publicidad

publicidad

En La Gloria nadie responde por las viviendas de Villa Cruz 

Goteras, grietas, baños con problemas, paredes deterioradas y acabados que se caen a pedazos. En Villa Cruz, La Gloria, lo que debía ser una solución para familias vulnerables terminó convirtiéndose en una pregunta que, años después, sigue sin respuesta: ¿quién va a arreglar las casas que entregaron con irregularidades?

Villa Cruz hizo parte del Programa de Vivienda Gratuita Fase II del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio y contempló 100 viviendas unifamiliares de 49 metros cuadrados. En el proyecto participaron FONVIVIENDA, ENTerritorio, el municipio de La Gloria y TICOM S.A., además de las instancias encargadas de la supervisión y la interventoría.

Sobre el papel, era una solución habitacional. En la realidad, los documentos oficiales y los testimonios de los habitantes muestran una historia marcada por retrasos, pendientes de obra y problemas que, según la comunidad, siguen acompañándolos años después.

 

En 2022 ya habían sido advertidos

El Informe de Seguimiento y/o de Ley al proyecto Urbanización Villa Cruz, elaborado después de una visita realizada los días 10 y 11 de octubre de 2022, dejó una lista de pendientes difícil de pasar por alto.

Diez viviendas de la manzana D y 16 de la manzana E no contaban con certificado de terminación. También se registraron pendientes en acabados, pisos, tanques de almacenamiento, limpieza y obras de urbanismo. A esto se sumaban asuntos relacionados con el salón comunal, el parque infantil y el alcantarillado.

Y hay un detalle que dice mucho sobre el estado de la obra en ese momento: durante aquella visita, el informe dejó escrito que “no se encontraba personal trabajando en obra”.

Hasta ahí, podría decirse que eran problemas propios de un proyecto todavía en ejecución. El problema es que hoy, cuatro años después, los habitantes aseguran que varios de esos problemas siguen ahí.

Es decir, lo que en 2022 aparecía como pendiente, para algunas familias continúa siendo pendiente en 2026.

¿Qué se corrigió? ¿Cuándo? ¿Quién lo hizo? ¿Cuánto costó? Y si efectivamente se corrigió, ¿por qué los habitantes continúan reportando goteras, grietas y deterioro?

Porque hacer una visita, llenar un informe y tomar fotografías no repara una pared.

 

“Vienen, toman fotos y se van”

Una beneficiaria recuerda que los problemas aparecieron desde el comienzo. Según su testimonio, “la casa presentó muchas anomalías. Una, el baño, uno no podía bañarse en ese baño porque estaban tapados los sifones”. Y cuando habla de las filtraciones, su denuncia es contundente: “se llueve, se llueve todavía”.

Otra residente habló de grietas, fachadas deterioradas y baldosas desprendidas. La presidenta de la Junta de Acción Comunal también cuestionó la respuesta que, según la comunidad, han recibido durante estos años: “Muchas familias se han quejado porque las entidades han venido, toman fotos, revisan y se van, pero nunca hacen nada. Las grietas siguen ahí y las goteras también”.

Si estas denuncias corresponden a la situación actual de las viviendas, entonces hay una pregunta que las entidades involucradas deberían responder públicamente: ¿qué se hizo con los problemas que ya estaban identificados desde 2022?

Porque cuatro años son demasiado tiempo para que una familia siga esperando que una gotera deje de ser gotera.

Y la historia no se sostiene únicamente en las quejas de los residentes. Hay documentos oficiales que también dejaron constancia de las deficiencias encontradas en el proyecto.

En su Informe de Auditoría Financiera a FONVIVIENDA, vigencia 2022, la Contraloría General de la República estableció el hallazgo “Calidad de las obras ejecutadas dentro del proyecto de Urbanización Villa Cruz en La Gloria-Cesar”.

Durante una visita técnica realizada los días 30 y 31 de marzo de 2023, el organismo de control encontró “filtración y/o humedad, fisuras, hormigueros, mal estado de acabados y mala reparación de paredes”.

Más grave todavía, la Contraloría señaló que algunas viviendas “aún siguen presentando el mismo inconveniente” y advirtió sobre posibles afectaciones a la vida útil de las construcciones.

Y aparece otro dato que merece explicación: 74 viviendas habían sido recibidas a satisfacción por la interventoría y al contratista se le había pagado el 95%, pese a las deficiencias técnicas posteriormente señaladas por el organismo de control.

Entonces la pregunta vuelve, pero esta vez con documentos oficiales sobre la mesa: ¿qué pasó después y por qué hoy los habitantes siguen denunciando problemas similares?

 

Las llaves no deberían entregar también una gotera

Villa Cruz no era cualquier construcción. Era un proyecto destinado a familias vulnerables. Recibir una vivienda gratuita no significa recibir el derecho a vivir con humedad, grietas o baños que no funcionan.

Una vivienda puede aparecer como “entregada” en un documento. Pero una cosa es entregar unas llaves y otra muy distinta entregar un hogar en condiciones dignas.

Los informes de 2022 y 2023 ya habían dejado advertencias. Ahora, en 2026, la comunidad asegura que parte de esos problemas continúan.

Por eso, la discusión ya no debería ser solamente quién construyó o quién supervisó. La pregunta es qué hicieron después de saberlo.

Porque los informes pueden archivarse. Las fotografías pueden guardarse. Los expedientes pueden dormir en una oficina.

Pero cuando llueve, la humedad sigue entrando a la casa. Y cuando una pared está agrietada, la grieta no desaparece porque hayan pasado cuatro años.

Villa Cruz necesita menos visitas para tomar fotos y más respuestas. Necesita saber qué ocurrió con las fallas que fueron advertidas, qué reparaciones se realizaron, quién las verificó y quién debe responder por los problemas que, según sus habitantes, todavía persisten.

Porque una vivienda no está realmente solucionada cuando se entrega en el papel.

Está solucionada cuando la familia puede vivir en ella sin seguir esperando que alguien, algún día, arregle lo que ya había sido advertido.

publicidad

publicidad