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COMPARENDO EN CARNAVAL

Por: Francisco Cuello Duarte.

El carnaval de Barranquilla es la fiesta más importante de Colombia, por su tradición de convivencia pacífica y alegría colectiva, reconocida en el 2003 por la Unesco como “Obra maestra del patrimonio oral a intangible de la humanidad”. Es la única batalla del mundo donde se disparan flores recargadas de alegría, en vez de balas.

En este sentido la reina del carnaval se convierte en una autoridad moral y legal, autorizada por el alcalde y con la legitimidad que le otorga el pueblo reunido en la plaza pública durante la lectura del bando donde se invita a la ciudadanía a salirse del pellejo y explotar de alegría. En carnaval se vale todo: sátira, burla, máscara, marimonda, crítica a las autoridades, menos la violencia.

Así las cosas, y dentro de uno de los espectáculos de mayor relevancia del carnaval (La guacherna), una hermosa participante con su espectacular movimiento de caderas se acercó sin malicia, a un patrullero de la Policía, encargado del control y vigilancia del desfile, invitándolo a bailar, como se baila aquí, señal que muy inteligentemente esquivó el uniformado con una respuesta respetuosa en ese ambiente de alegría y locura colectiva.

El hecho fue filmado y difundido por las redes sociales, sin más picardía, que el olor y sabor del carnaval más importante del mundo después de Brasil. Sin embargo, para unos acartonados y fríos periodistas de la capital, este acto de alegría, le pareció una burla a la autoridad, un acto inmoral, un delito sexual o una conducta reprochable que debía tener su sanción, de conformidad con el Código Nacional de Policía y Convivencia (Ley 1801 de 2016), pues así ellos lo habían decidido con su particular interpretación.

Ahora bien, como toda noticia que salga de Bogotá, tiene una falsa presunción de santidad para algunos funcionarios de la provincia, nuestro comandante de la Policía del Atlántico, ha manifestado su intención de abrir una investigación para imponer un comparendo. Nada más equivocado, pues el baile de la participante en La Guacherna y la respuesta inteligente y respetuosa del Patrullero, no constituye una conducta que encaje en ningún artículo de la citada norma (artículo 35 Ley 1801 de 2016), que amerite una medida correctiva de multa, y ni siquiera de amonestación, respetuosamente le sugiero al señor Comandante de la Policía Atlántico, que siga trabajando por el bienestar y la seguridad de nuestra región.

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