En firme quedó la construcción de la denominada Plaza Cívica Cultural en Pelaya. Habitantes, líderes deportivos y padres de familia aseguran que el escenario deportivo, con cerca de 60 años de historia, sigue siendo utilizado diariamente por cientos de niños y jóvenes y piden que la obra sea reubicada.
La controversia por la construcción de la denominada Plaza Cívica Cultural sobre la cancha municipal de fútbol de Pelaya continúa generando rechazo entre un amplio sector de la comunidad. Lo que durante meses fue motivo de protestas, reuniones y acciones ciudadanas hoy parece haberse convertido en un hecho.
Mediante acto administrativo quedó ratificada la ejecución del proyecto en ese lugar, decisión que mantiene inconformes a deportistas, líderes comunitarios y habitantes.
Dándole continuidad al artículo publicado por el Semanario La Calle en marzo de este año, titulado “En Pelaya siguen indignados y no quieren a su alcalde”, este medio se contactó nuevamente con habitantes, líderes comunitarios y representantes del sector deportivo afectados por el proyecto para conocer cómo avanza el proyecto.
Según las personas consultadas, la expectativa era que la presencia de la mandataria departamental permitiera abrir un espacio de diálogo para revisar alternativas que evitaran la desaparición de la cancha.
Una cancha con casi 60 años de historia
Para los habitantes de Pelaya, la cancha municipal representa mucho más que un escenario deportivo. Afirman que durante cerca de seis décadas ha sido el principal punto de encuentro para el deporte, la recreación y la integración comunitaria.
Actualmente, en este espacio entrenan más de 200 niños, niñas y jóvenes, entre los 4 y 18 años de edad, pertenecientes a tres escuelas de formación deportiva que realizan prácticas de lunes a viernes. Los fines de semana, además, se desarrollan torneos en los que participan equipos del municipio y delegaciones de otras poblaciones.
La comunidad también señala que el escenario es utilizado diariamente por adultos y personas mayores para realizar caminatas y actividades físicas, razón por la cual consideran que su valor trasciende lo deportivo y hace parte de la historia del municipio.
“No nos escucharon”
Uno de los habitantes consultados por el Semanario La Calle, quien pidió mantener en reserva su identidad, manifestó que la inconformidad aumentó luego del acto realizado durante la visita oficial.
“La comunidad cuestiona que se haya realizado la socialización y la colocación de la primera piedra del proyecto sin que se escucharan sus inquietudes ni se diera un espacio de participación efectivo”, aseguró.
El ciudadano agregó que, aunque se permitió la intervención de algunos representantes, consideran que sus planteamientos no fueron tenidos en cuenta.
“Habitantes aseguran que, aunque se realizó un acto de socialización e incluso se puso la primera piedra, no fueron escuchados y sus observaciones no fueron tenidas en cuenta antes de dar inicio al proyecto.”
Restricciones al ingreso y jornada de protesta
El profesor deportivo Rony López relató al Semanario La Calle que la visita de la gobernadora estuvo precedida por medidas que generaron mayor malestar entre la comunidad.

Según explicó, la administración municipal ordenó cerrar la cancha desde la noche anterior a la protocolización del nuevo proyecto, decisión que, asegura, afectó incluso los entrenamientos de las escuelas deportivas.
De acuerdo con López, cuando entrenadores, niños y padres de familia llegaron al escenario encontraron los accesos cerrados con candados y personal controlando el ingreso.
El líder deportivo afirmó que finalmente lograron ingresar para desarrollar los entrenamientos y, posteriormente, participar en la protesta organizada por la comunidad.
Durante la jornada, agregó, sólo tres representantes tuvieron la oportunidad de intervenir en los actos de protocolización del nuevo proyecto.
Aunque expusieron la importancia de conservar la cancha como principal escenario deportivo del municipio, sostiene que la respuesta dejó claro que el proyecto seguirá adelante.
“Sentimos que la decisión ya estaba tomada. Expusimos nuestras preocupaciones, pero la respuesta fue que la plazoleta se hará en ese lugar”, manifestó.
Las preocupaciones de los habitantes
Los ciudadanos consultados consideran que la pérdida de la cancha afectará directamente a cientos de menores que participan en procesos de formación deportiva.
Asimismo, advierten que la futura plazoleta estará ubicada muy cerca de un colegio, un hospital y un ancianato, por lo que temen que las actividades culturales o eventos masivos que allí se desarrollen puedan generar afectaciones por ruido para estudiantes, pacientes y adultos mayores.

Otra de las inquietudes tiene que ver con el escenario deportivo alterno construido por la administración municipal.
Según varios padres de familia, este se encuentra en un sector distante del casco urbano y muchos prefieren no enviar allí a sus hijos, especialmente cuando los entrenamientos terminan en horas de la noche, por razones de seguridad.
A esto se suma una preocupación adicional planteada por la comunidad: aseguran que el terreno donde fue construido el nuevo escenario presenta problemas de inundación durante las temporadas de lluvia, por lo que cuestionan si realmente podrá ser utilizado de manera permanente.
La comunidad acudirá a la vía judicial
Frente al avance del proyecto, líderes ciudadanos confirmaron que iniciaron la recolección de firmas para respaldar una acción popular, con el propósito de solicitar la protección de los derechos colectivos relacionados con el deporte, la recreación y el espacio público.
Según explicaron, el objetivo es que las autoridades judiciales evalúen si la intervención de la cancha afecta el interés general de la comunidad y si existen alternativas para desarrollar la obra sin eliminar uno de los escenarios deportivos más tradicionales del municipio.

Los habitantes insisten en que no se oponen a las inversiones públicas ni a la construcción de nuevos espacios para la comunidad. Su petición, afirman, es que la Plaza Cívica Cultural sea reubicada y que la cancha municipal continúe funcionando como escenario para las escuelas deportivas, los campeonatos locales y las actividades recreativas que durante casi 60 años han hecho parte de la vida de Pelaya.
Hasta el momento, la comunidad mantiene su rechazo al proyecto y asegura que continuará utilizando las vías legales y los mecanismos de participación ciudadana para defender un escenario que consideran patrimonio deportivo e histórico del municipio.





