ingeniero santandereano.

El municipio que cambió de color

La principal novedad electoral de 2026 fue San Diego. En 2022 este municipio había sido ganado por Gustavo Petro con 3.053 votos, superando tanto a Federico Gutiérrez como a Rodolfo Hernández. Sin embargo, cuatro años después la tendencia cambió.

Abelardo obtuvo 4.457 votos frente a 3.854 de Cepeda y logró arrebatarle el municipio a la izquierda. Se trata del cambio político más importante del mapa electoral cesarense y de uno de los pocos municipios que modificó de manera clara su comportamiento entre ambas elecciones presidenciales.

Manaure, el municipio más disputado

Si San Diego fue el municipio que cambió de color, Manaure fue el que estuvo más cerca de hacerlo. En 2022 Petro había vencido cómodamente a Rodolfo Hernández, pero en 2026 Cepeda ganó por apenas 52 votos. El candidato de izquierda obtuvo 2.434 sufragios frente a 2.382 de Abelardo. La diferencia fue tan estrecha que Manaure terminó convertido en uno de los territorios más competidos de todo el departamento.

Valledupar: la batalla que anticipa la segunda vuelta

La elección en Valledupar merece un capítulo aparte. Aunque Cepeda terminó imponiéndose, Abelardo consiguió acercarse como ningún candidato de derecha lo había hecho en los últimos años. La diferencia final fue de apenas 5.123 votos.

Mientras Petro había derrotado ampliamente a sus adversarios en 2022, el resultado de 2026 evidencia un fortalecimiento considerable del voto de derecha en la capital departamental. La disputa en Valledupar será uno de los principales campos de batalla para la segunda vuelta presidencial.

La curiosidad electoral: cuando Botero superó a Paloma

Uno de los datos más llamativos de la jornada fue el desempeño de Raúl Santiago Botero Jaramillo. Aunque su candidatura tuvo una presencia marginal en la mayoría del departamento, logró superar a Paloma Valencia y quedarse con el tercer lugar en tres municipios del Cesar.

Ocurrió en Pailitas, donde Botero obtuvo 176 votos frente a 140 de Paloma. También en Pelaya, donde alcanzó 150 sufragios contra 104 de la candidata del Centro Democrático. Y en San Martín, donde Botero consiguió 466 votos, superando ampliamente los 340 de Paloma. El dato puede parecer anecdótico, pero refleja las dificultades que tuvo la candidatura de Valencia para consolidar una estructura competitiva en amplias zonas del departamento.

El balance final

La fotografía electoral del Cesar en 2026 deja un mensaje claro: el departamento sigue dividido entre dos grandes bloques políticos. Cepeda conservó el corredor minero, la capital departamental y buena parte de los municipios donde Petro construyó su victoria en 2022. Abelardo consolidó el sur, retuvo casi todos los territorios que habían sido de Rodolfo Hernández y logró sumar a San Diego a su causa.

El mapa cambió poco, pero los márgenes sí cambiaron bastante. Y esa es, quizás, la principal noticia política que deja la primera vuelta presidencial: el Cesar ya no es un territorio donde una sola corriente domina cómodamente. Es un departamento partido en dos, donde cada voto contará en la batalla definitiva por la Presidencia de la República.

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