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CELEBREMOS EL DÍA DEL NIÑO: ¡EDUCANDO A LOS PADRES!

Por: Dey María Calderón Martínez

Colombia es un país que ha sufrido las consecuencias del conflicto interno armado, por más de 50 años, que sumado a otras formas de la violencia que han marcado su historia, ha creado el falso imaginario de abordar y resolver los conflictos con violencia, incluyendo la crianza de los hijos.

“A mí me pegaron y estoy bien”, es la frase más escuchada en estos tiempos para defender el chancletazo y las palmadas, (pero numerosos estudios de las neurociencias afirman su inconveniencia en el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes y sus nefastas consecuencias aún en la vida adulta.) Pero, si vemos con sinceridad la sociedad que tenemos comprenderemos que “no estamos tan bien”; la cultura violenta en la familia nos ha dejado una sociedad enferma, corrupta, sin principios, con muy poco valor de la vida.

¿Pero entonces cómo abandonar esta crianza autoritaria y emigrar hacia una crianza asertiva y consciente que no se base en el temor y el castigo, pero que enseñe de verdad?  Debemos empezar a reflexionar sobre nuestras propias infancias, reconocer con amor y respeto que si nuestros padres se equivocaron no dejaremos de amarlos, ¡no!, ellos dieron todo por educarnos con las herramientas que tenían en su época y contexto, pero sí debemos entrar a reconocer que existen otras formas para educar basadas en el amor y el respeto mutuo.

El próximo 24 de abril se celebra en Colombia el Día del niño, una celebración atípica por el tercer pico de la pandemia que atraviesa el país, que, en años anteriores lucia por los shows, globos, regalos, sonrisas por doquier. Este año no debe ser la excepción, debemos celebrar la presencia en nuestras familias de estas personitas sabias, dulces, de corazón puro, pequeños en estatura, pero iguales en dignidad.

El mejor regalo que podemos darles a nuestros niños, niñas y adolescentes es nuestro compromiso de equiparnos con herramientas efectivas para educar sin violencia y no caer en la permisividad o negligencia que sin duda también es un factor de riesgo en la crianza de los hijos. Practica cada día el respeto mutuo, enfócate en encontrar soluciones  a  los retos que enfrentan día a día, en lugar de castigarlos, mantén una comunicación fluida que sea amable, pero firme para cumplir las reglas y límites establecidos, mira lo profundo del corazón de tus hijos para descubrir las razones de sus comportamientos, enseña que los errores son oportunidades para aprender, remplaza la crítica por motivación, pon atención a sus esfuerzos y no solo al éxito y  así construirás una autoestima sana y un buen carácter.

Te invito a celebrar esta fecha, abriendo tu corazón para sanar, para reconocer la necesidad de disfrutar la crianza y educación de los hijos, poniéndolos como prioridad en medio de este mundo de afanes, llevándolos paso a paso con amor, paciencia, paz, sabiduría, alegría, con dominio propio, para tener hijos estables emocionalmente que cumplan con el propósito de sus vidas, y formar una nueva generación marcada por el amor y respeto.

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