Por: Carlos Orozco
“No hay nada nuevo; lo único nuevo es aquello que se ha olvidado”
Hubo en el pasado muchas Civilizaciones portentosas que alcanzaron un nivel científico, tecnológico y espiritual tan grande, incluso muy superior a nuestra civilización actual, que los mejores historiadores y muchos investigadores serios pondrán en duda, afirmando que esto es pura imaginación o fantasía, sin ningún “asiento científico”. Se basan únicamente en libros escritos por otras personas o por tradiciones transmitidas de generación en generación, distorsionando así la VERDAD o la verdadera historia de nuestro planeta.
Cuando los Científicos hacen alguna investigación, se basan en lo que les aporta “la prueba del carbono 14”, o algunos manuscritos descubiertos, ruinas arqueológicas, estatuas, monumentos, etc., así como los testimonios de personas que fueron recogiendo información de generación en generación lo cual es válido hasta cierto punto por supuesto. El problema reside en que algunas Civilizaciones desaparecieron sin dejar el menor rastro, a causa de algún cataclismo, maremoto, o cualquier otra causa natural, incluso una guerra atómica, pues la energía nuclear ya era conocida por estas Civilizaciones que desaparecieron casi que fulminantemente.
Por poner un ejemplo, La Guerra de Troya mencionada en la Ilíada de Homero, era considerada como una Obra maestra de la Literatura Universal, pero hasta aquí no más. Casi todo el mundo consideraba a Troya como una ciudad que en realidad no existió, sino que fue fruto de la imaginación del Autor. Pero las excavaciones del Arqueólogo Heinrich Schliemann en 1870 confirmaron la existencia histórica de la ciudad. La Arqueología indica que la ciudad fue asediada e incendiada alrededor de 1180 A.C, o sea hace más de tres mil años. En otras palabras, La Ilíada no es un libro fruto de la imaginación sino un verdadero tomo histórico que relata minuciosamente la Guerra de Troya y que duró diez años.
En el TEMA que nos ocupa, el eminente filósofo Griego Platón, en sus diálogos Timeo y Critias, describe La Atlántida como una potencia marítima avanzada ubicada más allá de las Columnas de Hércules; fue destruida por un cataclismo tras corromperse por su ambición. La mayoría de los historiadores y escritores expertos consideran que es una fantasía. Platón presenta la historia a través de Critias, quien dice haberla escuchado de su abuelo quien a su vez la oyó del Legislador Ateniense Solón, a quien se la contaron sacerdotes egipcios de Sais.
Era una isla vasta, rica en recursos (oro, plata, metales exóticos), con una armada poderosa y una estructura de círculos concéntricos de tierra y agua. Los Atlantes se volvieron arrogantes, codiciosos, y militaristas, intentando conquistar el Mediterráneo. Fueron derrotados por una Atenas prehistórica idealizada y, como castigo divino, la isla se hundió en el océano tras intensos terremotos e inundaciones. A pesar de ser considerada una invención, la historia de la Atlántida ha cautivado la imaginación durante siglos, provocando búsquedas infructuosas en diversos lugares como Santorini, el Atlántico o el sur de España. Con eso y todo, la gran mayoría de los historiadores, investigadores, científicos y expertos en estos temas siguen afirmando que “científicamente no está demostrada la existencia de la Atlántida”.
Ignoran estos Señores que hay otra Ciencia, otra Sabiduría, a la cual solo tienen acceso los Grandes Maestros Espirituales, Grandes Iniciados y Lamas, que adquirieron estos poderes o dones cuando realizaron la Gran Obra del Padre, como uno de los tantos “premios o pagos” por su trabajo psicológico- espiritual, al recorrer totalmente o casi totalmente la senda del filo de la navaja. Hace varios meses en uno de mis ESCRITOS, hablé ampliamente de los Registros Akáshicos de la Naturaleza, y que, para resumir un poco, es la información del pasado, presente y futuro que “guarda” el Universo Infinito de “todo lo que ha sido, es y será”.
Por poner unos ejemplos, cuando un Maestro Espiritual quiere investigar el nacimiento de la Tierra, la historia de Roma, o la vida de Jesús El Cristo, Cleopatra, Napoleón, Pitágoras, Simón Bolívar, etc.; solamente tiene que consultar los Registros Akáshicos de la Naturaleza, debidamente “sintonizados”, y de acuerdo con la investigación del caso. Aquí si se confirman las verdades de algunos libros de historia y se caen por su propio peso las mentiras y especulaciones de muchos libros, productos de la imaginación de sus autores.
Esta Información es celosamente guardada (por ahora), por las pocas personas que la tienen, porque si cae en manos equivocadas, es supremamente peligrosa, ya que puede cambiar fulminantemente el orden social, religioso, científico y cultural de la Humanidad, ocasionando de pronto una catástrofe o revolución de cualquier tipo.
A continuación, voy a permitirme transcribir algunos apartes de una de la Obras (escribió más de setenta) del Maestro Resurrecto y Cristificado Samael Aun Weor. Este poderoso Maestro tiene el Grado de Arcángel en los Mundos Internos.
“El País de las lomas de barro”, la tierra Atlante, fue sacrificada. Después de dos conmociones, desapareció durante la noche, siendo constantemente estremecida por los fuegos subterráneos que hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces y en diversos lugares. Al fin la superficie cedió y diez países se separaron y desaparecieron. Se hundieron 64 millones de habitantes, ocho mil años antes de escribir este libro. El guía salvador de los Atlantes elegidos, aquel que los sacó del “país de las lomas de barro”, fue el Noé bíblico, el Manú Vaivasvata, el fundador de la raza Aria”



