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Algo huele mal debajo de la silla de la gerente del Siva

Una fuerte alharaca se armó en el país a mediados del 2010 con la creación de unos Sistemas de Integrados de Transporte, cuya finalidad sería poner en marcha en diferentes ciudades un trasporte digno para sus habitantes, por ello varias urbes corrieron a su creación. Valledupar, la capital del Cesar, no se quedó atrás, fue por ello que bajo el gobierno de Fredys Miguel Socarrás Reales y el gobernador Luis Alberto Monsalvo, en su primer periodo, le dieron el espaldarazo a dicha iniciativa, y  mediante Decreto 000558 le dan vida al Sistema Integrado de Transporte de Valledupar (SIVA), una figura que en la actualidad no ha puesto en marcha la primera flota de buses, que fue para lo que se creó, pero lo que es aún más grave, es que ha permanecido bajó el yugo de Katrizza Morelli Socarrás, quien ha ocupado por más de siete años la silla de la gerencia de la entidad sin dar ningún resultado positivo para la ciudad, ¡aclaro para la ciudad!, porque parece ser que a los que sí les ha dado resultados estar moviendo los hilos de contratación y contratistas es a sus jefes, a los que les rinde cuenta de cuanta ejecución se realiza en la entidad.

Pero ¿por qué si Katrizza Morelli no ha dado resultados sigue en la silla del Siva?, la mujer no ha dado ‘pie con bola’ para traer el primer bus a rodar a la ciudad; sin embargo, para lo que sí ha sido buena es para convertir el Siva en una oficina alterna de obras. Es decir, el Sistema Integrado de Transporte de Valledupar se convirtió en una bolsa común de recursos públicos, donde todos ponen, coloca el gobierno central, la gobernación del Cesar y el municipio de Valledupar, y esa bolsa millonaria es manejada por Katrizza Morelli, no para comprar buses, sino para regar pavimento por toda la ciudad, y para nadie es un secreto que la inversión más lucrativa para los ordenadores del gasto son las obra de pavimentación, mejor dicho donde hay cemento hay plata.

Sacar una conclusión de por qué Katrizza Morelli no suelta ‘la tetíca’ del Siva no resulta tan difícil, aunque la mujer al comienzo de su mandato decía que llegaba al Siva por amor a la ciudad, por ver a Valledupar moderna con unos buses a la par de las grandes urbes, su pensamiento altruista poco a poco se fue desvaneciendo, al ritmo que se movían los millonarios contratos. Lo cierto es que el Siva se convirtió en una bolsa, donde todos ponen, todos comen, y lo más atractivo para todos, este, contrata bajo un régimen especial, sin tanto tropiezo como los tendría una alcaldía o una gobernación a la hora de escoger al contratista de su acomodo, es por ello que el Siva no es otra cosa que una oficina alterna de obras, tanto de la gobernación, como de Valledupar. Hoy las vías de la ciudad son contratadas a través del Siva, y no precisamente pensando en la infraestructura ideal para que empiecen a rodar los buses, o ¿cuántos buses piensan poner a rodar por el centro histórico de la ciudad?, ¿qué injerencia tenía el Siva con la restructuración del centro histórico para que fuera ella la que ejecutara dicho proyecto? ¿cuántos paraderos de buses se hicieron cuando se redujo en vez de ampliar la avenida Simón Bolívar y la avenida Fundación? En todas estas obras que hoy generan interrogantes, el Siva en cabeza de Katrizza Morelli tuvo las narices metidas y no precisamente pensando en poner a rodar los primeros buses.

Aunque la puesta en marcha del Sistema de Transporte de Valledupar, también es rentable para cualquier gerente, para Katrizza Morelli y sus grandes jefes resulta más fácil y más dadivoso el regar cemento por toda la ciudad. Con la aparición de esta figura, el municipio de Valledupar debería de pensar seriamente en cerrar la oficina de Obras en el palacio municipal y trasladarlo a la dependencia de Katrizza ubicada en el Rosita de Ávila al sur de la ciudad, toda esta responsabilidad, incluida el reparcheo de la malla vial, ¿o es que ese hueso no le gusta a la bella dama?

Hoy el Siva se ha vuelto tan misterioso y oculto que nada se sabe, ni la página oficial de la entidad funciona, dice que está fuera de servicio, lo que sí es de conocimiento público son las investigaciones que tiene por la presunta malversación de recursos en la obra del Canal de Panamá, la avenida Simón Bolívar, y las que se vendrían por las ‘empanadas que hicieron en el centro histórico de la ciudad. Donde, al parecer, rodó billetes para todo el mundo, menos para invertir en materiales de buena calidad.

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