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Así fracasó la idea de ver a Valledupar como la ‘Sorpresa Caribe’

Solo me tomaré el trabajo de nombrar dos exalcaldes de Valledupar, ellos son Rodolfo Campo Soto y Aníbal Martínez Zuleta, (Q.E.P.D), este último fue quien visionó la ciudad como ‘Sorpresa Caribe’, y lo tenía todo para hacerlo. Era por allá finales de los 80, inicio de los 90, y apenas se vislumbraba el desarrollo de Valledupar, se planeaba lo que sería la ciudad con la iniciación de las grandes obras de pavimentación, acueducto, y crecimiento urbanístico, todo sin recelos políticos; por ello, estos dos personajes dejaron huella en la capital del Cesar que ningún mandatario ha podido borrar, ni mucho menos superar.

Ahora se habla que Valledupar tiene una población superior a los 500 mil habitantes (datos desactualizados), y tanto las vías construidas, como las redes de acueducto y alcantarillado, hasta la planta de tratamiento de agua potable y las lagunas de oxidación, fueron construidas pensando en una población no mayor a los 400 mil habitantes, por ello hoy todo está colapsado.

Los problemas agobian la ciudad, y en eso ya no somos ‘Sorpresa Caribe’, sino sorpresa nacional, han pasado 20 años más de cinco mandatos, incluyendo elecciones atípicas, y ninguno de ellos ha encaminado la ciudad hacia un verdadero progreso. Sin decir su nombre, voy a hacer referencia en las huellas de cada exalcalde de 20 años para acá, cada obra habla por ellos.

El primero dejó huella por realizar cero obras, por andar de fiesta en fiesta, y por dejar contratada una nueva galería para los vendedores ambulantes en el lote de La Granja, pero hoy solo hay varillas y tres moles de cemento. El que le sigue en la lista es popular por haber dejado una estación de gasolina con su nombre, quizás pensando en que el pueblo vallenato jamás lo olvidara. Su predecesor fue un poco más audaz, el hombre dijo que tendría resultados en seguridad y lo único que pasó en su gobierno fue dejar un poco de calles sin terminar de pavimentar, le llamaban “el Ajedrez’ pavimentan un cuadro si y uno no, esto a través de un programa de pavimentación por autogestión, hoy huye de la justicia mientras su hijo le sigue los pasos abriéndose camino en diferentes cargos de la administración pública. Después de él llegaría el mesías el que con ínfulas de humildad y caminando calle a calle se ganó la confianza del pueblo, a él no se le puede negar que dejó huellas, quizás no bien planificadas, pero huellas, la primera un centenar de torres para dar vivienda a comunidad desplazada, la segunda un par de vías como la Sierra Nevada y el enlace de la 44 con la carrera 4ª. El sucesor de este personaje, también dejó su huella, restauró parques hasta donde no los había a él le importó cinco el desarrollo de la ciudad, solo hizo mil y un parques, quizás pensó que con esto nos íbamos a convertir en la ‘Sorpresa Caribe’ con la que soñaron los gobernantes de los años 90.

Del mandatario actual quizás una línea pueda resumir toda su visión, no tiene ni idea que en algún momento Valledupar la visionaron como ‘Sorpresa Caribe’.

Gracias al granito de arena que puso cada mandatario durante estos 20 años, Valledupar tiene un pésimo servicio de agua potable, tiene una de las tasas de desempleo más alta del país, cierre de almacenes de cadena por la falta de incentivos tributarios, el deterioro de la malla vial que solo le ponen pañitos de agua tibia con reparcheo que a los seis meses ya están dañados, un alcantarillado colapsado porque fue diseñados para 350 mil 0 400 mil habitantes y hoy la ciudad superar los 600. Hoy no somos ‘Sorpresa Caribe’, somos sorpresa nacional como una ciudad estancada por los malos manejos de quienes la han administrado.

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