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Burocracia y mermelada, lo que se viene pal Concejo de Valledupar

Un importante bloque se armó al interior del Concejo de Valledupar, aun cuando los 11 corporados manejan sus propios intereses, hoy están de acuerdo en que al ser ellos los dueños de las facultades, es el tiempo de darle un buen manejo y por fin hacerse notar o mejor dicho cumplir con su función, ser los coadministradores de los recursos de los vallenatos.

Tres meses fue el tiempo inicial dado por la corporación municipal para que el alcalde Mello Castro González contrate todo lo que se requiere para la ciudad; decisión a través de la que aducen harán un control político, vigilarán de cerca los recursos y estarán atentos a todo lo que ocurra con la administración. Palabras más, palabras menos harán lo que les corresponde como ediles del municipio.

Pese a que lo dicho anteriormente suena muy bonito y es el deber ser, la realidad es que la nueva coalición del Concejo se dio en el momento justo; puesto que, si hasta la fecha los concejales que tenían las riendas de la corporación, o mejor dicho la varita para hacer que los chelines salieran con agitarla, a este nuevo grupo podría irle mucho mejor y es que el año venidero, no es cualquiera, contrario a ello, es decisivo en todo el término de la palabra.

Muy a pesar de que los corporados Luis Fernando Quintero, Manuel Gutiérrez y Jorge Luis Arzuaga quisieron mover las cartas a su favor para seguir con el manejo del Concejo, intentando seducir al alcalde Mello Castro con las elecciones al Congreso que se darán el próximo año, la verdad es que dicho debate es nada frente a lo que realmente se dará en el tercer año administrativo.

Lo que está cantado

Todo indica que el mejor año de este periodo administrativo será el 2022

A pesar de que este año inicia el proceso de elección del nuevo contralor del municipio, será hasta a inicio del 2022 que se elija y posesione la persona que estará en este cargo del Ministerio Público. Antes de finalizar el 2021, el Concejo deberá iniciar el proceso donde los interesados se inscribirán y postularán sus hojas de vida, al tiempo que la corporación contratará la casa universitaria que lo llevará a cabo.

Desde el gobierno anterior esta elección se ha convertido en un momento crucial, toda vez que a partir de allí se mueven muchas cosas, entre esas burocracia, recursos y cuotas políticas, por ende, este sería el primer batatazo que daría el bloque de 11 concejales a la administración, y con el que podría levantarse de la mala racha económica que vienen algunos de ellos, desde hace año y medio, toda vez que nadie desconoce que allí los han tenido pasando aceite.

El segundo negocio y con el que también podrían lograr muchas cosas los corporados, es la concesión de alumbrado público, la cual fue dada inicialmente por diez años, logrando una adhesión de unos años más; sin embargo, esta ya está llegando a sus meses finales, por lo que el próximo año, el alcalde deberá solicitar facultades a la corporación para iniciar este proceso de contratación, sea cual sea la modalidad, es decir, los concejales no eligen el contratista o en manos de quién quedará este servicio, pero sí tienen la potestad de darle al mandatario el aval para esto.

Cabe resaltar que, hace cerca de un mes cuando los concejales le aprobaron facultades por tres meses al alcalde, dentro de las condiciones establecidas estuvo que cuando la contratación supere los cuatro mil salarios mínimos, sea autorizado por el Concejo, es decir, en este tema tendrían el toro agarrado por los cachos de lado y lado, porque además de solicitar las facultades, los concejales tendrían voz y voto en el momento de la contratación.

Lo que está en el tintero

Pero como si no fuera suficiente, o más bien, como si lo que pudieron lograr en este año y medio que podría extenderse a casi dos años, lo alcanzarían en el tercero, son tantas las decisiones que se estarían tomando en los 12 meses del 2022, que serían más que suficientes para que los concejales queden bien parados.

Todo indica que el mejor año de este periodo administrativo será el 2022

Uno de los panoramas que se dibujan para el próximo año y que deberán pasar por el filtro de la corporación, es la posible privatización del Tránsito Municipal y la empresa de servicios públicos Emdupar, muy a pesar que el alcalde no ha dicho públicamente nada acerca de esto, en el correo de las brujas ya corre la información que afirma que, en el 2022, el Mello Castro González le apostaría a estos hechos.

De ser así, serían dos escenarios más en los que los corporados que conforman la coalición mayoritaria tendrían una importante participación, claro está, la mesa directiva más que los otros, pero al final de cuentas, todos comerían en una hojita de tamarindo, pero en este caso, sin dejar espacio.

Por último y no menos importante están las elecciones al Congreso, allí posiblemente se dispersen los 11 nuevos mejores amigos, de acuerdo a los compromisos y acuerdos políticos que tiene cada uno; sin embargo, si el alcalde se pone las pilas, también podría coronar con ellos este escenario.

Cabe resaltar que hoy, no se ha dado un acercamiento entre el bloque mayoritario y el alcalde de la ciudad, es más, los primeros sacaron su bandera blanca al autorizarle las facultades por tres meses, aun cuando le respiran en la nuca, lo que significa que aún restan cinco meses para que se limen asperezas y empiece a crecer una relación matrimonial que les convenga a las dos partes.

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