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Al Guatapurí ‘se lo traga la basura’ y Corpocesar no hace nada

La indignación crece entre los habitantes del balneario El Rincón, en la ribera del río Guatapurí, quienes aseguran sentirse abandonados por Corpocesar frente a una problemática ambiental que, según denuncian, se ha agravado con el paso del tiempo.

Residuos sólidos, malos olores, perros dispersando la basura, visitantes dejando desechos sobre la ribera y un ecosistema cada vez más deteriorado hacen parte del panorama que describen quienes viven y trabajan en este tradicional sitio turístico de Valledupar.

Para Ludaris Torres, administradora del balneario El Rincón, la situación dejó de ser un problema ocasional para convertirse en una crisis permanente.

Según explicó, el servicio de recolección de residuos, que debería prestarse cada ocho días, en repetidas oportunidades tarda hasta quince días en regresar. Durante ese tiempo, los cinco contenedores instalados en el sector colapsan y la basura termina acumulándose alrededor de los recipientes.

“La cantidad de visitantes que recibimos cada fin de semana supera la capacidad de almacenamiento que tenemos. Mucha gente deja platos desechables, restos de comida y toda clase de residuos en la orilla del río. Nosotros terminamos recogiendo esa basura, pero llega un momento en que los tanques no dan abasto”, manifestó.

La administradora aseguró que la acumulación de residuos genera focos de contaminación, proliferación de malos olores y la presencia constante de animales que rompen las bolsas y dispersan los desperdicios por toda la zona.

La preocupación va más allá del impacto visual. Gran parte de estos residuos permanece cerca del cauce del río Guatapurí, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua para Valledupar y uno de los ecosistemas más representativos de la ciudad. La presencia de plásticos, icopor, vidrio, latas, colillas de cigarrillo y desechos orgánicos afecta la calidad del agua, altera el equilibrio natural del ecosistema y representa una amenaza para la fauna silvestre que habita en el bosque de galería.

 

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Las denuncias no provienen únicamente de quienes administran establecimientos en el sector.

Cecilia Mendoza cuestionó la aparente falta de presencia de la autoridad ambiental y pidió una intervención mucho más decidida para proteger el ecosistema.

“Uno entra al río y ve demasiada basura. Creo que Corpocesar debería empezar por inspeccionar esos lugares si realmente quiere recuperar la cuenca del río Guatapurí”, expresó.

La ciudadana también manifestó preocupación por los residuos que, presuntamente, son arrojados desde viviendas cercanas al afluente, situación que, según indicó, estaría deteriorando progresivamente las condiciones ambientales del lugar.

Frente a esta problemática, el semanario la calle consultó a la ecologista, veedora y gestora ambiental Johanna Casallas, quien advirtió que el deterioro del río no solo obedece a la acumulación de residuos, sino también al turismo descontrolado, vertimientos, ocupaciones de la ronda hídrica y la necesidad de fortalecer el control sobre las concesiones de agua y el cumplimiento de la normativa ambiental.

Según explicó, si la contaminación continúa aumentando, podrían agravarse la pérdida de biodiversidad, el deterioro de la calidad del agua, la proliferación de microorganismos que afectan la salud pública y el incremento de los costos para el tratamiento del agua destinada al consumo humano. Además, el deterioro ambiental también afecta la actividad turística y la economía de quienes dependen del río.

Casallas considera prioritario fortalecer la gestión integral de residuos mediante más puntos ecológicos, una recolección oportuna durante temporadas de alta afluencia, campañas permanentes de educación ambiental, jornadas comunitarias de limpieza, monitoreo continuo de la calidad del agua y controles más efectivos frente a vertimientos, ocupaciones ilegales y demás infracciones ambientales.

Siguiente a esto, las críticas de la comunidad apuntan especialmente hacia Corpocesar, al considerar que la vigilancia ambiental no ha sido suficiente frente a una problemática que, aseguran, no es reciente.

Ante esta situación, el semanario La Calle se comunicó con la directora de Corpocesar, Adriana García Arévalo, quien explicó que la entidad conoció formalmente la denuncia a través de una comunicación enviada por la Secretaría de Salud Municipal el pasado 22 de mayo. Posteriormente, la corporación realizó una verificación técnica, cuyo informe fue entregado el 24 de junio y actualmente se encuentra en análisis jurídico para determinar si procede la apertura de actuaciones administrativas.

La directora señaló que Corpocesar también ha desarrollado jornadas de limpieza, sensibilización e inspecciones en articulación con Emdupar y recordó que la atención de esta problemática involucra competencias compartidas entre varias autoridades. Asimismo, precisó que la corporación puede intervenir cuando existan posibles infracciones relacionadas con tala de árboles, afectación de la ronda hídrica, vertimientos o aprovechamiento ilegal de recursos naturales, mientras que el manejo de residuos sólidos, el servicio de aseo, el control del espacio público y la recuperación de asentamientos corresponden principalmente al municipio de Valledupar.

Sin embargo, habitantes y administradores sostienen que esas acciones aún no se reflejan en el estado actual del balneario, donde la acumulación de residuos continúa siendo evidente y la contaminación sigue avanzando.

Para quienes conviven diariamente con esta realidad, el tiempo de los diagnósticos ya pasó. Lo que esperan ahora son acciones concretas y coordinadas que permitan recuperar el balneario El Rincón y proteger el río Guatapurí, patrimonio natural, cultural y ambiental de Valledupar.

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