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Las campañas ya comenzaron

 

Falta más de un año para las elecciones territoriales de 2027, pero en el Cesar y La Guajira la política ya comenzó a calentar motores.

Todavía no hay campañas oficialmente inscritas, ni es el momento de hablar de candidaturas definitivas. El calendario electoral tiene sus propios tiempos y la inscripción formal llegará mucho más adelante.

Pero sería ingenuo desconocer lo que está ocurriendo.

Las reuniones políticas aumentan. Los recorridos por barrios y corregimientos se hacen más frecuentes. Aparecen fotografías con comunidades, encuentros con dirigentes, conversaciones con líderes sociales y acercamientos con sectores que pueden resultar determinantes en las próximas elecciones.

 

También empiezan a conformarse equipos.

Algunos todavía hablan de “escuchar a la comunidad”. Otros dicen que están “analizando el panorama”. Hay quienes aseguran que no han tomado ninguna decisión, mientras sus agendas se llenan de reuniones políticas y sus redes sociales comienzan a mostrar una actividad que difícilmente puede calificarse como casual.

Es la vieja política regional cambiando de nombre.

Antes se hablaba de campaña. Ahora se habla de reuniones, precandidaturas, consultas, equipos ciudadanos, plataformas, diálogos territoriales y construcción de consensos. Pero detrás de muchas de esas expresiones existe una realidad evidente: la carrera por las alcaldías y las gobernaciones ya comenzó.

Y no es necesariamente malo que así sea.

La democracia necesita ciudadanos interesados en gobernar y dirigentes dispuestos a someter sus propuestas al escrutinio público. Lo que sí debería preocupar es que la discusión vuelva a reducirse a quién tiene más padrinos, quién consigue más adhesiones o quién logra reunir más dirigentes alrededor de una fotografía.

El Cesar y La Guajira necesitan que esta etapa previa sirva para algo más.

Que quienes aspiran a gobernar comiencen a explicar desde ahora qué quieren hacer con los departamentos y municipios. Que hablen de agua potable, seguridad, empleo, salud, educación, vías, servicios públicos, desarrollo rural, infraestructura y oportunidades para los jóvenes.

Que expliquen cómo piensan financiar sus promesas.

 

Que digan qué harán diferente.

Y que, sobre todo, tengan la capacidad de reconocer lo que no ha funcionado.

Porque una campaña no debería comenzar el día en que se inscribe una candidatura. Debería comenzar mucho antes: cuando un ciudadano decide poner su nombre a consideración de la sociedad y empieza a explicar por qué quiere gobernar.

Pero también hay una responsabilidad del elector.

No dejarse llevar únicamente por la fotografía, el apellido, la maquinaria, la amistad o la promesa de turno. Las próximas elecciones serán una oportunidad para discutir modelos de gobierno, resultados y propuestas, no solamente alianzas electorales.

El 2027 todavía parece lejano en el calendario.

En la política, sin embargo, ya está aquí.

Las campañas quizás todavía no tengan oficialmente ese nombre, pero sus primeros movimientos ya se sienten en las calles, en las reuniones y en las conversaciones de los municipios.

Ahora corresponde que esa anticipación electoral se convierta en debate público.

Porque si los políticos ya comenzaron a pensar en cómo ganar, los ciudadanos deberían comenzar a preguntar cómo piensan gobernar.

 

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