Carlos Oñate Gómez ¡Otro que cae!

Después de casi dos años de haber salido de la rectoría de la Universidad Popular del Cesar, el exrector Carlos Oñate Gómez le está rindiendo cuentas a la justicia, pese a que son varios los casos de contratación en los que, al parecer, estuvo envuelto el hombre cuando tenía las riendas del claustro educativo y con los que habría hecho marramuncias, hoy uno de estos lo tiene ad portas de las rejas.

El contrato por el que hoy Oñate está en la picota pública es el 031 de 2015, firmado entre la Universidad Popular con la empresa Seguridad Industrial Mercadeo y Contabilidad S.A.S., a través del cual se suministraría un software para controlar el ingreso al claustro por un valor de $753 millones; sin embargo, la Fiscalía habría encontrado que los equipos contratados no fueron instalados y otros no fueron suministrados, por lo que el objeto contractual no se cumplió, además que los equipos faltantes tenían un valor de 132 millones de pesos.

Junto a él fueron capturados dos personas más, se trata de Libanis Francisco Argüello, jefe de Planeación del centro universitario y Paola Rosado Guerra, representante legal de la empresa con la que se firmó dicho contrato.

La captura

En horas de la mañana, del pasado 04 de abril, en el lapso de 10 a 12 del mediodía, integrantes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), capturaron en su lugar de residencia a cada uno de los implicados los cuales fueron llevados a las instalaciones del CTI, posterior a ello en horas de la tarde fueron trasladados al palacio de justicia para realizar la legalización de captura. La audiencia fue suspendida para el viernes 5 de abril a las nueve de la mañana. Los delitos de los que se les acusa son: peculado por apropiación y falsedad en documento público.

En medio de la caldeada situación que se dio afueras del Palacio Municipal, actores de los medios de comunicación de la ciudad fueron atacados por familiares de los capturados, quienes intentaron evitar que los periodistas registraran el momento de la llegada de los acusados, por lo que habrían terminado siendo agredidos por estos.

La nefasta administración de Carlos Oñate

Desde que inició como rector de la UPC, lo hizo con el pie izquierdo, razón por la que estuvo en el cargo solo año y medio. Tres fueron las anomalías dentro del proceso de dicha elección que hicieron parte de los argumentos que tuvo el demandante para correrle la silla a Carlos Oñate a través de los procesos legales, fue así como a través de una demanda se logró tumbar el acuerdo 017 del 02 de julio de 2015 y el 018 del mismo mes, proferidos por el Consejo Superior de la universidad y que para ese entonces avalaron la elección de Oñate Gómez.

La demanda que dejó a Oñate por fuera del cargo, buscaba que el Consejo de Estado demostrara que no podía ser elegido para ser rector de la UPC, debido a que hacía parte del Consejo Superior de la Universidad como representante de los rectores, cuando según los argumentos que presentó el demandante, él nunca fue nombrado rector en propiedad, sino que fue dejado en encargo por 15 días por el ex rector de la UPC, Roberto Daza.

En el último año, durante del mandato de Carlos Oñate, según información conocida por el Semanario La Calle, no solo se gastaron la doceava parte del presupuesto del 2016 en solo dos meses, sino que se perdieron unos dineros que se recaudaron a través de una figura denominada ‘pro-estampilla’ así como algunos dineros que vienen destinados para el pago de docentes de nómina del Tesoro Nacional.

La denuncia, que se hizo viral para ese entonces en las redes sociales, fue hecha por el estudiante Jaider Guerra a finales del mes de septiembre, donde evidenció más de 40 contratos que superaron los 730 millones de pesos, dentro de los contratos de suministros aparecen desde la compra de torniquetes para el acceso de los estudiantes, materiales de ferreterías, software y hasta el mantenimiento de los cielos raso de los salones de la universidad que aún se mojan porque el techo está roto. De este ramillete de contratos hace parte el mencionado anteriormente y que lo tiene hoy en líos con la justicia.

Todos estos contratos de suministro pasaron sin pena ni gloria por el Consejo Superior quienes al parecer aprobaban todo sin cuestionamientos. Otro de los contratos que para ese entonces Semanario La Calle develó, fue el 2092 del 30 de diciembre de 2015, por valor de 120 millones de pesos, con el objeto de realizar los estudios y diseños de los que sería el comedor estudiantil de la UPC, sin embargo, dichos estudios quedaron solo en el papel, pues el comedor aún está en el aire.

Una de las contrataciones más polémicas de Oñate Gómez, fue el hecho para la adecuación del cielo raso del piso número cuatro de la universidad sede Sabanas, cuyo contratista fue la Unión Temporal Adecuaciones, en la que se gastó 202 millones de pesos, mientras que el claustro educativo no aguantaba un sereno porque se inundaba.

Vale la pena resaltar que el pasado 4 de abril se les realizó la audiencia de legalización de captura, posteriormente el 5 de abril se llevó a cabo la audiencia de imputación de cargos, en donde se le definiría la medida de aseguramiento. Al cierre de esta edición no se conocieron más detalles de esto.


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