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A Lina de Armas y Erika Maestre les quedó grande la vacunación contra el Covid

Unas son las cuentas que lleva el Ministerio de Salud, otras las de la Secretaría Departamental, y otras muy diferentes registran en la oficina municipal, lo que permite cuestionar por qué muchos están dormidos en los laureles cuando el Covid-19 no ha pasado y las alarmas y estrategias deberían estar encendidas dando resultados. ¿Quién responde por una vacunación rezagada?

En las felicitaciones del ministro de Salud, Fernando Ruiz, tras revelar cómo va la ejecución del Plan de Vacunación Nacional, el Cesar pasó vergüenza, ocupando los últimos puestos de la tabla, por lo que le cae ‘como anillo al dedo’ lo dicho por el funcionario: “Es urgente cerrar esas brechas”. Dicho informe despertó preocupación al ver que unos de los departamentos que inició con las pilas puestas aquel 19 de febrero, se quedó en el camino, sin fuerzas en la carrera, y sorprende el conocer que, silenciosamente, las clínicas y hospitales con atención UCI nuevamente se están llenando y aumenta la mortalidad en población mayor de 70 años y mujeres embarazadas.

Según cifras del DANE, en la semana 86 desde la aparición del primer caso y la semana 38 de aplicación de biológicos, en el Cesar solo se ha logrado vacunar el 49.1% de la población, es decir, 648 mil personas de 1.322.466 habitantes de la región, y según el Ministerio de Salud 993.769 dosis han sido aplicadas. En Valledupar han logrado vacunar el 54.1% de la población, esto indica que de los 544.134 solo 296.771 habitantes han recibido algunas de las tres dosis reglamentadas, mientras que ciudades como Barranquilla, San Andrés y Tunja ocupan los tres primeros lugares con un 70% en la ejecución del Plan de Vacunación.

Lo que deja entrever que en la capital vallenata la estrategia ha fallado y nadie dice nada; al parecer, por negligencia de la secretaría de Salud Departamental, en cabeza de Erika Maestre, y con ella, algunos secretarios municipales en la implementación de planes de contingencia y campañas. Tal parece que el famoso barrido de intensificación de la vacunación para un Festival Vallenato bio-seguro no funcionó y lo que hubo fue maquillaje de cifras porque al día de hoy, transcurridas varias semanas de celebración y eventos masivos aún no se ha llegado al 60% de la población inmunizada.

El pasado 10 de noviembre, en el recinto de la Asamblea Departamental mientras debatían el presupuesto para la salud en el 2022, a Erika Maestre y miembros de su equipo de trabajo no les quedó más que reconocer que han bajado la guardia, y como ‘Poncio Pilato’, lavándose las manos, culpan a las EPS, y aseguran que hay gente que no quiere vacunarse.

María Teresa Garcés, epidemióloga en esta cartera, afirma que “en julio, agosto y septiembre fueron los picos más altos, y el promedio de 15 a 20 contagios que se venían presentando, está aumentando, al punto que de 60 hasta 115 casos se presentan en un día”. Justificando que se debe a que han bajado la guardia en la toma de muestras y pruebas, función a cargo de las EPS.

El médico y diputado del Cesar, Jesús Suárez Moscote, ante las afirmaciones de la Salud Departamental, respondió: “vengo haciendo un análisis día a día, y nos distensionamos, lo vengo advirtiendo, se viene un probable pico a finales de noviembre, preocupa el impacto en la población embarazada, se alegran porque vacunan 500 mil niños cuando la meta es de 7 millones, hay que revacunar con tercera dosis al personal de salud y adultos mayores, hay que atezar mucho más, y si el problema son las EPS, hay que jalarles las orejas”.

Otro que se queja es el gerente del Hospital Eduardo Arredondo, Holmer Jiménez, que en más de una oportunidad ha manifestado que las EPS han «dejado sola» a Valledupar como si la pandemia hubiese terminado.

Pero la comunidad también alza su voz y denuncia a diario largas filas y confusión en puntos de vacunación de la ciudad, “llevo tres días tratando de que a mi hijo le apliquen la segunda dosis de AstraZeneca y no se la han aplicado, según ellos debo reunir seis personas para que abran un frasco”, “he venido 3 veces a Nueva EPS, la primera no había vacunas, la segunda que ya los fichos los entregaron y ahora que no me vacunan hasta que no consiga el cupo de 14 personas para Moderna”, “no vacunan todo el día, ni todos los días, ¿y así quieren resultados? ”.

Lo cierto es que arrancó la vacunación a niños y población migrante pero la cruda realidad pone en evidencia el desorden, la falta de medidas, carencia de muestreo, y que se necesita mayor esfuerzo de los secretarios de salud que hoy descansan como si hubiesen llegado a la inmunidad de rebaño.

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