
Experiencia administrativa y liderazgos vinculados a las comunidades aparecen entre las posibles opciones para 2027. Las aspiraciones y los respaldos todavía están por definirse.
La conversación política en Uribia comienza a mirar hacia las elecciones de 2027. Bonifacio Henríquez Palmar, Eider Alfredo Peñalver Henríquez, Yoselin Cáceres Henríquez, Nereida Henríquez Gómez y William Iguarán González figuran entre los nombres que podrían entrar en la disputa por la Alcaldía. Por ahora, se trata de posibilidades que deberán aclararse con las decisiones de sus protagonistas.
Bonifacio Henríquez Palmar aporta a ese escenario su experiencia como alcalde durante el periodo 2020–2023. El exmandatario ha dejado abierta la posibilidad de regresar, aunque también ha expresado interés en impulsar nuevos profesionales del municipio. Esa posición plantea una de las preguntas de esta etapa: si buscará nuevamente el cargo o acompañará otro liderazgo.
En esa conversación aparece Eider Alfredo Peñalver Henríquez, administrador de empresas con trayectoria en organizaciones relacionadas con la educación y las comunidades wayuu. Su nombre podría representar una opción desde la gestión social y administrativa, mientras queda por establecer si asumirá una aspiración y qué sectores podrían acompañarlo.
La eventual participación de Yoselin Cáceres Henríquez y Nereida Henríquez Gómez sumaría dos perfiles con experiencia en los asuntos indígenas del municipio. Yoselin tiene antecedentes al frente de esa dependencia; Nereida también ha ocupado responsabilidades en Planeación y ejercido como alcaldesa encargada. Sus recorridos permiten ubicarlas en esta conversación, sin que estén definidas sus posibles candidaturas.
William Iguarán González completa este grupo. Ingeniero ambiental y magíster en Gerencia de Proyectos, cuenta con experiencia municipal y departamental, además de antecedentes como precandidato. Su salida de la Secretaría de Desarrollo Productivo y Medio Ambiente abre interrogantes sobre su próximo paso político, aunque no confirma una nueva aspiración.
El panorama sigue abierto. Más allá de los nombres, las próximas definiciones permitirán conocer quiénes darán el paso, qué alianzas construirán y cuáles propuestas llevarán a las comunidades. Allí comenzará a tomar forma la disputa por el gobierno de Uribia.


