publicidad

publicidad

Los De la Peña tienen ‘enterrao’ el hospital de Aguachica

Desde 2020, la política alrededor del Hospital Regional José David Padilla Villafañe despierta cuestionamientos sobre los nombramientos, mientras la ciudadanía exige resultados, cuentas claras y una atención digna.

AGUACHICA, CESAR. Si existiera una universidad para estudiar el arte de mover fichas en la política local, el Hospital Regional José David Padilla Villafañe tendría material suficiente para abrir una facultad. La especialización sería en gerencias; la maestría, en explicaciones pendientes; y el doctorado, en sobrevivir a los debates sobre quién respalda a quién en los cargos públicos.

En la discusión política de Aguachica se señala a la familia De la Peña por su presunta influencia en la escogencia de personas para puestos dentro del hospital desde 2020. El tema no es menor. Cuando una institución pública se convierte en escenario de disputas por el poder, los ciudadanos tienen derecho a preguntar quién mueve las fichas, qué criterios se aplican para escoger a los directivos y qué resultados recibe la comunidad a cambio.

Porque una gerencia hospitalaria no es un premio político ni una silla para pagar favores. Es una responsabilidad que se mide en atención al paciente, capacidad administrativa, transparencia contractual y manejo de los recursos públicos.

Y si los nombres que circulan en la política local están ligados a los nombramientos, la ciudadanía merece conocer qué papel han desempeñado. En política abundan los padrinos para las fotografías; cuando llegan los reclamos, lo que escasea son las explicaciones.

 

2026, las cuentas siguen sobre la mesa

El 22 de septiembre de 2026, la Superintendencia Nacional de Salud informó sobre una mesa técnica con prestadores del Cesar para revisar deudas, pagos pendientes y dificultades relacionadas con el flujo de recursos. En el encuentro participó María Teresa Hernández Prada, gerente del Hospital Regional de Aguachica.

La discusión sobre el dinero no es un asunto de contabilidad escondido en una oficina. Cuando hay retrasos en los pagos y tensiones financieras, la operación hospitalaria puede verse presionada y los usuarios quieren saber si los servicios están garantizados, qué obligaciones tiene pendientes la institución y qué medidas está tomando la administración.

La gerente debe explicar con claridad cuál es el estado de las cuentas del hospital, qué compromisos siguen pendientes y qué resultados concretos puede mostrar su gestión. La ciudadanía no puede vivir de comunicados optimistas mientras espera respuestas sobre el servicio que recibe.

Las cuentas pendientes de la administración

En los antecedentes oficiales del hospital aparecen observaciones relacionadas con su desempeño jurídico, asistencial y financiero. En 2024, además, se conocieron actuaciones de inspección y seguimiento de Supersalud relacionadas con dificultades en áreas de atención y funcionamiento institucional.

A esto se suman dos actuaciones disciplinarias anunciadas por la Procuraduría contra el exgerente Juan Carlos Quiñónez Rincón. En septiembre de 2024, el organismo informó sobre cargos por presuntas omisiones relacionadas con obligaciones a un contratista de alimentación hospitalaria y una orden judicial de pago.

Cabe recordar que el 11 de septiembre de 2025, la Procuraduría General de la Nación formuló un nuevo pliego de cargos contra Quiñónez Rincón por la presunta omisión en la entrega del informe de gestión al terminar su vinculación con la E.S.E. El organismo busca establecer si el exgerente dejó de presentar información y documentos de soporte sobre el uso de los recursos financieros, humanos y administrativos del hospital. La falta fue calificada provisionalmente como grave, a título de culpa gravísima. Se trata de una actuación disciplinaria y no de una sanción definitiva.

Son antecedentes que ponen sobre la mesa asuntos administrativos que merecen explicaciones públicas. El hospital debe informar qué medidas adoptó, qué controles fortaleció y cómo garantiza que sus procedimientos respondan al interés de los pacientes y no a las conveniencias de cualquier grupo político.

Una fuente interna del Hospital Regional, que solicitó mantener su identidad bajo reserva, manifestó preocupación por las dificultades en la atención de los usuarios y las respuestas de la administración. “Hay pacientes que esperan durante horas sin recibir una respuesta oportuna, y familias que tienen que insistir para saber qué pasa con sus seres queridos. La gerencia debe revisar qué está fallando y ofrecer soluciones concretas”, expresó, según el testimonio que deberá verificarse antes de su publicación.

La ciudadanía no pide favores, pide un hospital que funcione

Los usuarios no llegan al hospital para conocer el mapa de alianzas políticas de Aguachica. Llegan porque necesitan atención. Quieren información, trato digno, disponibilidad de servicios y respuestas cuando algo falla.

La voz de los usuarios debe ocupar un lugar central en cualquier evaluación de la gerencia. Sus experiencias, junto con las cifras de PQRS, los tiempos de atención, la disponibilidad de servicios y los resultados de auditoría, permitirán establecer dónde están los problemas y qué debe corregirse.

Doctorado en nombramientos, maestría en resultados pendientes

La discusión sobre los De la Peña y el Hospital Regional no debería terminar en un cruce de declaraciones. Si en Aguachica se habla de influencia política en los nombramientos desde 2020, la comunidad quiere saber quiénes fueron respaldados, cómo llegaron a sus cargos y qué resultados dejaron.

Los directivos deben responder por la gestión que les corresponde. Los responsables de las decisiones públicas deben explicar sus criterios. Y quienes aseguran que tienen influencia en las instituciones deben entender que el reconocimiento político también trae consigo escrutinio ciudadano.

Porque el hospital no es una finca electoral, ni una oficina para repartir diplomas de lealtad. Es una institución de salud que debe responder a pacientes, familias y contribuyentes.

En la universidad imaginaria de la política local, el título de doctor se puede conseguir con años de experiencia en nombramientos. Pero el diploma que realmente importa en un hospital público se entrega de otra manera, con una gestión transparente, servicios que respondan a las necesidades de la gente y cuentas que puedan revisarse sin necesidad de pedir favores.

publicidad

publicidad